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Candidatura de Manuel Olivares no entusiasmó

Se alinean los astros para Swett en la CPC: los grandes empresarios concluyen que es la mejor carta para reemplazar a Moreno

por 8 febrero, 2018

Se alinean los astros para Swett en la CPC:  los grandes empresarios concluyen que es la mejor carta para reemplazar a Moreno
Fuentes aseguran que los Matte, Luksic, Said, Angelini y Solari, o sea, los grupos que gruñen en el mundo de las finanzas y los negocios, están convencidos de que él es el candidato que hay que empujar. Tiene una especial cercanía con el Presidente electo Sebastián Piñera, quien fue literalmente su jefe entre los años 1991 y 1993, dato que podría jugarle en contra. Dicen que es progresista, votó por el NO en 1988 y hasta tiene una fan en la dirigencia de la CUT.

Proviene de la Sofofa, pero no se trata de que el gremio presidido por Bernardo Larraín quiera imponer un candidato o ir a una pelea para coronar a su gusto al próximo presidente de la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC), luego del vacío dejado por Alfredo Moreno para asumir en el gabinete de Sebastián Piñera.

En el gremio industrial no han querido figurar en primera plana imponiendo ideas, por el contrario, han querido tomar algo de distancia del debate diario para definir quién sucederá a Moreno, lo que no obsta para que consideren que la mejor vía en pos de proponer una nueva cara que asuma la dirección de la CPC sea un gran consenso, algo que difiere del escenario que ellos mismos vivieron cuando Larraín Matte se enfrentó a Rodrigo Álvarez por la presidencia de la Sofofa, dejando además varios trasquilados en el camino, entre ellos, a Hermann von Mühlenbrock

Pero eso ya es historia y hoy al interior de ambas cámaras hay acuerdo, en el sector progresista de la derecha económica, acerca de varios puntos que se han mencionado estas semanas: que sea un candidato que dé continuidad a la agenda que instaló Moreno en la CPC, que continúe apostando por modernizar al gremio y sus socios, que sea un empresario –y no un ejecutivo– el que represente en primera persona los intereses y preocupaciones del sector, que tenga buenos contactos en política y llegada directa a los controladores de las grandes empresas.

La lista de deseos no resulta fácil de concretar, pero son cualidades que, a juicio de algunos dirigentes gremiales, reunía Moreno –en tal sentido, cabe recordar que el ahora ungido ministro de Desarrollo Social recibió un primer espaldarazo a su gestión cuando, recién asumido en la CPC, convocó a lo más granado del PIB chileno en Las Majadas de Pirque–.

Que el nombre tiene que venir del comercio, que mejor de la SNA, porque de ellos surgió la idea de Moreno. O que lo ideal es que sea alguien de la vieja guardia gremial, al menos por un año, hasta que se termine el actual periodo. Fueron todos ellos planteamientos que, en opinión de los dirigentes que gustaron de la dirección de Moreno en la CPC, constituyen discusiones en la “cocina”.

Lo cierto es que, pese a haber tomado palco, el nuevo presidente de la CPC provendrá de la Sofofa, aunque –repiten allegados a la entidad– “siempre que se logre un consenso, que sea casi unánime”

Ingeniero Comercial por la Universidad Católica de Chile, MBA por la Universidad de Duke (USA), gerente general de Costanera S.A.C.I., el holding de inversiones de la familia Swett. Alfonso Swett Opazo, también vicepresidente director de ICARE, asesor de la Conapyme, Consejero de la Sofofa y profesor a tiempo parcial de Ingeniería Comercial de la Universidad Católica, podría colgar un nuevo título en su pared si todos los pronósticos se hacen ciertos y se erige como el nuevo timonel de la CPC.

Es cierto, Swett Opazo ha sido uno de los tantos nombres que han circulado estas semanas y respecto de los cuales los dirigentes señalan que “no hay nada a firme”. Manuel Melero, Joaquín Villarino, José Juan Llugany, incluso una vipresidencia de Matte en ambos gremios, todo ha estado sobre la mesa, pero hasta ahora ninguno había logrado lo que Swett en estos últimos días: contar con un apoyo transversal de los principales grupos económicos del país, de las familias empresariales más poderosas, para que sea él quien los represente y haga “dupla” con Larraín Matte.

Eso, pese a que la Sofofa ha sido insistente en que debe mantener su independencia y seguir muy concentrada en los objetivos de su agenda

La bendición

Los Matte, los Angelini, los Said, Luksic y Von Appen, todo ellos están de acuerdo en dar su venia a Alfonso Swett.  También habrían dicho Ok los Solari. “Es clave que los grandes grupos se hayan alineado”, comenta una fuente conocedora, al tiempo que agrega que “ya han visto a Alfonso en los medios, saben que se maneja y, además, le tienen respeto como empresario”.

Los grupos que gruñen en el mundo de las finanzas y los negocios están convencidos de que él es el candidato que hay que empujar. El apoyo, aseguran las mismas fuentes, incluso va a contar con el respaldo de quienes miran la actividad gremial desde un poco más lejos, pero que no tendrían oposición en que sea él el representante de los intereses de la CPC, como los Cueto y hasta el mismo Horst Paulmann, que tiene la “oreja” de Swett Opazo por el mundo del retail –su familia controla la operadora de marcas Forus–.

