El ingeniero chileno que creó la economía cuántica y el papel higiénico “Incoludido” - El Mostrador

Martes, 17 de octubre de 2017 Actualizado a las 19:11

Carlos Mancilla apuesta a la revolución energética en la empresa

El ingeniero chileno que creó la economía cuántica y el papel higiénico “Incoludido”

por 14 diciembre, 2016

El ingeniero chileno que creó la economía cuántica y el papel higiénico “Incoludido”
Armó una empresa y un concepto: la economía cuántica. Con esa herramienta pretende que maximizar las utilidades sea solo una consecuencia de un modelo mayor, donde el bienestar de cada trabajador es el pilar. Para ello, tienen un coach y acceso a terapias como acupuntura e imanes. Su primer producto es un papel higiénico, “Incoludido”, que nunca estará en las góndolas de supermercados, solo almacenes. Todos participan en el marketing urbano: intervienen plazas y calles para que la publicidad genere felicidad y no termine en un comercial de televisión que nadie ve. Esta es su revolución.

Hace cuatro años, Carlos Mancilla (35) fue papá y se vio enfrentado a una disyuntiva que a él se le apareció como una revelación: quería ser papá o un exitoso ejecutivo de una multinacional.

El segundo camino ya lo conocía. A los 31 años, y con un título de ingeniero civil industrial de la Universidad Federico Santa María bajo el brazo, ya había conocido suculentos puestos como encargado de unidades de informática. Vivía y respiraba trabajo. Horas pegado al celular. La inmediatez. Resolver problemas. Imponderables. Apagar incendios. Estrés. Vivía para trabajar y no al revés. La llegada del pequeño Carlos le abrió una incertidumbre que se transformó en una certeza. Se tomó un postnatal de seis meses y en ese tiempo ocurrió un hecho simple pero milagroso: vivió. Y le gustó. Entonces, renunció.

Comenzó a estudiar sobre economías verdes, sustentabilidad. Le hicieron sentido más que nunca los efectos del cambio climático y empezaron a nacer en su cabeza ideas que apuntaran a cambiar el modelo de producir y, a la vez, cuidar la naturaleza, su propia vida y la de sus trabajadores.

Entonces se le ocurrió crear Social Growing, un nuevo modelo de empresa que genera “bienestar y felicidad” y que, a partir de esa plataforma, genera distintas inversiones. La primera de ellas es “Incoludido”, un papel higiénico barato y que se vende solo en almacenes, no en supermercados. También creó un nuevo concepto: la economía cuántica.

Este es incoludido, el papel higiénico que Social Growing vende vía almacenes.

Este es "Incoludido", el papel higiénico que Social Growing vende vía almacenes.

“Es un concepto que nace acá en Social Growing. La economía cuántica se refiere a que pasas de una economía financiera a una economía energética, donde lo que buscamos es maximizar la energía de la empresa y esta energía está relacionada con la energía humana también”, dice Carlos Mancilla, gerente de felicidad de Social Growing, mientras en una pantalla gigante Corona canta “Baby, Baby”, haciendo retumbar las paredes de las oficinas de una vieja casona en el Barrio Matta.

-¿Qué es la energía de la empresa?
-Primero, todo en el universo es energía. Eso se entendió desde Einstein... Se descubrió que el 96% del universo es energía que no vemos, solamente el 4% es visible. Eso significa que todo lo que está pasando a nuestro alrededor es lo real, pero no lo vemos. Por lo tanto, pasas de estar pensando en lo material a algo energético... Esto funciona con otros paradigmas. En vez de la competencia, hay colaboración. En vez de la maximización de las utilidades del accionista, maximizamos la felicidad, pero la felicidad no desde un punto de vista del arcoíris, hagamos una fiesta, los globitos, no. Primero, la felicidad desde un punto de vista ingenieril; es decir, hay variables que podemos medir, corregir, tomar acciones.

-Por ejemplo...
-Los seres humanos tenemos energía, somos energía, somos información y somos vibración. Si tú tienes una empresa que está compuesta por varias personas que trabajan interrelacionadamente, ¿qué pasa si una persona está mal? Les afecta a todos. Entonces, si tú quieres maximizar la energía de la empresa, lo que tienes que hacer primero es maximizar la energía de cada individuo. Y si logro maximizar la energía de la empresa, el resultado económico va a ser bueno, porque significa que la empresa está andando a su máximo nivel.

-Y la maximización de utilidades se transforma en una consecuencia...
-Claro, no es el objetivo. Se genera lo mismo que en un partido de fútbol: si todos los jugadores de un equipo juegan bien, el resultado es bueno para todos. Entonces, en vez de andar persiguiendo las lucas, tú estás persiguiendo esto otro... pero para eso tú tienes que entender qué es la energía, cómo se relaciona, cómo se manifiesta, cómo el ser humano puede incrementar su energía.

"En las empresas internacionales se fuerza el feedback con los trabajadores y se juntan a conversar dos veces al año con Juanito; pero, aquí, eso es proactivo. Si vemos a alguien decaído le preguntamos qué pasa, nos acercamos, porque yo estoy monitoreando la felicidad. Si alguien tiene un familiar al que están operando, esa persona no debe estar trabajando, debe estar allá, esperando noticias, porque allá está su energía. En las empresas eso no pasa, creen que eso está fuera del ámbito laboral, pero no es así, todo es parte del trabajo porque, si alguien no está bien, eso impacta negativamente en el grupo".

