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La Alianza se prepara para la temporada de caza

Las pasadas de factura que se alistan en la derecha para después de la elección

por 15 noviembre, 2013

Las pasadas de factura que se alistan en la derecha para después de la elección
La sensación de derrota atraviesa al oficialismo. Y obviamente en sordina cada actor busca a quién responsabilizar de la misma. El primero en la lista es el Presidente Sebastián Piñera, a quien le atribuyen “falta de liderazgo” para darle prolongación a un gobierno que, finalmente, será un paréntesis.
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Cuando no queda nada para la elección presidencial y parlamentaria, el ambiente en la derecha está más tenso a cada hora. Mientras algunos dirigentes y representantes del comando de Evelyn Matthei tratan de mantener la compostura y seguir estoicos junto a su abanderada hasta el final, otros ya se preparan para endosarles la cuenta de la derrota que se olfatea a sus aliados. Tanto en la UDI como en Renovación Nacional están en esa tarea y en la casona de Antonio Varas hace rato sospechan que sus socios vienen preparándose para ese escenario desde que se convencieron de que el sector no sólo no será capaz de mantenerse otro período en La Moneda, sino que también podrían perder el poder de veto que han tenido hasta ahora en el Congreso. Pero sobre quien recaen todas las miradas es sobre el Presidente Sebastián Piñera. Unos y otros, por distintas razones, ya adelantan que tienen la “tremenda factura” a su nombre, porque “no habla bien de un gobernante en términos de liderazgo que le ponga la banda al representante de su oposición. Como ocurrió, para felicidad nuestra, con Michelle Bachelet el 2010”.

Aunque la mayoría de los encuestadores no se atreve a predecir un resultado definitivo para las presidenciales del domingo, y menos aún en las parlamentarias, lo que sí está claro es que la candidata de la Nueva Mayoría, Michelle Bachelet, llegará a La Moneda. A partir de esa premisa, en ambos partidos responsabilizan al mandatario, porque –según sostiene un ex alto dirigente de RN– “ha mostrado cero liderazgo y conducción política”. Desde la UDI, en tanto, le atribuyen al jefe de Estado haber provocado la etapa más dura de la campaña de Matthei, generándole el verdadero “septiembre negro” del que aparentemente no se pudo reponer, abriéndole a Franco Parisi un importante espacio de crecimiento que sólo se estancó con la denuncia que la propia abanderada lanzó en su contra sobre las imposiciones impagas. Estrategia que, sin embargo, no le redituó electoralmente a la representante del oficialismo. Y eso es algo que los más duros gremialistas no le perdonan a Piñera.

De hecho, un antiguo consejero de RN advierte que en el partido ya existe disposición a “una pasada de cuenta monstruosa a Sebastián Piñera si el resultado electoral, en todos los ámbitos, es tan malo como parece que será. Sobre todo si la candidata (presidencial) no pasa a la segunda vuelta. Y no va a poder defenderse con cifras, como lo ha hecho durante todo su gobierno”. Por otra parte, un ex dirigente de la casona de Antonio Varas advierte que, adicionalmente, “con el triunfo de Bachelet se viene el pato cojo total. Ya nadie va a pescar al gobierno. Lo que haga o deje de hacer no le va a importar a nadie”. Y a ese oscuro escenario añade que el discurso del mandatario, respecto de que no sabe si volverá o no a RN al dejar La Moneda, le ha jugado en contra al interior de la tienda. “Si no vuelve a RN lo van a tildar de traidor y olvídese de ser candidato el 2017 con nuestro apoyo. Y dudo que la UDI lo apoye, porque ahí no lo quiere nadie, sólo lo han aguantado estos cuatro años”.

Para el analista del sector y profesor de la Universidad de Chile, Cristián Pertuzé, los costos más altos de la eventual derrota del sector son para la UDI. Principalmente por la “incertidumbre terrible que generó con tres candidaturas presidenciales. (...) Finalmente emergió la de Matthei entre gallos y medianoche y la levanta sólo para no ceder ante Andrés Allamand que, sin embargo, tenía la legitimidad de haber participado en una primaria. Con ello la UDI generó una pre-crisis en el sector”.

Algo que no deja de tener base, porque si bien el gremialismo ha defendido al jefe de Estado estos últimos meses, un sector de la tienda de calle Suecia admite que esta “buena relación” se debe a que “las peleas entre los partidos y el gobierno perjudican a nuestra candidata. Eso no quiere decir que olvidemos que lo mal que está Matthei se debe en buena parte a un montón de intervenciones muy desafortunadas del propio Piñera”. Pese a que desde la tienda encabezada por Carlos Larraín sienten que han sido los menos favorecidos con las actuaciones del mandatario desde que asumió el cargo. Se le critica, en la misma línea de lo que ha expresado de distintas formas el timonel de la colectividad de Antonio Varas, que Piñera “ha sido de una altanería atroz con RN. Todo ha sido para la UDI”, según un consejero que percibe que el jefe de Estado “va a estar en el huracán mismo, apenas se sepan los resultados de las elecciones, el domingo”.