“La bendición” para el ingeniero comercial está dada. Pero no es el único círculo que vería con buenos ojos su arribo a la primera liga de la dirigencia empresarial. Algunos observan con agrado su especial cercanía con el Presidente electo Sebastián Piñera, quien fue literalmente su jefe entre los años 1991 y 1993. Aunque hay poderosos de la CPC que lo toman como algo negativo. Ellos consideran como necesario que el gremio no sea visto como un aliado de un Gobierno de derecha. Prefieren que el foco sea el que le dio Moreno: devolverle la legitimidad a la empresa ante los ojos de la sociedad. Y ese mandato a veces va a chocar con la agenda de Piñera, apunta un alto personero con larga trayectoria en el mundo del poder gremial.

Cabe recordar que Swett en su momento administró las inversiones del hoy Mandatario electo y participó de los orígenes de la Fundación Futuro.

Quienes apoyan a Swett saben que el talón de Aquiles es la dirigencia dura, una que no le perdona cómo desafió a Von Mühlenbrock cuando apoyó la candidatura fallida de Andrés Navarro en la Sofofa. Esos mismos empresarios conservadores ven con suspicacia su buena relación con la presidenta de la CUT, Bárbara Figueroa. “Tiene una manera saludable de hacer política, siento que es honesto”, dijo la dirigenta sindical en 2015 sobre Swett Opazo. Incluso señaló, medio en broma, que debería ser el ministro del Trabajo de Piñera.

Pero esa afinidad le daría a Swett un buen piso para acercarse al sector donde tiene menos escucha: la futura oposición.

Sobre la reforma laboral, sostuvo en La Tercera, en 2016, que el proyecto partía desde una base correcta. “Porque creo que el país tiene un problema relevante con la desigualdad, que hay que tomar medidas para reducirla; necesitamos mayores niveles de inclusión. Pero lo que dice la reforma laboral es démosle más poder a los sindicatos para que logren negociar mejores remuneraciones. Esa es una mirada muy corta, porque cuando incrementas las remuneraciones y no haces lo mismo con la productividad, a largo plazo las empresas se hacen menos competitivas y disminuye el empleo y las remuneraciones”, aseguró, agregando que “todos tenemos una cuota de responsabilidad en los problemas de la reforma laboral”.

Sus declaraciones han parecido muy “chasconas” a ojos de los dirigentes más clásicos.

No soy de aquí, no soy de allá...

Quienes lo conocen afirman que votó por el NO en el plebiscito de 1988. Fue presidente de la FEUC en la UC, siendo igualmente cercano a gente del mundo de la Concertación en esos años, como el ahora intendente Claudio Orrego. Es consejero de la Sofofa, pero a la vez asesora a la Conapyme. Es progresista, pero también cercano a grupos conservadores como la Unión Social de Empresarios, Ejecutivos y Emprendedores Cristianos (USEC). “Uno a veces se pregunta para dónde va a disparar, aunque se ve que estudia mucho los temas de los que opina, entonces por ahí puede haber un poquito de reticencia”, indica un dirigente de más canas.

Hasta estos días, Swett Opazo ha sido en extremo cauteloso en cuanto a “lanzar” cualquier candidatura. Alejado en el sur, ha recibido llamados de algunos empresarios que lo apoyan, pero la postura ha sido esperar a que las cosas tomen su propio curso. Si ese curso habla de consenso, él estaría dispuesto.

En una encuesta que se realizó en El Mercurio, consultando a una serie de participantes de los gremios sobre cuáles debían ser los desafíos de la Sofofa (previo a que asumiera Larraín), Alfonso Swett deslizó qué puntos de la agenda le parecían claves: “Salir de las lógicas de las defensas de generales que con mucha valentía están dispuestos a morir con honor en el campo de batalla. Debemos pasar a la lógica de ingenieros que construyen puentes para transitar con propuestas técnicamente profundas y comprometidas seriamente con el bien común, pero con mensajes y formas empáticas con un sentir ciudadano complejo; hacer un cambio generacional sin producir un divorcio generacional; y saber estar unidos en sueños, proyectos y trabajos de bien común, a pesar de nuestras diferencias. La unidad debe ser en torno a la heterogeneidad y no solo en base a la homogeneidad. Esto último sería solo mayorías versus minorías excluidas”, puntualizó.

A la luz del apoyo unánime que está teniendo en las grandes ligas, a algunos dirigentes les parece un error estratégico insistir en la postulación del gerente de BBVA, Manuel Olivares, el más probable rostro que enfrentaría a Swett en caso de existir contendor. ¿La razón? Que se repetiría algo que ya sucedió en la disputa Larraín versus Álvarez en la Sofofa.

“Lo que sucede, en ese caso, es que no hay punto de comparación. No por la capacidad, sino porque es un ámbito diferente el de un ejecutivo y un empresario. Es lo que varios le dijeron a Rodrigo cuando compitió: que iba a salir trasquilado. Entonces, en vez de repetir lo mismo, parece más lógico ponernos de acuerdo”, plantea un dirigente.

Las cartas están echadas. Si la elección tiene de Swett o de agraz, aún está por verse.

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