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Cultura - El Mostrador

La Mano Ajena: El interminable carnaval de la música gitana en Chile

por 14 noviembre, 2005

El klezmer -mezcla de música gitana y judía, con influencias alemanas y francesas-, es la base de su estilo. Sin embargo, cada uno de los seis integrantes que componen esta banda de fuertes influencias teatrales ha adicionado lo suyo. Funk, rock, ska, punk, rumba y hasta folclor se fusionan en un espectáculo tan inclasificable como magnético.
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Cinco músicos chequean rápidamente la conexión y el sonido de los instrumentos. Una mujer sonriente, ataviada con coloridos pantalones y top sale, pandero en mano, hasta situarse frente al micrófono. De inmediato parte la fiesta. Un carnaval, como les gusta llamarle a ellos, lleno de ritmos de diferente procedencia, con sonidos gitanos, griegos judíos, y franceses, contagiosos y alegres. Histriónica y carismática, la vocalista canta en yiddish, sin que uno entienda bien si se trata de inmigrantes rusos, serbios o polacos. La verdad es que son chilenos.



María Fernanda Carrasco, Rodrigo Latorre, Joel Viera, Gabriel Moyla, Cristian Aqueveque, y Álvaro Sáez componen La Mano Ajena, un grupo estrechamente ligado al teatro y al circo, y pensado especialmente en términos del espectáculo en vivo. Incluso su primer disco, homónimo, parece un concierto, lleno de referentes visuales. Premiados por el concurso anual de Sello Azul, rápidamente se han posicionado en la escena nacional, y basta verlos sobre el escenario para entender por qué son tan promisorios.



Si hay que compararlos con alguna otra manifestación musical, rápidamente surge la imagen de Emir Kusturica & the No Smoking Orchestra", y aunque no es su pariente más cercano, artísticamente hablando, asumen que es el nombre más popular en música de raíz gitana. "Entendemos que es el referente que la gente tiene porque es el más conocido. Hay muchos referentes que tenemos que no se conocen", explica María Fernanda Carrasco, voz del grupo. El nacimiento de esta 'cepa', como dicen ellos, está en el viaje que Rodrigo Latorre -director musical de La Mano Ajena- hizo, recorriendo Europa, mientras trabajaba con El Teatro del Silencio. En ese recorrido, se empapó de las diferentes vetas sonoras de Europa del Este, especialmente del Klezmer, música judía de raíz religiosa, fusionada con influencias romá y de la Alemania y Francia medievales.



Más allá de lo étnico, sin embargo, hay influencias múltiples, que nacen del bagaje de cada uno de las seis personas que componen la banda. Funk, rock, punk, ska, folclor y jazz convergen en un sonido contagioso, capaz de apresar con el ritmo a todos los públicos social y culturalmente imaginables. "Nos dimos la libertad de asumir la vida propia que tiene cada uno. Ninguno de nosotros es croata ni serbio ni judío. Somos un grupo de músicos creativos. Hay punk rock, hay jazz, hay folclor. Lo esencial obviamente huele a gitano, pero no nos enrollamos con el estilo. El estilo es una herramienta para decir cosas más importantes, para entregar contenidos", cuenta Álvaro Sáez, baterista del grupo.



El espíritu del carnaval



La comunicación con el público es uno de los elementos que más llaman la atención en sus presentaciones en vivo, y no es casual. La mayoría de los integrantes de La Mano Ajena pertenece al mundo del teatro -como actores o músicos ligados a las tablas- lo que les ha hecho concebir su show de manera diferente de las mayoría de las agrupaciones musicales. "Nosotros tenemos el concepto del carnaval medieval, que es el momento en el que se pierden los órdenes sociales y los status. Hay un flujo con la gente, y por eso mismo, la gente deja el prejuicio, la forma, y empieza a disfrutar, se entrega", explica Fernanda.



El sonido, expresivo y alegre, llama a moverse desde el comienzo. Es la cantante, en cualquier caso, la que lleva el peso sobre el escenario. "Ella es la anfitriona de la banda, y en el espectáculo uno está consciente de eso", cuenta Sáez. "Tiene que ver con la disciplina teatral -agrega-: cada uno conoce su status y su rol arriba del escenario. Es paradójico, porque de nuestro repertorio, la mitad es cantada y la mitad es instrumental, y pese a eso la Fernanda sigue siendo la cara visible. Cuando no está cantando está llevando la dinámica del tema con el público. Es lo que le corresponde a ella como cantante; no sólo llegar y cantar, sino apropiarse de todo".



Y en medio de ese carnaval, el baile fluye del mismo modo con una canción en español -como "Aves errantes" su single promocional- que con una en yiddish -como "Ashrenu (Doyma)", uno de los temas más contagiosos rítmicamente- como si el idioma fuera la excusa para dejarse enfiestar.



De pedófilos y favelas



Aunque no reivindican exactamente la crítica social, ni la canción denuncia, sí rescatan el espíritu juglaresco para narrar experiencias como la de la inmigración ("Aves errantes"), la marginalidad económica ("Favela") o la pedofilia ("Wewo"), a través de una mirada irónica y aguda de la actualidad. Cada uno de estos contenidos, sin embargo, es tocado desde la alegría. "Reivindicamos el carnaval como manera de expresión, de crítica, de opinión",asegura Fernanda.



Precisamente "Wewo", una canción que remite al caso Spiniak y sus redes de poder, es el segundo single que la banda promociona a través de un video que está en televisión a partir de noviembre.

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