El rearme del oficialismo DC tras la arremetida pública del “Gute” - El Mostrador

Miércoles, 22 de noviembre de 2017 Actualizado a las 19:20

Objetivo apunta a ganar el gallito de fuerza a la disidencia en la Junta Nacional

El rearme del oficialismo DC tras la arremetida pública del “Gute”

por 26 junio, 2014

El rearme del oficialismo DC tras la arremetida pública del “Gute”
Walker, a pesar de ser siempre el que hace ruido interno a La Moneda y en la coalición, con el piso que le ha puesto Martínez y la intervención al Mineduc, está más fortalecido porque, si bien la crítica a la falta de manejo del entorno del ministro Nicolás Eyzaguirre era transversal en la Nueva Mayoría, es cierto que fue el timonel DC quien canalizó públicamente ese malestar, lo puso sobre la mesa. “Jugó bien sus cartas en ese tema, salió ganando, quedó como que él tenía la razón”, precisó un asesor de Palacio.

Dicen que no hay puntada sin hilo ni camino que no conduzca a Roma y por estos días, en el caso de la DC, eso significa la Junta Nacional del 26 de julio, la verdadera instancia en que el oficialismo de la flecha roja, de la mano del timonel Ignacio Walker, medirá fuerzas con la disidencia interna, que lidera el senador Jorge Pizarro. En medio de ese gallito están las críticas desde la falange a varios puntos de la reforma educacional, el objetivo de perfilar un claro acento de centro y las recientes acusaciones a la Nueva Mayoría de pecar de hegemonía, que implicaron la reaparición del ex diputado Gutenberg Martínez en el panorama político.

Martínez es uno de los principales exponentes del partido del orden, de la otrora política de los consensos y de los que hoy se ubican en el borde de la coalición de gobierno, añorando bastante las lógicas, lenguaje y formas de la antigua Concertación. Es crítico de la alianza con el PC, y tras la derrota de Soledad Alvear –su esposa– en las senatoriales de noviembre, quedó reducido su nivel de poder e influencia, aunque para muchos, desde la plataforma de la Universidad Miguel de Cervantes, silenciosamente se está rearticulando.

No es casual, entonces, que después de varias semanas consecutivas con la tensión política puesta entre La Moneda y la Nueva Mayoría, por un lado, y las críticas públicas y reiteradas de Walker a la reforma educacional, saliera Martínez a escena. “Si alguien quiere establecer una hegemonía desde la izquierda por sobre la DC, lo único que pido es que se diga con claridad (…) ha habido un cambio en el trato dentro del acuerdo político en el cual nosotros formamos parte. Creo que es evidente que una parte de nuestros aliados como que pareciera que no nos quieren (…). Veo intentos hegemónicos en relación a lo que es este acuerdo político, que es de centro izquierda y no de izquierda (…) ninguno puede pretender ser hegemónico sobre otro”, sentenció.

En el entorno de Martínez aseguran que esta arremetida pública no obedece a “ninguna estrategia de corto plazo”, que sólo responde a que está preocupado por la DC y que “la identidad” de la falange no se diluya en medio del debate entre la derecha y la izquierda, sino que se perfile como una colectividad de “centro reformista”.

En la propia DC no hay dos voces y coinciden en que el “Gute” salió a jugar sus cartas con miras a la Junta Nacional, ponerle “piso político” a Walker, sacando a colación un “sentimiento interno en el partido que es mayoritario”. En la falange es comentario que, a nivel de regiones, quedaron muchos heridos en el camino durante la distribución de cargos de gobierno, reconocen que se “sienten restringidos”, que hay “molestia” respecto a cómo se ha tratado al partido y que, consciente de todo este escenario, Martínez –operador político por excelencia– “sintonizó” perfectamente con ese sentir mayoritario y se hizo cargo públicamente del malestar que hay en la colectividad.

