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Opinión

Lagos en su laberinto

por 12 febrero 2016

Lagos en su laberinto
No cabe duda que Lagos –en caso de ser electo Presidente– tendría que enfrentar conflictos permanentes con aquellos ubicados en el borde de la NM, como Jackson, Boric o la propia Bárbara Figueroa. Sin duda, Lagos jamás hubiera presentado una Reforma Laboral como la de Bachelet.

“¿Valdrá la pena ser nuevamente Presidente?”. Esta pregunta debe estar dando vuelta en la cabeza del ex Mandatario todas las noches. Es evidente que desde que descartó –hace pocos meses– esta posibilidad, argumentando “no estar en edad”, su posición se ha ido relativizando. Cada día vemos a un Lagos más motivado con la idea. Su agenda pública sigue en aumento y las energías con que circula lo hacen ver, por lo menos, 10 años menor. Lagos es candidato aunque no lo reconozca.

Habla como candidato y realiza actividades de candidato. Curiosamente, esta ambigüedad parece aumentar el entusiasmo entre sus seguidores. Así como hoy la UDI es la base de apoyo de Piñera, el PPD es su principal soporte. Devotos y admiradores del ex Presidente, en su Consejo General llegaron incluso a perder la compostura para aclamar al líder y don Ricardo, obviamente, se deja querer. Creo que Girardi cometió un error de cálculo al poner en duda su respaldo al ex Presidente. Si Lagos llegara a seguir en este largo camino a La Moneda, quedará en una muy incómoda posición. Conociendo el pragmatismo, a toda prueba, del principal accionista de la tienda de centroizquierda, es probable que el senador haga un giro radical en su discurso y termine apoyando a Lagos.

En el PS la carrera no está ganada para el ex Mandatario. Todavía Isabel Allende podría ser la carta del partido, pese a algunas voces internas que comienzan a levantarse y que advierten que una segunda mujer socialista encabezando el Gobierno es algo que no solo no tolerarían sus aliados, sino que sería muy poco viable que “encendiera” después de la experiencia del segundo mandato de Michelle Bachelet: mal que mal, ambas tienen perfiles personales muy similares.

Lo que es un hecho es que Ricardo Lagos Escobar produce gran admiración en los sectores empresariales –“el regalón de los empresarios” se llegó a decir– y también entre el mundo más de centro en la Nueva Mayoría, incluido un porcentaje no menor de la DC.

Lo que es un hecho es que Ricardo Lagos Escobar produce gran admiración en los sectores empresariales –“el regalón de los empresarios” se llegó a decir– y también entre el mundo más de centro en la Nueva Mayoría, incluido un porcentaje no menor de la DC. Esto puede ser bueno para su plataforma electoral, pero al mismo tiempo su principal debilidad.

Esto puede ser bueno para su plataforma electoral, pero al mismo tiempo su principal debilidad. Los tiempos han cambiado mucho desde la época en que el ala “zurda” de la Concertación hacía vista gorda, pese a su incomodidad, cuando el mandatario PS/PPD –¿existe alguien más en la política mundial que siga siendo disputado por dos partidos– impulsaba una agenda ampliamente valorada por los grupos económicos más importantes. Hoy el conglomerado oficialista cuenta en sus filas a los Teillier, a los Navarro y los Gutiérrez. No cabe duda que Lagos –en caso de ser electo Presidente– tendría que enfrentar conflictos permanentes con aquellos ubicados en el borde de la NM, como Jackson, Boric o la propia Bárbara Figueroa. Sin duda, Lagos jamás hubiera presentado una Reforma Laboral como la de Bachelet.

Vuelvo a la pregunta que debe desvelar a don Ricardo: “¿Valdrá la pena ser nuevamente Presidente?” Estoy convencido de que sería muy positivo para Chile en este momento de crisis que atraviesa nuestra política, pero pensando desde la perspectiva del hombre, y con una trayectoria como la de él, la verdad es que creo que no. Es un riesgo innecesario para una persona que goza de un prestigio y respeto tan alto de manera transversal. El Chile de hoy es muy distinto al que le tocó gobernar (2000-2006). Las cosas han cambiado y, por tanto, su estilo y mandato deberían ser distintos. No sé si es un consuelo, pero le aseguro, Ricardo, que esta misma pregunta atormenta a Sebastián Piñera y le debe estar causando más de un insomnio. La tentación es grande y los riesgos también. ¿O no, Presidenta?

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