Sábado, 23 de julio de 2016Actualizado a las 12:48

La disputa se gatilla a pocos meses que Saieh ceda el control del banco a Itaú

La explosiva trastienda de la decisión de Eric Parrado de lanzar la artillería de la SBIF contra CorpBanca

por 7 enero 2016

La explosiva trastienda de la decisión de Eric Parrado de lanzar la artillería de la SBIF contra CorpBanca
La histórica multa es un capítulo más en el polémico historial del poderoso empresario. En este drama no solo hay una solapada disputa con el regulador, sino también salta una vez más el rol de sus medios y genera debate acerca de los motivos del regulador. Al interior del Grupo Saieh están convencidos de que Parrado y La Moneda les están “pasando la cuenta” por el rol que tuvieron Qué Pasa y La Tercera en el Caso Caval. La polémica fue abordada ayer por la Asociación de Bancos.

Entre marzo y abril próximo CorpBanca se fusionará con Itaú Chile y el control lo pasará a tomar la entidad brasileña. En ese momento, Álvaro Saieh Bendeck dejará definitivamente la manija de su joya de la corona, la que le ha permitido resistir los avatares de sus malos aprontes en el negocio de supermercados con SMU, financiar su grupo de medios y desarrollar su negocio inmobiliario.

Pero Saieh, controvertido por su estilo de negocios y temido por el poder de sus medios –La Tercera, Pulso, Radio Duna, Qué Pasa– no podía entregar las llaves de su casa sin polémicas.

El lunes pasado, a las 10 de la noche, el banco ingresó a la Superintendencia de Valores y Seguros (SVS) un hecho esencial donde informaba que la Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras (Sbif) le había aplicado una multa histórica de US$ 30 millones.

La cifra –impactante por el historial acotado de montos de dicho supervisor como por la causal también inusitada– sorprendió al grupo empresarial, aunque ya sabían que el escenario era negativo. El argumento de la Sbif fue que CorpBanca vulneró el límite de 10% de su patrimonio efectivo que puede otorgar a un mismo deudor. CorpBanca dice que se ve sorprendido de que por primera vez se considera a las cascadas parte de una misma unidad económica.

La Sbif, que no ha hablado públicamente del tema, tiene la certeza de que no actuó con arbitrariedad y que cumplió la ley a rajatabla. Así lo señalan fuentes del sector ajenas a la entidad que dirige Eric Parrado que han sabido algunos detalles del caso por contactos informales donde han conocido del tema.

El caso, además, revela una solapada tensión entre CorpBanca y la Sbif. El poder mediático de Saieh, dueño del grupo Copesa, frente al afán de Parrado de dejar una marca mayor de fiscalización y cambios de fondo en la historia del sector, cuya supervisión, asentada en la autorregulación, ha podido sortear problemas en su funcionamiento, aunque devela vacíos aun difíciles de zanjar al futuro, por el inmenso poder de la banca en Chile.

Con todo, el polémico caso pone una vez más en la palestra a Alvaro Saieh Bendeck, el empresario que controla CorpBanca y que cederá el protagonismo al brasileño Itaú próximamente. Una historia plagada de controversias que dejan en claro su estilo agresivo, de jugador al límite y de ganador a prueba de balas.

Dimes y diretes

A estas alturas, el comentario más reiterado a propósito de la multa a CorpBanca es la disputa con Eric Parrado. El protagonismo del superintendente, su rol en el caso Caval y el poder de los medios de Saieh forman un triunvirato que tejen conventillo en el mercado financiero.

Ayer los gerentes de la banca abordaron el caso en la Asociación de Bancos e Instituciones Financieras (Abif) y existía preocupación por el efecto de lo que algunos de ellos califican como un cambio de criterio de la Sbif, al menos respecto de cómo se mide a las Casadas.

Nada más lejos de lo que se asegura en la industria, piensan en la Sbif. La explicación es tan clara y concisa, como compleja. El modelo de supervisión de la banca instaurado en Chile ha sido exitoso para evitar una nueva crisis como la de 1982-1983, con bancos sólidos financieramente, virtud reconocida internacionalmente.

La autoridad fiscaliza permanentemente, los auscultan in situ al menos una vez al año y los bancos están obligados a informar cada operación al regulador. Así, cada ejercicio la Sbif recibe millones de transacciones que se realizan en el mercado.

El rol de la Sbif, explican en el sector fuentes que piden reserva de su identidad, es preventivo, no sancionatorio. El caso de CorpBanca fue una excepción. De hecho, la última gran multa (cercana al US$ 1 millón de la época), le cayó al Banco Edwards hace ya varias décadas por créditos relacionados.