Pero la propia DC no hay dos voces y coinciden en que el “Gute” salió a jugar sus cartas con miras a la Junta Nacional, ponerle “piso político” a Walker, sacando a colación un “sentimiento interno en el partido que es mayoritario”. En la falange es comentario que, a nivel de regiones, quedaron muchos heridos en el camino durante la distribución de cargos de gobierno, reconocen que se “sienten restringidos”, que hay “molestia” respecto a cómo se ha tratado al partido y que, consciente de todo este escenario, Martínez –operador político por excelencia– “sintonizó” perfectamente con ese sentir mayoritario y se hizo cargo públicamente del malestar que hay en la colectividad.

Eso, sí o sí –explican en la propia DC– le suma agua al molino de Walker con miras a la Junta, instancia donde se votará a los integrantes del Consejo Nacional, que será la verdadera demostración de fuerza de cada grupo. No por nada, cuentan, las declaraciones de Martínez fueron ampliamente difundidas estos días en el seno de la DC, a la militancia de todo nivel, a través de mails y redes sociales, generando una buena recepción.

En la falange dicen que, a diferencia de otras intervenciones, ahora las palabras de Martínez no cayeron mal y que una muestra de ello es que ningún dirigente de peso del partido, de ningún sector, salió a refutarlo públicamente, más aún cuando en la interna del partido su gesto fue visto, además, como “un necesario rayado de cancha a los socios”, especialmente a los críticos más duros de la flecha roja, como son los senadores Fulvio Rossi (PS) y Jaime Quintana (PPD). “Eso es pura ganancia, más si viene de un histórico del partido”, agregó un consejero nacional.

En la Nueva Mayoría coinciden en que en el trasfondo de la reaparición de Martínez está la tensión interna de la DC y la Junta Nacional, un área donde –aseguran– no les corresponde involucrarse, aunque sí reconocen los guiños de “chovinismo partidario” que hay en sus reclamos, que siempre “rinde buenos frutos” en todas las colectividades. Aparte de eso, también se considera que lo que busca es defender el sello del partido como “expresión de centro” y que la colectividad sea el factor “atenuante del proceso de transformaciones”.

Aunque en Palacio guardan silencio sobre el tema, eso no significa que no exista un diagnóstico. En La Moneda consideran que, por más disidencia interna que exista en la falange, al final del día la DC “igual es una sola”, que el reclamo de Martínez no fue casualidad y que la señal que mandó es que está hablando por el partido en esta ocasión, junto con no desconocer que de fondo el objetivo es “obtener más poder real” en el gobierno, para influir en los proyectos de ley.

Que Walker, a pesar de ser siempre el que hace ruido interno a La Moneda y en la coalición, con el piso que le ha puesto Martínez y la intervención al Mineduc, está más fortalecido porque, si bien la crítica a la falta de manejo del entorno del ministro Nicolás Eyzaguirre era transversal en la Nueva Mayoría, es cierto que fue el timonel DC quien canalizó públicamente ese malestar, lo puso sobre la mesa. “Jugó bien sus cartas en ese tema, salió ganando, quedó como que él tenía la razón”, precisó un asesor de Palacio.

No por nada, esta semana el timonel siguió su despliegue mediático, cuestionando la reforma educacional, a pesar de que en el propio gobierno se ha pedido en todos los tonos que se detengan las críticas y mensajes por los medios de comunicación. Tras el comité político del lunes, Walker precisó a la salida que Martínez dijo una “gran verdad”, al tiempo que hizo suya la línea marcada por el histórico dirigente: “En un conglomerado como la Nueva Mayoría, y antes fue así con la Concertación, no puede haber hegemonías de un sector respecto de otros. Yo creo que esa es la base del fair play, del respeto mutuo, de una relación que tiene que ser virtuosa y que se ve afectada cuando hay pretensiones hegemónicas de algún sector”.

No se quedó ahí. El martes, en un encuentro con directores de establecimientos particulares, Walker recalcó que su partido “apoya a la clase media, la libertad de enseñanza y la educación particular subvencionada. Ustedes no están solos. Pueden contar conmigo, como senador, y con la DC (…). Jamás vamos a aceptar que se impida que los padres puedan elegir la educación de nuestros hijos. La DC va a garantizar que los padres elijan el colegio para sus hijos”.

