Miércoles, 28 de septiembre de 2016Actualizado a las 10:31

En poco tiempo el graffiti en Chile pasó de ser un acto vandálico a expresión cultural

Cultura - El Mostrador

Coas y Zewok, dos grafiteros que se ganaron el derecho a cambiarle el rostro a la calle

por 5 marzo 2014

El graffiti paulatinamente ha ido dejando de ser un acto aislado y rechazado. Hace pocos años, esta expresión era vista como la manifestación ilegal de parte de jóvenes contraculturales que no tenían nada mejor que dañar el espacio público rayando muros. Hoy, la percepción ha cambiado de manera radical. Ahora, la misma gente pide a los graffiteros que dejen su huella en los muros. Caos y Zewok son dos representantes de esta expresión artística, quienes han contribuido a cambiar la percepción de la gente y dotar al espacio público de una nueva cara.

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Trabajo de Coas
Foto: Gonzalo Rubio

El fenómeno del street art, en su manifestación de graffiti en Chile, no tiene techo. El nivel de los artistas, los motivos pictóricos, la osadía de convertir un acto ilegal en una obra de arte y las múltiples técnicas que se ocupan, revelan que éste en nuestro país hace rato que dejó de ser un acto aislado o una manifestación exclusiva de contracultura. Hoy el graffitti es reconocido como un lenguaje artístico, y de calidad, por la comunidad académica, los artistas plásticos en general y especialmente por el ciudadano de la calle, ése que antes llamaba a la policía para pedir la detención de quien osara rayar su muro. Ahora llaman a los propios grafiteros para pedirles expresamente que le pinten un muro.

Como se trata, al fin y al cabo, de un museo al aire libre donde las obras se exponen sin previo aviso, sin cócteles y sin inauguraciones, y de igual forma su duración es momentánea o pasajera, en Chile se han levantado diversas plataformas virtuales para hacer un registro y destacar lo mejor de esta expresión visual callejera. Una de éstas es la cuenta de Twitter @Arte_Calle  a cargo de Max Muñoz, quien se ha dedicado a registrar lo mejor del street art chileno, siendo a estas alturas una suerte de curatoría expontánea del graffiti en Chile.

Trabajo de Coas Foto: Gonzalo Rubio

Trabajo de Coas
Foto: Gonzalo Rubio

Para Muñoz entre los artistas más destacados se encuentran Coas y Zewok, con quienes Cultura + Ciudad conversó acerca del graffiti nacional, para conocer cuáles son sus principales desafíos de cara a las nuevas generaciones y develar las "galerías" que ofrece el espacio público.

Zewok (Diego Roa) Foto: Gonzalo Rubio

Zewok (Diego Roa)
Foto: Gonzalo Rubio

Los inicios

El encuentro con la expresión del graffiti para ambos fue muy similar. “Comencé haciendo lo que hacen los niños en la calle, juntándome con mis amigos, influenciados por la cultura del hip hop, patinar en la calle, todo muy urbano. Fue algo espontáneo”, comenta el rancagüino Diego Roa, más conocido como Zewok. Por otro lado, Coas, quien prefiere no revelar su identidad, señala que sus inicios estuvieron marcados por la relación de amistad con otros. “Yo empecé a pintar nomás. Fue algo que nació en el colegio al ver a otras personas pintando”.

Desde ese tiempo hasta ahora, de a poco fueron perfeccionando sus propias técnicas y propuestas para llegar a un nivel que hoy se ve reflejado en sus trabajos. Sin embargo, en las obras realizadas no han buscado la entrega de un mensaje, pues para Coas “no es importante lo que se pinte, sino lo que se haga”. Por el otro lado, el oriundo de la Sexta Región cuenta que “cuando mi trabajo alcance una mayor cantidad de personas, pretendo entregar un mensaje”.

Una de las principales ventajas de crear algo en la calle es la capacidad de difusión que ello implica. En este contexto pueden ser miles las personas que pueden encontrarse con cada creación. “Al hacer un graffiti tú estás comunicando para que cualquier persona, independiente de su condición, lo pueda ver”, cuenta Coas. Pero Zewok va un paso más allá. “Puedo subir una foto y la ven 10 mil personas, pero pinto en la calle y me ven dos millones en el día. Es una muestra de que si haces algo bien puede ser un hit. Si lo haces mal va a pasar desapercibido”.

Un cambio de mentalidad

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Coas 
Foto: Gonzalo Rubio

Sin dudas el desarrollo constante de este lenguaje visual sobre los muros de la ciudad ha obtenido mayor aceptación por parte de las personas. De esta forma lo que antes podía ser considerado como vandalismo hoy se aprecia como una expresión cultural. “Sin duda esto va para arriba. En general la gente está más receptiva a las cosas que están sucediendo. En los últimos diez años el cambio ha sido brutal. La gente adulta que antes te rechazaba o insultaba, ahora te piden que les pintes el muro y te felicitan por lo que haces”, rescata Zewok.

En el mismo sentido Coas destaca el hecho de que “en un principio a nadie le gustaba que pintaran su casa, ahora piden que las pinten. Se dio vuelta el proceso. La gente que hace graffiti ocupó la calle, y se abrió tanto el espectro de pintar que ya se están generando nuevos espacios”.

Lo anterior sin dudas se ha dado gracias al nivel de quienes buscanmejorar sus técnicas sobre la base del trabajo y la constancia. “La vara es altísima, totalmente balanceado entre la cantidad de gente que habita en Chile y la que produce. En Latinoamérica el nivel está buenísimo. Puede cambiar la forma de crear, pero el nivel es muy bueno”, señala Diego Roa.

Una mirada similar es la que tiene Coas, pues dice que este país es una “potencia del graffiti”, en especial por la cantidad de estilos que se trabajan. “Acá se hacen cosas que en otros lados no se hacen. A nivel estético, dimensiones, la cantidad de personas. Puedes ver miles de variables del graffiti. Acá se pinta de todo y variado”.

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Trabajo de Zewok
Foto: Diego Roa

La calle versus los museos

Una de las primeras comparaciones que pueden saltar a la mente es por qué estas pinturas de gran calidad no están en los museos. Si bien Zewok destaca que “técnicamente el arte es el mismo”, la expresión callejera puede recepcionar más miradas que dentro de un museo. “El arte público está abierto a todo el mundo, es la única ventaja que encuentro. En las galerías hay gente que expone a ciertos artistas, pero en la calle uno se expone ante todo el mundo”, sentencia Roa.

Trabajo de Zewok Foto: Gentileza Diego Roas

Trabajo de Zewok
Foto: Gentileza Diego Roa

Otra visión más radical es la que comparte Coas. Para él los museos representan la parte instruida del arte en donde hay cabida sólo para lo “socialmente aceptado”. “Dentro de un museo no vas a poder encontrar una muestra real de graffiti, porque lo que vas a ver es una apropiación estética”. Además agrega que  “nunca vas a ver una expresión verdadera, a menos que alguien llegue y raye el muro del museo”, sostiene.

El trabajo constante y la búsqueda de una estética distintiva han permitido a este par de jóvenes ir desarrollando profesionalmente y depurando sus técnicas y estilos, y consagrarse al graffiti de una manera más profesional y, de paso, disfrutar de lo que hacen. De esta manera para ambos,  lo que partió como un hobby hoy se ha transformado en una forma de vida que les permite subsistir. Más de obras de ambos artistas en coas.cl y macrocolorsmedia.com

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