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Claudio Arriagada, DC y ex alcalde de La Granja

 Diputado cliente del ‘bancongreso’ le recortó 20% el sueldo a su equipo parlamentario

por 19 enero 2016

 Diputado cliente del ‘bancongreso’ le recortó 20% el sueldo a su equipo parlamentario
Al ser consultado, el propio Arriagada reconoce el recorte de sueldos a sus funcionarios: “Un 20% que afectó al grupo en su totalidad”. Sin embargo, niega tajantemente haberlos amenazado con la aplicación de algún artículo interno de la Cámara de Diputados para despedirlos por falta de confianza.

Ocho personas llegaron a la casa del diputado DC Claudio Arriagada en Gran Avenida a fines de diciembre. La cita era a las 19:30 horas y ahí debía reunirse todo el equipo de asesores y personas que trabajan con él en el Congreso, los cuales fueron convocados vía Whatsapp. El motivo de la reunión era comunicarles una rebaja del 20% del sueldo de todos los empleados, que ellos mismos debían aceptar voluntariamente, de lo contrario serían despedidos y no podrían trabajar en ningún servicio público durante cinco años.

De acuerdo a varias fuentes del entorno de Arriagada que pidieron no ser identificadas, el diputado les habría  indicado que, en caso de no firmar el reajuste, se les podría despedir por “falta de confianza”, usando el artículo 3A de la Ley 18.1918 para la contratación del personal de apoyo a la función parlamentaria. En el artículo 26 del reglamento de ejecución de dicha normativa se establece como motivo de despido o cesación de contrato “la decisión unilateral del comité o parlamentario fundada en la pérdida de confianza hacia el prestador del servicio u otra causal que permita el término anticipado”. El ser despedido del Congreso por pérdida de confianza pone en duda inmediatamente la probidad de la persona en cuestión, lo cual puede eventualmente inhabilitarla para trabajar en el sector público durante cinco años.

Claudio Arriagada es uno de los diputados involucrados en el llamado caso “Bancongreso”, una serie de préstamos sin reajustes ni intereses entregados por la Cámara de Diputados a algunos legisladores con la posibilidad de devolver el monto hasta en 28 cuotas. El caso fue revelado por una auditoría externa de la consultora Ossandón & Ossandón el pasado 5 de enero, razón por la cual organizaciones sociales presentaron una querella en el Tribunal de Garantía de Valparaíso.

De acuerdo a varias fuentes del entorno de Arriagada que pidieron no ser identificadas, el diputado les habría  indicado que, en caso de no firmar el reajuste, se les podría despedir por “falta de confianza”, usando el artículo 3A de la Ley 18.1918 para la contratación del personal de apoyo a la función parlamentaria. En el artículo 26 del reglamento de ejecución de dicha normativa se establece como motivo de despido o cesación de contrato “la decisión unilateral del comité o parlamentario fundada en la pérdida de confianza hacia el prestador del servicio u otra causal que permita el término anticipado”.

Arriagada ha pedido públicamente disculpas por el hecho en programas de televisión y redes sociales, al tiempo que explicó haber solicitado el préstamo el año 2014, su primero como parlamentario, debido a las deudas que le aquejaban luego de un largo período de campaña durante el cual no pudo trabajar. Tras acercarse a otro parlamentario para preguntarle por un banco que pudiese prestarle dinero, este le comentó del mecanismo financiero existente en la Cámara, señalándole que “para qué iba a ir a un banco” si existía esta otra fórmula. El diputado DC solicitó 6 millones, los cuales le fueron descontados en 5 cuotas de sus siguientes dietas parlamentarias.

Al ser consultado el propio Arriagada reconoce el recorte de sueldos a sus funcionarios: “Un 20% que afectó al grupo en su totalidad”. Sin embargo, niega tajantemente haberlos amenazado con la aplicación de algún artículo interno de la Cámara de Diputados para despedirlos por falta de confianza. El congresista explica la rebaja de salarios debido a que ahora sus empleados “trabajarán media jornada”.

Algunos que han trabajado con Arriagada en el pasado lo definen como alguien “muy complicado”, con quien cuesta mucho trabajar. De hecho, una de las fuentes relata cómo el legislador despidió a dos de sus asesores en días cercanos a la Navidad, comunicándoles que no les renovaría sus contratos, los que vencían el 31 de diciembre. Tampoco consideró que los miembros de su equipo tuvieran planificadas sus vacaciones y los gastos de marzo considerando su sueldo original y no el posterior al sorpresivo recorte de 20%. “Nadie se atreve a denunciar, porque salga lo que salga él puede encontrar excusa en el hecho de que firmamos voluntariamente y supuestamente trabajaremos menos, además esta es gente poderosa al interior de los partidos y en política nadie quiere enemistarse con gente así”, sentencia un trabajador del Congreso.

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