Las cuentas de los partidos

Pero entre los partidos también existen fuertes disputas históricas que la relación de Piñera con cada uno de ellos ha contribuido a profundizar. El propio timonel de RN ha sacado a relucir directamente su molestia por el trato preferencial que el mandatario le habría prodigado durante todo el gobierno a la UDI. En esa línea es que se interpretó su polémica frase en que señala al diario Pulso que “no le extraña que Patricio Melero salga a decir que el jefecito tiene toda la razón”. Ello se debe, explican en RN, a que “la UDI no debería tener de qué quejarse en esta elección, porque su apoyo a Piñera ha sido ampliamente recompensado, no así la lealtad de RN, donde muchas veces nos hemos tenido que morder la lengua para no perjudicar a Piñera”. Un consejero va más allá, señalando que “Piñera le tiene tanto miedo a la UDI que cada vez que ese partido ha presionado, él le da lo que pide. Así cualquiera es leal, pues”. En el gremialismo, sin embargo, desestiman estas críticas y no se hacen cargo de ninguna de ellas. Por el contrario, advierten que si en las parlamentarias le va mal a la derecha, “la culpa es de Renovación, que tuvo que improvisar candidatos de última hora porque no tenía. Eso siempre le pasa. Ellos van a tener que asumir su responsabilidad si se producen muchos doblajes”.

Los aludidos, en cambio, plantean que “don Carlos viene advirtiendo desde las municipales que se venía difícil la mano y nadie lo pescó. Nosotros hemos puesto a nuestra mejor gente para competir, pero también cada vez es más difícil encontrar candidatos”. Un ex dirigente incluso aclara que en este período la UDI tenía la bancada más grande de diputados porque RN le subsidió nueve: “Sería bueno recordar –dice– que en la pasada elección tuvimos que regalarle nueve distritos a la UDI por su apoyo a Piñera” y, adicionalmente, “fuimos nosotros los que le entregamos, y no la UDI, los que le entregamos cupos a otros candidatos para abrir la coalición que ya ni existe”. Este elemento no es menor, porque el sector más conservador de la derecha ve con horror que, a partir de esta elección, las bases del modelo comiencen a crujir hasta terminar por caer. Quienes temen a este escenario más que a cualquier otra cosa también están en RN. Pero si eso llegara a ocurrir, tienen la convicción de que la responsabilidad sería toda de sus socios, pues ellos han sido –afirman con ironía– “los que más han usufructuado de su poder de veto, que sería el que terminaría por caer”.  Este es un costo que ninguno de los partidos de la derecha quiere tener que pagar, sobre todo porque sospechan que la factura podría ser alta.

Para el analista del sector y profesor de la Universidad de Chile, Cristián Pertuzé, los costos más altos de la eventual derrota del sector son para la UDI. Principalmente por la “incertidumbre terrible que generó con tres candidaturas presidenciales. (...) Finalmente emergió la de Matthei entre gallos y medianoche y la levanta sólo para no ceder ante Andrés Allamand que, sin embargo, tenía la legitimidad de haber participado en una primaria. Con ello la UDI generó una pre-crisis en el sector”. Pero Pertuzé también cree que hay otros costos que el gremialismo debiera asumir tras esta elección, como, por ejemplo, “haber tratado de mantener forzadamente el statu quo, impidiendo cualquier cambio, lo que finalmente empujó a mayores demandas ciudadanas”. También RN tiene costos que pagar, dice el experto. El más evidente apunta a la “escasa relación fluida” que existió entre la máxima dirigencia del partido y el gobierno, particularmente el propio Piñera, que “tiene que ver más con personalismos que con demandas reales. Más que el hecho de que no se tuviera influencia, como reclamaba Larraín, está el hecho de falta de capacidad de influir efectivamente. Los partidos políticos le dieron poca gobernabilidad al gobierno”.

En todo caso, si entre los partidos se preparan para pasarse la cuenta mutuamente y ambos a Piñera, también hay en RN y la UDI procesos internos que podrían provocar cambios importantes. En el gremialismo hace rato que se viene criticando la actuación de su timonel, Patricio Melero. Si bien en la propia tienda critican “la falta de carácter” del jefe del partido y un sector lo atribuye a que ha sido un verdadero “títere” que ha ejecutado las políticas impuestas por el senador Jovino Novoa, “sin contrapeso, desde que (Pablo) Longueira salió de la jugada, por el tema de su enfermedad”. De ahí que ya se especule que, como presidente del partido, el diputado tendrá que pagar el costo de los resultados electorales de la UDI y se descarta de plano que pueda aspirar a ir a la reelección. Los más drásticos incluso ironizan que “si el costo de Melero es no ir a la reelección, no se pierde mucho”.

Mientras que en RN el escenario para su controvertido timonel no parece ser mucho mejor. Aunque el pequeño sector liberal tiene escasa influencia al interior de la tienda, algunos de sus representantes no pierden la esperanza de arrebatarle el trono a Larraín, al fin. Pese a que siguen sin contar con una plataforma que se los permita, están poniendo todas sus fichas en la figura de Piñera. Y si bien este grupo no le infunde ninguna preocupación a Larraín, el problema es que desde el sector que siempre lo ha respaldado ya surgen voces que estiman que es el momento de que dé un paso al costado –como ya anunció hace meses que hará–, pero que lo haga totalmente, sin quedarse digitando desde bambalinas los destinos de Renovación. De hecho, un consejero sostiene que “tiene que venir un recambio, que no tiene que ver con los liberales, que ni siquiera han trabajado en el partido estos años, el problema es que no existe gente para eso”. En este contexto, “la pasada de cuenta a don Carlos es porque se debería haber ido después de su segundo período a la cabeza del partido, como muchos se lo sugerimos, y porque no ha preparado a una generación de recambio”.

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