Lo normal es que si la Sbif detecta inconsistencias en sus revisiones, las haga ver a los bancos, a sus gerentes y luego busque soluciones sin generar mayor ruido, para cuidar los depósitos que manejan cientos de chilenos en dichas instituciones. La responsabilidad de respetar la ley es de los bancos, refieren las fuentes. Es decir, si CorpBanca no consideró que los créditos a las Cascada que maneja Julio Ponce y que forman la cadena de control de SQM violaban la normativa, el primer responsable es el banco.

En la sanción, Parrado los multa por exceso de créditos al grupo Cascada en 2011, 2013 y 2015. Aunque la prescripción corre por tres años, los préstamos fueron renovados, por lo que se consideran en la multa.

¿Por qué la Sbif no sancionó antes? Las explicaciones que este medio escuchó de fuentes bien informadas y de ex autoridades del sector, es que como el regulador no está obligado a revisar cada transacción sino una muestra y en forma aleatoria, no necesariamente debía haber cuestionado las operaciones antes.

Aunque las mismas fuentes reconocen que la vulneración de los límites debió ser advertida con antelación, recalcan que los bancos tienen claro que es su responsabilidad estar atentos al cumplimiento de la normativa y que si la Sbif detecta vulneraciones a la norma es su obligación sancionar. Aún más, sostienen que la relación de los ejecutivos de los bancos con la Sbif es permanente, por la supervisión ‘prudencial’, y por tanto, el rol autorregulador de los bancos es clave.

Pero el debate no es solo técnico, como de seguro se planteará en los pasillos de los tribunales. La agresiva publicación del hecho esencial el viernes por la noche por parte de CorpBanca evidencia el tono del proceso que se vivió en los últimos meses y que cercanos al banco la explican como una pasada de cuenta de Parrado a Saieh por el caso Caval.

Quienes conocen de estos procesos explican que CorpBanca no puede alegar desconocimiento o solo haberse enterado de lo que se venía cuando fueron notificados el 30 de diciembre pasado en la víspera de las fiestas de fin de año. Afirman las fuentes que el regulador debió comunicarse reiteradamente con los ejecutivos del banco, reunirse con ellos en la superintendencia y haberles solicitado abundante información del caso.

Igual, CorpBanca podrá ejercer su derecho a defensa plenamente ante los tribunales. Aunque dicen que la Sbif está segura que ganará, una ex autoridad cree que, aun cuando perdiera, la señal enviada al mercado es clara: deben medir mejor el nivel de exposición a sociedades vinculadas entre sí, con generación de ingresos de una vía como Cascadas con SQM.

Respecto de si las Cascadas son una sola unidad económica, las fuentes consultadas para este artículo afirman que los acreedores de las sociedades que controlan SQM analizan en sus evaluaciones de crédito el vínculo cruzado entre dichas sociedades. Aún más, la revisión de las memorias de dichas entidades confirmaría dicha condición de una sola unidad, incluyendo garantías cruzadas, como informó este medio el martes.

Las dudas que deja la actuación de la Sbif

Sin embargo, el proceso de la Sbif deja varias interrogantes. En primer lugar, dicen ejecutivos del sector confidencialmente, Scotiabank tendría un nivel de exposición a las Cascadas respecto de su patrimonio neto efectivo muy superior al de CorpBanca y hasta ahora la superintendencia nada dice de aquello y algo similar podría ocurrir con Deutsche Bank. Pero en el mercado advierten que las revisiones aun no concluyen y podrían, eventualmente, venir novedades. Scotiabank envió una aclaración al respecto de esta situación.

Luego está la mentada duda de por qué la Sbif no advirtió la violación de límites individuales de créditos antes, lo que es explicado por ex autoridades de la superintendencia como una consecuencia de la supervisión aleatoria que hace cada año el regulador. A final del día, indican las fuentes, la Sbif no está obligada a revisar cada situación todos los años, tiene 3 años para investigar eventuales irregularidades (plazo que estaría respetando, considerando las renovaciones de créditos) y sí cumple normalmente el rol de fiscalizar créditos si algún evento público y notorio lo “gatilla”.

Lo que gatilló la revisión a CorpBanca fue la salida de Rafael Guilisasti de Corfo, su asunción a la presidencia de Norte Grande, Oro Blanco y Pampa Calichera y desde ese momento su doble militancia con CorpBanca, que les había refinanciado créditos 4 días antes.

