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Lo califica de "apostador"

Velasco acusa a Piñera de no cumplir con ninguna de las reformas estructurales que prometió para el desarrollo del país

por 10 marzo 2014

Velasco acusa a Piñera de no cumplir con ninguna de las reformas estructurales que prometió para el desarrollo del país
“¿Qué cambios de fondo hubo en estas áreas que puedan garantizar el crecimiento sostenido? La respuesta la conceden (en privado, claro está) hasta los más entusiastas partidarios del Presidente: ninguno”, sostiene el ex ministro de Hacienda de Bachelet y ex candidato presidencial.

El ex ministro de Hacienda del primer gobierno de Michelle Bachelet y ex candidato presidencial, acusó al Presidente Sebastián Piñera de no cumplir con ninguna de las reformas estructurales que prometió para el desarrollo del país, criticando de paso las cifras económicas que ha entregado su administración ad portas de abandonar La Moneda.

En una columna en La Tercera, el ex aspirante a la primera magistratura califica a Piñera como un apostador, ya que “el lema favorito del apostador abusivo es “cara yo gano, sello tú pierdes”. Sebastián Piñera siempre ha sido un apostador. Ahora intenta aplicar ese lema a los resultados económicos de su gobierno”.

Afirma que el país se recuperó con celeridad de la crisis financiera internacional del 2008-09 y ahora se desacelera con fuerza y “según el Presidente saliente, lo primero es mérito suyo y lo segundo, es culpa de otro. Si la cifra es buena me la atribuyo; si es mala, te la endoso. Cara yo gano, sello tú pierdes”.

Sin embargo, Velasco precisa que a fines de la década pasada el país sufrió la crisis internacional más grande desde la Gran Depresión, pero gracias a las políticas fiscales y monetarias fuertemente anticrisis, la economía chilena tuvo un “breve interludio contractivo y ya a fines de 2009 había retomado el crecimiento”.

Además, explica que la recesión duró unos meses en Chile, mientras que en Europa cinco años, como también la cesantía no fue como en las crisis anteriores y gracias a las políticas anticrisis e impulsados por la recuperación internacional “la actividad y el empleo se siguieron expandiendo hasta no hace mucho”.

“Sebastián Piñera sostiene que todo esto es mérito suyo. La verdad, por suerte, es menos mezquina. Chile pudo enfrentar bien la crisis, porque por décadas construyó las instituciones y la credibilidad que le permitieron hacerlo. Algunas de las reglas fiscales que facilitan un buen desempeño presupuestario en Chile se remontan a Alessandri Palma. Otras datan del gobierno de Frei Montalva. Todas fueron fortalecidas en los gobiernos de Lagos y Bachelet. Y el gobierno de Piñera también les introdujo modificaciones, varias en la dirección correcta”, menciona.

Y añade que “si la versión del Presidente de los inicios de su gobierno es tendenciosa, su versión de las postrimerías de su administración es igualmente distorsionada. Piñera culpa de la desaceleración a los planes de la administración entrante, que no generarían confianza en el mercado. De ser así, las autoridades que asumen este martes tienen una influencia internacional inesperada, porque resulta que Brasil, Colombia, Perú y varios otros emergentes se han desacelerado al mismo tiempo que Chile”.

Velasco arguye que una vez más la verdad no calza con la versión oficial, ya que al crecer menos China el resto de los países también crece menos y “en Chile, el problema se va exacerbando, porque la minería y otros sectores intensivos de recursos naturales tuvieron un ciclo fuerte de inversión, que llega a su fin. Y como no hay otros sectores nuevos que puedan tirar el tren del crecimiento, la economía tiende a desacelerarse y se crea menos empleo”.

Según Velasco, Piñera hizo campaña prometiendo grandes reformas y “no hizo ninguna. Expertos de todos los sectores subrayan que Chile tiene una energía cara y escasa, una estructura productiva anquilosada, una baja capacidad de innovación tecnológica, un mercado del trabajo imperfecto y un Estado que combina bolsones de excelencia con otros de lentitud y burocracia”.

“¿Qué cambios de fondo hubo en estas áreas que puedan garantizar el crecimiento sostenido? La respuesta la conceden (en privado, claro está) hasta los más entusiastas partidarios del Presidente: ninguno”, sostiene.

Explica que durante el gobierno de Piñera se adoptaron ciertas políticas que fueron apropiadas, como la ley de quiebras, la licitación de los seguros hipotecarios, entre otros, pero “atribuir a estas medidas un cambio de fondo en la competitividad de la economía chilena es estirar demasiado el chicle de la verosimilitud”.

El ex ministro afirma que al país le hace falta una verdadera revolución productiva que permita usar el talento y los conocimientos de los chilenos para ampliar la canasta de bienes y servicios que se venden en el exterior, lo cual es una tarea que queda pendiente para gobiernos futuros.

A su juicio, el desafío que queda mientras tanto es el de recuperar la credibilidad y la sensatez del diálogo y precisa que “en los últimos cuatro años, las cifras de pobreza y del censo perdieron toda confiabilidad. Las del empleo y delincuencia también han sido cuestionadas. Y ahora, el Presidente saliente quiere instalar una versión de nuestra historia que poco y nada tiene que ver con la realidad. Es una apuesta, pero no de las que sirven para construir un país mejor”.

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