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Veloz desgaste del presidente de RN en la antesala del consejo general del próximo sábado

El peor momento de Don Carlos

por 6 agosto, 2013

El peor momento de Don Carlos
Después de varios periodos dirigiendo los destinos de la tienda, lo ocurrido tras las primarias y la bajada de Longueira se comenzó a generar la sensación de que el poder y la influencia del timonel se están desgastando a gran velocidad. A ello ha contribuido, en gran medida, su renuencia a confirmar, de una vez por todas, que su colectividad apoyará a la candidata presidencial de la UDI, Evelyn Matthei.
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Cuando los proyectos políticos del presidente de Renovación Nacional, Carlos Larraín, y Andrés Allamand se cruzaron, parecía que esta sociedad llegaría lejos y la disidencia veía más remota la idea de volver a tomarse el partido. Pero el fracaso en la primaria, frente a Pablo Longueira, cambió totalmente el escenario y el sector liberal de RN recobró el entusiasmo. La obsesión del controvertido timonel por levantar un candidato presidencial, haciendo caso omiso de la evidencia dolorosa pero patente de que no había ninguna oportunidad de tomar la iniciativa en esa línea y doblar la mano a la UDI, terminó por desencadenar una fuerte contraofensiva desde el gobierno, el gremialismo y su propia tienda. Como resultado, no sólo es altamente probable que el Consejo General ratifique lo que ya está ocurriendo en los hechos y se sume a la candidatura de sus aliados, sino que el máximo dirigente podría ver drásticamente mermadas las posibilidades de mantener intacta su influencia interna. Ello, porque nada de lo que ha hecho estas últimas semanas parece haber resultado y sólo ha contribuido, según sus más críticos, a mostrar el peor lado de la colectividad.

Nadie es capaz de negar que, hasta antes de las primarias, “don Carlos” ostentaba todo el poder en el partido, mientras que la facción más liberal estaba reducida a su mínima expresión. Eso ocurría, ya fuera porque el timonel no dejaba ningún flanco descuidado o ya porque resultaba más cómodo para el sector disidente culparlo de todo lo malo que le sucediera a la tienda, los intentos por derrocarlo se esfumaron junto con el concepto de nueva derecha en el que, sus detractores, pretendían embarcar a Renovación. Pero todo está cambiando. La mala relación entre Larraín y Sebastián Piñera habría redundado, argumenta un parlamentario, en que el timonel estaría tomando decisiones que “perjudican al partido. Como la lesera de insistir en el candidato presidencial, cuando estaba arriesgándose a que (Andrés) Allamand compitiera con la (Evelyn) Matthei y perdiera. Y alargó el elástico todo lo que pudo, en vez de tomar la decisión de sumarnos a la UDI rápidamente para mostrar unidad ante nuestro electorado, que se preocupa y molesta cuando ve que Renovación y la UDI no pueden ponerse de acuerdo. Y eso se puede notar en las elecciones, porque simplemente no van a votar”.

Decisión equivocada

El último episodio es el que provocó que incluso algunos que lo han apoyado siempre, cuestionaran sus actuaciones. Entre otras cosas, porque —según el análisis de un antiguo consejero— Larraín intentó subir nuevamente a Allamand a la carrera presidencial a pesar de que incluso en un sector de Renovación se comentaba la “mala actuación” del ahora candidato al Senado en algunos capítulos de su campaña presidencial con miras a las primarias. Por lo pronto, “hubo gente a la que nunca le agradó que Allamand saliera a hacerle la pega a la Concertación, cuando se conoció el fallo de Cencosud. Resulta que no cayó tan bien en RN que fuera nuestro candidato el que saliera a pegarle a (Laurence) Golborne. También incomodó su reacción ante la derrota, el día de la primaria, porque hizo una pataleta de mal perdedor. Y lo que le hizo a la Cata (Parot) molestó a muchos, porque no es forma de tratar a una persona que él hizo salir del ministerio para que se dedicara a su campaña, a la que él convenció de ser candidata al Senado y que le había manifestado su intención de cederle el cupo si a él le iba mal en la primaria. Pero resulta que ella se enteró por el diario que Allamand iba a postular en Santiago Poniente”. Por cosas como estas, es que “Andrés ahora no tenía el margen que tenía en marzo para ser candidato”, sostiene categórico un consejero, y sería por lo mismo que la jugada de Larraín provocó tanta resistencia interna.

No son pocos los que sospechan que los polémicos mails, en su mayoría anónimos, están siendo incentivados debido a la postura “errática” del timonel que, pese al liderazgo que siempre ha tenido en el consejo rehúye hacer un llamado público a que se pronuncie a favor de Matthei, lo que tranquilizaría enormemente a sus aliados, que hasta el 10 de agosto estarán conviviendo cada día con el fantasma del consejo de mayo del 2005, que empezó con Joaquín Lavín como candidato y terminó con Piñera proclamado.