-¿Y cómo se incrementa?
-Cuando uno va entendiendo cómo funciona tu cuerpo energético, puedes tomar acciones con respecto a eso. Por ejemplo, puedes tener bloqueos a nivel energético, problemas de autoestima, problemas con tus papás, con las creencias de tus abuelos, un montón de cosas. Ese trabajo de eliminar esas cosas es uno propio, de autodescubrimiento: ¿quién soy yo, por qué soy así, qué es lo que me bloquea, qué es lo que no me permite ser todo lo que soy, tengo miedo, miedos profesionales, ego, apegos...? Entonces, nosotros tratamos de que la gente tenga todas las herramientas para que ellos puedan mejorar su conocimiento propio, para que ellos puedan mejorar su energía.

-Y, en lo práctico, ¿cómo hacen eso?
-Incentivamos ese autodescubrimiento. Desde pagar terapias, como imanes y acupuntura, hasta enseñarles cómo meditar. La meditación es sumamente importante, muchos aquí mismo estudiamos sobre la física cuántica, la neurociencia, sobre la  geometría sagrada. El coaching también está integrado; siempre hay un coach preocupado de que tú te desarrolles, pero no solamente del desarrollo profesional... es un desarrollo integral, gestión de la felicidad, coaching cuántico... Eso lo hacen distintos voluntarios que también se han sumado a esta empresa, porque significa un nuevo modelo.

-¿Y los trabajadores piden horas?
-Nos juntamos siempre a hablar de cómo van. Personalmente yo estoy encima de todo. Me preocupo de juntarme por lo menos una vez con cada uno. De ver cómo está su vida, sus relaciones, cómo está su trabajo y ahí te vas dando cuenta. En las empresas internacionales se fuerza el feedback con los trabajadores y se juntan a conversar dos veces al año con Juanito; pero, aquí, eso es proactivo. Si vemos a alguien decaído le preguntamos qué pasa, nos acercamos, porque yo estoy monitoreando la felicidad. Si alguien tiene un familiar al que están operando, esa persona no debe estar trabajando, debe estar allá, esperando noticias, porque allá está su energía. En las empresas eso no pasa, creen que eso está fuera del ámbito laboral, pero no es así, todo es parte del trabajo porque, si alguien no está bien, eso impacta negativamente en el grupo.

Detrás de Mancilla, un dibujo se toma la oficina. Es el símbolo de la flor de la vida amenizado con distintos colores que apelan a los siete chacras, centros de energía del cuerpo humano donde se concentra la fuerza vital. Mancilla cree que la flor de la vida es un patrón energético universal.

Papel higiénico para todos

Hoy día cinco personas forman parte de Social Growing, más los practicantes y voluntarios. En total, son 15 personas, trabajando además para dejar una huella.

“Los budistas dicen 'si quieres cambiar el mundo, tienes que hacerlo a través del ejemplo'. Y eso lo extrapolé a nivel empresa. Entendí que, si quería cambiar el mundo, tenía que cambiar yo. Ya no podía seguir siendo el mismo ejecutivo que buscaba solo tener una cuenta corriente abultada. Una vez que cambié yo, dije OK, lo que hay que cambiar ahora es la empresa y eso se va extendiendo entre la gente que nos compra, la gente que invierte en esta empresa, la gente que trabaja, la gente invierte. Y eso se transforma en un ejemplo”, señala Mancilla.

Social Growing trabaja con intervenciones como marketing urbano. Un ejemplo es una calle cercana a la pérgola.

Social Growing trabaja con intervenciones como marketing urbano. Un ejemplo es una calle cercana a la pérgola.

-Y el primer producto es este confort.
-Noooooo, lo que queremos es desterrar la palabra confort porque es una marca. Esto es un papel higiénico que se llama "Incoludido".

-Ah ya, este papel higiénico... ¿Y cómo se vende?
-En almacenes. Queremos potenciar esa venta. Y además viene con un cómic de regalo.

-¿Y cómo lo dan a conocer?
-Con marketing urbano.

-¿Qué es eso?
-Es la forma de hacer publicidad y marketing. Hoy la forma de hacer publicidad es básicamente engañar al cliente, que te compre y después de que te compra da lo mismo, y además vemos que las empresas gastan una cantidad exorbitante de plata en marketing que termina en un comercial de televisión que nadie ve. En el fondo es pura basura que cuesta mucha plata. Lo que nosotros hacemos es ocupar esa plata y transformarla en un aporte y que produzca emociones positivas. Entonces, intervenimos pintando espacios urbanos, calles, plazas, etcétera.

-¿Y piden permiso para eso?
-No, son intervenciones urbanas.

Mancilla busca rápidamente en su computador algunas imágenes para explicar y muestra una plaza llena de pequeños pilares que fueron pintados de colores, con caras y flores. “Esto es Quilicura, por ejemplo. Una plaza que nadie pescaba y quedó como la plaza Pac Man. Llevamos como 20 intervenciones”.

-¿Y nadie se enoja?
-Noooo, son felices. En esas intervenciones firmamos “incoludidos”, para que asocien esta marca a una sensación mucho más grata que solo comprar.

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