El inicio de dicho proceso, desatado por la salida de Guilisasti y la potencial vulneración de límites a créditos relacionados, detonó la investigación a mediados de septiembre de 2015.

¿Si la Sbif sancionó a CorpBanca por superar límites de concentración individual con Cascada por qué no lo hizo por superar los límites con relacionados? Las fuentes explican que, si bien el crédito a las Cascadas no era relacionado mientras Guilisasti –director de CorpBanca en ese momento– no era presidente de dichas sociedades, una vez que ingresó, ya lo eran.

Por eso, la salida del ex timonel de la CPC de CorpBanca no tiene otra explicación que una ‘recomendación’ de Parrado –en el afán prudencial y no sancionatorio de la Sbif–, pues si se mantenía en el cargo, la multa por vulnerar límites con relacionados también habría sido inminente. En todo caso, CorpBanca dejó ir a Guilisasti antes que corregir sus excesos. Además, explican las fuentes, CorpBanca elevará drásticamente su patrimonio cuando se fusione con Itaú, por lo que los cálculos podrían variar.

La pulseada de Saieh y Parrado

Pero lo cierto es que el sentimiento desde CorpBanca no es otro que el de estar frente a una arbitrariedad y un claro enfrentamiento de Parrado con el grupo Saieh. Dicen las fuentes que el superintendente está molesto por las publicaciones que ha hecho el grupo Copesa, a través de sus distintos medios, respecto al caso Caval, donde ha relevado no solo críticas  al gobierno y el vínculo de la familia presidencial con el escándalo, sino también ha destacado siempre la validación del crédito de Banco de Chile a Caval por parte de la Sbif.

Cercanos al gobierno no eluden el efecto de que el dueño de un banco tenga tantos medios influyentes a su haber. Dicen que en otro países sería impensado un caso así y que en algún momento debiera ser revisado.

Una ex autoridad reflexiona sobre el tema. Señala que nunca se sintió presionado por los medios del empresario y que no conoce normativas que impidan a un gran empresario tener medios. Aunque no descarta que el tema influya. Más bien, lo plantea con la preocupación de que no haya supervisión de conglomerados financieros, como plantearon autoridades estadounidenses a Chile a propósito de la autorización a BCI para comprar la filial de la española Bankia en el país del norte. Algo que el FMI también ha resaltado en sus informes sobre nuestra economía.

De hecho, la comisión que lidera Raphael Bergoeing planteó a Hacienda la necesidad de avanzar en estas materias pero sería el consejero Enrique Marshall quien se opondría, lo que no es sorpresivo, pues es el mismo que defendió la institucionalidad local en esa materia .

El rol de La Tercera, Pulso, Radio Duna y Qué Pasa no es menor. Su influencia en la agenda noticiosa es conocida. El hijo de Álvaro Saieh y presidente de CorpBanca, Jorge Andrés, preside Copesa y tiene relación permanente con los altos cargos de dichos medios.

Por eso en el mercado creen que Parrado no es ajeno a dicha influencia y sentiría que ha sido amedrentado en las últimas semanas a propósito del proceso que llevaba en contra del banco. Aunque otras fuentes dicen que el titular de la Sbif no está actuando más que con cumplimiento de la ley.

Las fuentes creen que lo ocurrido con la caja de Compensación La Araucana no hizo más que echar pelos a la sopa. El banco de Saieh se cobró casi US$ 10 millones de la caja mientras los bancos acreedores buscaban una salida conjunta, por lo que el accionar del banco que gerencia Fernando Massú fue duramente cuestionado en privado por sus pares, aunque luego dieron por superado el impasse.

La candidez con que los medios de Saieh tratan al grupo y el prolífero tratamiento que dan a las noticias positivas vinculadas al empresario genera ruido.

Al día siguiente de la publicación del hecho esencial con la multa, el hecho no fue publicado en los diarios en papel de La Tercera y Pulso*, pese que se imprimen en el mismo lugar y que al menos La Tercera tiene horarios máximos de cierre que pueden pasar fácilmente de las 22 horas en que CorpBanca publicó la información. De hecho, El Mercurio publicó un artículo al día siguiente con la noticia, aunque considerando particularmente la visión del banco.

El cuidado con que sus medios tratan al empresario fue aun más evidente en el proceso de fusión con Itaú –hecho reconocido por empresarios y actores del sector empresarial–, pero la ausencia de regulación en el país y la práctica de los medios de no hablar de sí mismos inhiben dicho debate. Este poder es un hecho y algunos empresarios han sentido la mano.

