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Tres octubres y el término del sueño del Sí

por 18 septiembre, 2020

Tres octubres y el término del sueño del Sí
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En el último medio siglo, Chile – fiel a su actividad geológica sísmica – ha tenido episodios únicos de gran intensidad. El 1970 de Chile fue para el mundo un hito experimental, surgía el nacimiento del marxismo triunfante proveniente de las urnas. Ese cataclismo para el entendimiento mundial, duró sólo 3 años y se suprimió de golpe. Se inician lo que serían 17 años de dictadura, de mucha crueldad y de la construcción de un diseño de sociedad, de un modelo, o de un ideario de sociedad que logró pasar intacto el cambio de régimen de 1990 y que además logró superponerse tranquilamente hasta el 18 de Octubre pasado, allí comenzó el tambaleo y nerviosismo del despertar de ese sueño largo para algunos y de la pesadilla eterna de otros. Poco después se  firma un acuerdo a altas horas de la madrugada que sella la posibilidad de re-escribir una nueva oportunidad de vida y que al minuto de hoy tiene a buena parte de los que soñaban tranquilamente ese sueño del país del sí, con una desesperación iracunda y tremenda.

En otro Octubre, en un largo día de 1988 cuando Cardemil mentía descaradamente a toda una nación y cuando se barajó hasta el último minuto el deseo de desconocerlo todo, la tensión no pudo más y se cumplía la voluntad popular de decir no más Pinochet en el sillón del poder.  Sólo eso ocurrió ese día. Ese día se concretó la posibilidad que la sociedad Chilena le diera término en las urnas a una dictadura de brutalidades y fijaba elecciones libres para tener un nuevo sistema, un sistema democrático desde 1990 en adelante. A nadie le cabe ninguna duda que sacar a esa dictadura de una manera tan civilizada, tan cívica, es algo que es digno de reconocimiento sobre todo considerando el miedo reinante y lo difícil de lidiar con personalidades de tal poder y tiranía. Reconociendo ello, no cabe ninguna duda también, que lo conseguido ese día de Octubre en el 88, sólo  puede remitirse a eso. Puesto que perdió la opción Sí, pero de igual manera ya habían ganado el orden social con el cual gobernarían los representantes de la opción No. El dibujo de ese triunfo de fondo comenzó 8 años antes cuando en 1980 sale de una cueva la actual constitución que nos rige. En ese escrito de dudoso escrutinio, se fijó en buena medida el futuro, o el resguardo de su idea país.  En esos 17 años Chile cambió el paradigma de su funcionamiento de forma experimental. Educación, salud, transporte, recursos naturales, sistema de pensiones, las pocas industrias, y un largo etc., todo pasó a ser parte de esa idea que la riqueza lo solucionaría todo, y que los ricos al hacerse inmensamente ricos traerían progreso al resto de la población. No hay experto que no considere que lo de Chile es un caso anómalo, ya que el privatizar la educación, o la salud, o el agua fueron acciones que superaron lo establecido y que se trasformó en una inmoralidad. Porque es inmoral que personas mueran en una fila de un hospital, o en el registro de un papel esperando una operación, o es igualmente inmoral que una persona que trabajó como profesor 30 años, tenga menos de 300 mil pesos de pensión, o es inmoral que la libertad de enseñanza haga que existan títulos profesionales que valen 0 peso para el mercado con escasas posibilidades de ejercer su profesión, o es inmoral también, por ejemplo, que existan personas en Chile que tengan inscritos miles de litros de agua a su nombre a perpetuidad.  Esa construcción de Chile se logró y se materializó  con los famosos 30 años siguientes como dice el eslogan acuñado en el estallido, del Octubre de hace un año. Sacar a Pinochet del poder no fue gratis, tuvo un costo muy alto que pagar.

Hay una mezcla de arrepentidos y de orgullosos de la democracia Chilena pos 90. Existen aquellos (todos parte de la misma élite) que abogan y mencionan la reducción de la pobreza, el acceso a principalmente bienes de todo tipo, y a cómo fundamentalmente creció lo que para ellos es la clase media. Enfatizan sobre los estudiantes de primera generación universitaria dentro de familias con escasos recursos, y plantean como camino plausible la movilidad social. Dicen que todo ello fue posible mayormente con crecimiento económico responsable desde el punto de vita fiscal. Los arrepentidos, se hacen la autocrítica (también parte de la misma élite) que ese crecimiento económico fue con una desregulación económica escandalosa. Salieron a la luz colusiones de distintos mercados, financiamiento escabroso de la política, y por sobre todo, derechos sociales no garantizados. Salud para ricos y para pobres, miseria para la tercera edad, educación para ricos y para pobres, viviendas y terrenos para ricos y para pobres. Marginalidad territorial de la ciudadanía, y apatía impávida sobre lo que sucedía en el país, resultado; Estallido social. El 18 de Octubre pasado delineó que la sociedad ampliamente desigual y ampliamente carente de protección y accesos a sus ciudadanos, debe llegar a su fin. Sin duda hay conglomerados, familias, empresas, personas, que desde el año 80 en adelante se venían beneficiando de sobre manera con el modelo de vida que llevamos, pero el tramo de la cantidad de personas que viven la precariedad del día a día aumentó a tal punto, que pulverizó la sensación de tranquilidad que daba el mostrarse como un país digno de la OCDE, o al menos aparentar serlo.

El último de los Octubres, será en un poco más de un mes. Nuevamente en las urnas el país – no me cabe ninguna duda –  se manifestará para retomar el rumbo. Es valioso pensar en una hoja en blanco, sin embargo, es un llamado también para estar alertas, porque el juego del país, del poder y de las élites tiene un último enclave a superar, esto es, que la constitución se escriba con lápices no rotulados, con personas comunes y corrientes de plena independencia. Acomodadamente los políticos y los cuadros que representan se las ingeniaron para poder seguir prevaleciendo en la discusión constitucional futura haciendo que la independencia en la construcción del nuevo ideario de sociedad sea reducida a una mínima expresión. Sin embargo, creo que la presión reciente provocó lo impensado, el que se haya sacado un 10% de dinero a la estructura financiera de los grupos económicos (AFP), hace posible pensar que con la misma presión se está a tiempo de superar el último enclave que tenemos.  A propósito, por estos días se publicó por parte del SERVEL cómo se ha invertido ya sea en el apruebo o rechazo, y no es casualidad que lo invertido en el rechazo supere en más de 9 veces lo del apruebo. La desesperación del poder y de las élites de perder en cancha y tener nuevas reglas del juego es total.

Estamos a un poco más de un mes de comenzar a despertar de lo que ha sido un largo y dulce sueño para algunos y de una horrible pesadilla para otros. A no bajar la guardia!

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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