Todo indica que este tenor de declaraciones no va a cambiar, más aún cuando, a partir de julio, a Walker le corresponde asumir la vocería de la Nueva Mayoría, algo que no deja de complicar a Palacio y al resto de los integrantes del conglomerado, considerando que será una plataforma no menor justo en las semanas previas a la Junta Nacional.

¿Dejando los cuarteles de inverno?

El “Gute” no ha estado marginado del todo de la contingencia, aunque sí desde un lugar menos protagónico, pero no por eso ajeno. Sigue a la cabeza de la Universidad Miguel de Cervantes, desde donde ha formado –al alero del debate de la reforma educacional– una suerte de cofradía de “universidades privadas con vocación social”, que aglutina a la Central, la Academia de Humanismo Cristiano y la Universidad Católica Silva Henríquez, una alianza que surge justo cuando el foco está puesto precisamente en la crítica al lucro en la educación superior y los miembros de esta suerte de agrupación apuntan a mostrarse como casas de estudio con “un fuerte rol público y social en su trabajo”.

Sin embargo, esta estrecha vinculación de Martínez con el negocio de la educación despierta suspicacias y críticas en el oficialismo acerca de las intenciones de sus cuestionamientos a la reforma educacional.

Todo indica que Martínez podría ir más allá en los próximos meses en términos de protagonismo político. En el círculo de hierro del “Gute” aseguran que el histórico dirigente no tiene ninguna aspiración de volver a la conducción de la DC, ni menos que este abocado a levantar una plataforma en tal sentido.

Pero en la propia falange, incluso en el mismo oficialismo de Walker, reconocen que “algo hay de eso”, que lo que hizo el ex diputado es dar “la señal política de que no está en los cuarteles de invierno” y que prepara su camino de regreso.

De hecho, el tema ha sido conversado por más de un senador DC de la vieja guardia, entre los que consideran que Martínez –afirman– podría ser “perfectamente” el nombre para las elecciones internas del próximo año.

Casualmente, el 2015 el PS también tiene renovación de su directiva y el ex timonel Camilo Escalona ha dicho que está disponible para recuperar la conducción de la sede de calle París. Desde la DC y en Palacio, no descartan una suerte de “alianza” entre ambos personeros con miras al próximo año y recuerdan que ya tienen una especie de sociedad política, considerando que, tras un ofrecimiento de Martínez, el ex senador PS hace clases precisamente en la Universidad Miguel de Cervantes.

Al respecto, en la Nueva Mayoría ronda la tesis, rumor, versión tras bambalinas, de que este grupo más identificado con la ex Concertación, el partido del orden, tiene una apuesta final, que es el fracaso del modelo actual del gobierno de Michelle Bachelet –transformaciones a cargo de una nueva generación–, para ser convocados a salvar la gestión, tal como sucedió en la primera administración de la Mandataria. “Es cierto, existe esa crítica larvada a la inexperiencia política”, reconocen en el conglomerado.

Con este panorama, en La Moneda y en la Nueva Mayoría se ha desplegado un intento por bajar los niveles de tensión y mejorar el diálogo con este sector de la DC. No es gratuito que en los últimas semanas la ministra de la Segpres, Ximena Rincón, apunte a recomponer sus lazos y vínculos con el oficialismo DC, por medio de las reuniones que ya ha tenido con Walker e, incluso, con la ex senadora Alvear, el viernes pasado en su oficina en Palacio.

Explican que lo que intenta Rincón es “articular” consensos con su partido, ser un nexo y puente entre la falange y Palacio, una estrategia diseñada desde la Segpres para hacer valer su condición de voz del partido en La Moneda. Hasta ahora la ministra ha contado sólo con el apoyo de la disidencia que encabeza Pizarro, por lo que estos contactos –no se descartan nuevos en los próximos días– no dejan de tener relevancia.

Lo mismo con la Nueva Mayoría, donde advierten que ante el clima interno en la DC “hay que ser precavidos” y tratar de generar condiciones para que nadie se sienta incómodo ni acorralado, pero tampoco con derecho a veto. “Hay incomodidad de la DC, eso es cierto, no es que tengan razón, pero sí es importante evitar que estas sensaciones se transformen en desafecciones políticas”, explicó un dirigente de la coalición.

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