La sintieron, por ejemplo, Leonidas Vial y Larraín Vial con Cascadas. El intenso tratamiento que dio La Tercera al caso siempre fue identificado por los cercanos al grupo financiero no bancario como una revancha de Saieh por un informe de la corredora sobre el banco en medio del caso SMU.

Académico y jugador

Es comentario obligado en la banca y el mundo empresarial que Saieh no es el más querido de los empresarios. Su personalidad avasalladora, su innegable éxito en algunos negocios y en algunas pasadas de libro, le juegan en contra.

Es también su condición de economista y ex académico de la Universidad de Chile un factor disruptivo entre sus pares de emprendimiento criollo. Es de los pocos empresarios que se sienta en debates con políticos o académicos de centroizquierda que cuestionan el modelo. En varias ocasiones ha asistido como panelista en seminarios organizados por Chile 21, el think tank que lidera Carlos Ominami, con quien cultiva desde hace años un vínculo especial.

Su éxito lo marcó en 1985, cuando junto a un grupo de empresarios textiles compraron banco Osorno y diez años después lo vendieron diez veces el valor original (casi US$ 500 millones). Similar caso con Provida, cuyo 43% compró en US$ 60 millones y lo vendió un lustro después cinco veces más caro a BBVA.

Descontados sus éxitos, Saieh trae a cuestas enemigos y no simpatizantes. En la segunda parte de los 90 compró un banco en Venezuela, el que debió vender en 2006 y cuya operación, dicen cercanos al negocio, dejó heridos en el camino, entre ellos algunos de sus socios.

El cacho de SMU

En 2007 compró Unimarc al también polémico Francisco Javier Errázuriz y, cuatro años después, tras una larga compra de cadenas regionales, se hizo con Supermercados del Sur (SDS), el holding de firmas locales, controlado por Southern Cross y liderado por Raúl Sotomayor, quien sería sancionado por su rol como director en el escándalo La Polar.

El estreno fue de lo peor. Se acusaron mutuamente por las pérdidas que en 2011 tenía el grupo. Saieh decía que el efecto en resultados vino de la mala situación en que llegó SDS, mientras Southern Cross despotricó, ante la Superintendencia de Valores y Seguros (SVS), que fueron compras previas de Saieh las que generaron gran parte de las pérdidas.

En 2013 volvió la polémica. Las triangulaciones de más de US$ 120 millones desde CorpBanca a SMU, a través del fondo Sinergia, gestionado por Celfin Capital (hoy BTG Pactual), llevaron a una severa crisis de liquidez a CorpBanca. Las AFP, intimidadas por la Superintendencia de Pensiones de la época, abandonaron rápidamente su exposición a pasivos –depósitos– de CorpBanca y el banco estuvo en el limbo.

El caso, recuerda una autoridad de la época, fue tratado en el Comité de Estabilidad Financiera (CEF) –que integraban, entre otros, el ministro de Hacienda de la época, Felipe Larraín, y el presidente del Banco Central, Rodrigo Vergara–, donde se acordaron algunas medidas para sacar al banco del estado en que estaba, por las dudas generadas sobre el nivel de exposición que tenía CorpBanca a negocios relacionados.

Una de las medidas acordadas en ese contexto fue el apoyo al banco de Saieh desde BancoEstado –presidido entonces por Segismundo Schulin-Zeuthen, hoy presidente de la Asociación de Bancos e Instituciones Financieras (Abif)–, quien salió a comprar depósitos y otros instrumentos de deuda para estabilizar la situación.

En paralelo, la Sbif, dirigida por Raphael Bergoeing, obvió la multa que debió caer sobre CorpBanca por vulnerar los límites de créditos a relacionados (Sinergia-SMU) y solo se limitó a modificar la normativa –en noviembre de 2013– que regula estos préstamos. “El crédito A Sinergia cumplía la norma en sentido estricto, pero vulneraba el espíritu de la misma”, se señaló. CorpBanca, dado que los créditos no eran determinantes para su negocio, cedió en esos meses una cartera de créditos a Banco de Chile. Y la Sbif, en su lógica de supervisión prudencial, dio por cerrado el capítulo, considerando además que las cifras de patrimonio podían ir cambiando en función de las compras de bancos en Colombia, consolidados en Santiago.

Saieh sabe cómo funciona el sistema. “La Sbif no es una entidad como la SVS, que actúa como un policía, sancionando ex post. Su rol, por el riesgo sistémico de los bancos, prefiere una fiscalización prudencial”, explica una ex autoridad de Gobierno de la época.