Esos son sólo algunos elementos para que un antiguo militante se atreva a vaticinar para el 10 de agosto que “por primera vez en años, la posición de la directiva va a quedar en minoría en el Consejo General”, que aparentemente no está tan renovado como se hubiera esperado y “el jarpismo le tiene buena onda a la Matthei”, por lo que no resultará “tan traumático” oficializar el respaldo de RN a la abanderada gremialista y ex militante de la tienda encabezada por Larraín. Este es un tema que está generando mucha especulación y suspicacia interna, porque pese a todos los gestos que la candidata ha hecho hacia Renovación, el senador por Los Ríos se resiste a dar por sentado el respaldo de la tienda a Matthei. Por lo que frases como la que dijo a la salida de la cita de la directiva y la comisión política con Piñera, el viernes pasado en La Moneda, no contribuyen a calmar los ánimos ni a apaciguar la relación con sus socios de pacto: “Yo no puedo hablar por el consejo general del partido. El consejo general es 350 pareceres individuales no telecomandables. Yo no puedo prever el resultado. (…) La política está llena de sorpresas, pero nosotros no estamos preparando una sorpresa, al contrario, queremos que las cosas discurran muy bien”, dijo en su ya conocido tono irónico, lo que contribuyó a aumentar la molestia de los dirigentes de la UDI y la preocupación de la mayoría de RN que quiere certezas lo antes posible.

Pero los correos que le han estado llegando a los consejeros desde que la comisión política optó por apoyar la candidatura de la UDI, donde se recuerdan las razones que provocaron que Matthei dejara RN y la mala relación que el partido ha tenido históricamente con sus socios, contribuyen a aumentar las dudas respecto de que Larraín sinceramente quiera avanzar en la línea de apoyar a la aspirante gremialista a suceder al jefe de Estado. No son pocos los que sospechan que los polémicos mails, en su mayoría anónimos, están siendo incentivados debido a la postura “errática” del timonel que, pese al liderazgo que siempre ha tenido en el consejo rehúye hacer un llamado público a que se pronuncie a favor de Matthei, lo que tranquilizaría enormemente a sus aliados, que hasta el 10 de agosto estarán conviviendo cada día con el fantasma del consejo de mayo del 2005, que empezó con Joaquín Lavín como candidato y terminó con Piñera proclamado. Claramente, el propio mandatario teme que el presidente de RN salga con “un domingo siete”, dice un representante de la tienda, “porque estos días se ha juntado más con representantes del partido que durante todo su gobierno”. Lo que hace que algunos abriguen tanta desconfianza es que, según explica un consejero, “la base de datos del partido no es pública y no cualquier militante tiene acceso a ella. Por eso resulta extraño que estén apareciendo tantos correos y lo que uno puede asumir es que alguien del entorno de la directiva facilitó el acceso”. Adicionalmente, la semana pasada se comenzó a promover, también por correo, la candidatura presidencial del alcalde de Ñuñoa, Pedro Sabat: “Vamos Renovación Nacional. Por Chile por la gente, Pedro Sabat Presidente”, dice el flayer.

¿Estrategia?

Y aunque haya quienes, desde la propia directiva, aseguren que “no hay margen para ninguna cosa distinta que confirmar a la Evelyn” en el consejo, las dudas subsisten. Pese a que un observador insiste en que no pueden seguir habiendo disputas al interior del pacto, porque el electorado de la derecha tiene la expectativa de que “podamos presentarle un candidato presidencial capaz de continuar la obra del gobierno de Piñera. Y en 90 días se abre una campaña con un atractivo que no habían mostrado ni (Pablo) Longueira ni (Andrés) Allamand y que sí muestra la Matthei. Hay más optimismo con su handicap”.

Pero sucede que en la directiva explican la renuencia de Larraín a dar una señal concreta de respaldo a Matthei de una vez, como una estrategia diseñada para “negociar y que no parezca que nos entregamos tan fácilmente”. Postura que contrasta abiertamente con lo que perciben parlamentarios y consejeros que estiman que, “para ser francos, no hay mucho que negociar”, porque “como hay poco elenco tampoco puedes pedir protección para aquellos candidatos cuyo caudal electoral esté en duda”. Por otra parte, el miércoles 31 de julio en la tarde, un pequeño grupo de diputados de RN llegó hasta el comité de su partido en el Senado. Los legisladores iban mandatados por su bancada con un claro objetivo: pedir al timonel del partido que “terminara con las señales equívocas previo al consejo general”. A los diputados en plena campaña les preocupa el “espectáculo” que está dando el partido, por lo que la delegación, designada el día anterior para tal oficio, debía hacer ver la posición de los legisladores al timonel.

Un poco tarde, tal vez, porque el día anterior el máximo dirigente de RN había hecho llegar al comando de Matthei la exigencia de que renunciara a la militancia UDI para asegurar su ecuanimidad con los candidatos al Congreso de ambos partidos, según se explicó en primera instancia, pero luego se señaló públicamente que se debía a razones más bien económicas. Lo que fue percibido por los detractores de Larraín como una solicitud innecesaria, por cuanto la candidata aún no ha sido electa y genera más ruido en la derecha. La fracasada gestión sólo habría contribuido a profundizar las suspicacias en contra de la directiva de Renovación, y en particular en relación con su timonel.

En todo caso, tanto entre sus detractores como entre sus adherentes coinciden en que éste es el peor momento de Carlos Larraín, desde que encabeza el partido. Es así, que además de la fracasada incursión presidencial de Allamand, se vaticina un escenario electoral parlamentario malo para el sector, pero particularmente para RN, puesto que ya tiene menos parlamentarios que sus socios. Con tal escenario, no faltan quienes creen que se está frente al “renacer de la disidencia”, aunque parece difícil asegurar algo así, “dada la inexistencia orgánica” del sector, según lo percibe una antiguo militante. También hay quienes prefieren esperar a que pase todo el proceso eleccionario para constatar si el timonel más controvertido de Renovación Nacional perdió su influencia.

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