El sueño de Ripley

Saieh siempre quiso construir un holding de retail, como Falabella o Cencosud. La alocada compra de supermercados regionales fue parte de ese camino. Pero también su atolondrada incursión en Ripley, la cadena de los hermanos Calderón.

Saieh compró en 2009 un 20% de la multitienda. Aspiraba a hacerse sentir en el directorio de Ripley, pero nunca funcó la relación con los Calderón. Al final, en casi un año, entró y salió de la propiedad.

Pero su paso, como siempre en su vida, dejó huellas. Por un lado, la compra de las acciones a Marcelo Calderón, el recientemente fallecido socio de Ripley y ex dueño de Johnson’s, le dejó una ganancia de más de US$ 200 millones, todo un logro.

Aunque la historia no concluiría ahí. El 2012 estalló el escándalo de la condonación a Johnson’s de US$ 120 millones por parte del Servicio de Impuestos Internos (SII). El mismo que, a inicios de 2014, sorpresivamente cayó sobre los Calderón, denunciándolos ante el Ministerio Público por evasión de impuestos. La causal de la persecución fueron varios movimientos societarios previos de los Calderón y que terminaron generándole al fisco $ 12.900 millones menos en impuestos.

Los movimientos cuestionados por el SII fueron los que hicieron los hermanos y particularmente Marcelo para luego firmar, en mayo de 2009, una promesa de venta del 20% de Ripley a Saieh. En cuatro compras consecutivas el dueño de CorpBanca adquiere el porcentaje, pero en julio de 2010 y hasta noviembre de ese año, termina dejando la propiedad y frustrando su sueño de fusionar SMU con la multitienda.

La estela del caso lo dejó imputado en la causa que lleva el Ministerio Público desde entonces y de la cual la Fiscalía aún no da cuenta públicamente.

La tormentosa fusión

A fines de 2013, Saieh concretaba el proceso de venta del control de banco a terceros con un acuerdo firmado a fines de noviembre de ese año. Los últimos días de enero de 2014 daba concreción al acuerdo con Itaú.

Pero el negocio con los brasileños estuvo lejos de un amor incondicional. A los pocos meses comenzaron los problemas. Sorpresivamente, un día Saieh reconoció que parte de sus acciones en el banco no las había considerado en la transacción, por lo que debían recalcularse las participaciones. Aunque marginales, modifican todo. Itaú guardó silencio, obsesionado con ser un grande en el país, y la Sbif, en su rol prudencial y no estando obligada a informar de procesos intermedios a la aprobación de la fusión, también.

De paso, Saieh se gastaba ipso facto, con la excusa de cubrir operaciones previas a la fusión, los casi US$ 1.200 millones que le cedió en créditos Itaú y los destinó a SMU.

Pero sería a fines de 2014 cuando la relación con Itaú alcanzó su peor clima. Las disminuidas ganancias del banco brasileño en Chile y el salto que dieron las de CorpBanca estimularon el espíritu negociador de Saieh. Con las últimas pericias financieras pendientes, Saieh forzó a Itaú a renegociar y con ello logró mejorar su posición de liquidez, con repartos de dividendo adicionales previo a la fusión. Fuentes que conocen cómo operan sus diversas sociedades, afirman que con la mejora de los brasileños dispuso de recursos para disminuir su apalancamiento personal y meter aceite a la maquinaria de pérdidas de SMU.

A fines de 2015, Saieh volvería a la palestra. Por un lado, su duro enfrentamiento con la Fiscalía Nacional Económica (FNE) ante el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia (TDLC) por las condiciones que se le impusieron para fusionarse con SDS le terminaron costando una nueva multa de US$ 3 millones.

Para la anécdota quedará la queja de SMU ante el TDLC por el mal trato que le dio la familia Rada mientras tuvo el 40% de supermercados Montserrat. Obligado a vender dicha participación por el TDLC, Saieh alegaría una mala relación con los Rada –controladores de la cadena– y desconsideración en las decisiones de la firma. Incluyendo una medida prejudicial, los Rada cuestionaron las prácticas poco prolijas en los gobiernos corporativos del supermercado. A eso se suma ahora la acusación de la Fiscalía Nacional Económica contra SMU de coludirse con Cencosud y Walmart en el caso de los pollos.

El último capítulo de Saieh como empresario fue el escrito esta semana con la histórica multa de la Sbif a CorpBanca. Dicen que el empresario se defenderá con uñas y dientes en tribunales, pero la mancha en su carrera difícilmente será eliminada.

 

*N. de R: Originalmente se publicó que la versión papel de Pulso podía cerrar pasado las 22 horas, lo cual no es efectivo.

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