Viernes, 9 de diciembre de 2016Actualizado a las 01:56

Autor Imagen

La otra relación de Piñera y los medios

por 9 febrero 2010

La otra relación de Piñera y los medios

pinera_huasoMucho se ha hablado de la relación que el presidente electo tiene con los medios. La propiedad de Chilevisión y el fin de La Nación como la hemos conocido los últimos 20 años han sido materia de algunos profundos análisis, amén de otros tantos, bastante más numerosos, más bien superficiales. Preocupación legítima, claro, pero sobre la cual no me interesa hablar. Es que hay otra relación de Piñera con los medios de la que se ha hablado menos, pero que es tan evidente como la otra.

Ya todos sabemos que el período de verano se presta para que los medios inflen hechos que en otras épocas del año simplemente no existen mediáticamente. “Noticias” que ganan portadas en medios de circulación nacional en los meses estivales, y que de marzo en adelante no ameritarían ni una humilde caluga en un diario de distribución gratuita. Tendencias que no lo son, masajistas playeros, disputas faranduleras, terneros huérfanos, ex presidentes dados por muertos vía Twitter… si algún desconocido con aires de grandeza quiere aparecer en los medios, el verano es su momento.

Es lo que ha pasado últimamente con Sebastián Piñera. No es que él sea un desconocido ni mucho menos, pero últimamente su presencia en los medios ha sido, por decir lo menos, excesiva. Sus publicitadas vacaciones en el Lago Ranco son una buena muestra. Que buceó con efectivos del GOPE, que asistió al rodeo de Futrono, que paseó a caballo, que jugó con sus nietos, que fue a misa… todo lo que hizo, o dejó de hacer, fue profusamente informado por los medios.

Lo preocupante de todo esto es que lo informado nunca fue real. O al menos, no como apareció en los medios. Porque buceó, fue a misa, jugó con sus nietos, es cierto. Pero, ¿el pueblo revolucionado por Piñera y su comitiva? Ni cerca. ¿Todos los lugareños pendientes de lo que hacía el presidente electo? Nada de eso. La Comarca –el término cabe, mal que mal Sebastián algo tiene de hobbit– estuvo tan tranquila como siempre. Los únicos que generaron movimiento fueron los periodistas, camarógrafos y fotógrafos que lo seguían. Ellos, los encargados de informar, fueron mucho más noticia que Piñera.

Lo peor –¿o lo mejor?– de esta situación es que, probablemente, la cobertura a Piñera se acabará esta semana. Mañana el presidente electo anunciará su gabinete. Tendremos tres o cuatro intensos días de información sobre lo que el futuro ministro de tal o cual cartera está haciendo en sus últimas vacaciones antes de entrar al gobierno. Sabremos si el economista que se haga cargo de Hacienda apuesta fuerte o es conservador cuando juega póker con sus hijos, o en qué casilla cayó jugando Metrópoli con sus nietos. Si el ungido en la cartera de transportes maneja un 4x4, una van o un deportivo. Cuántas píldoras toma al día –y de qué tipo– nuestro futuro ministro de salud. Nos enteraremos, seguro, si el mandamás de Medio Ambiente llega a botar un papel al suelo. Y eso será todo, hasta marzo.

Con el tercer mes del año, deberíamos volver a la normalidad. Noticias un poco más contundentes, con algo más de peso específico. Medidas concretas, más nombres, los invitados al cambio de mando… se acabarán las vacaciones de los futuros personeros de gobierno, y con ello la necesidad de los medios de informarnos los pormenores de las mismas. Los reporteros políticos volverán de Cachagua, Zapallar y los lagos del sur para apostarse nuevamente en Santiago y Valparaíso. Lejos de las playas, eso sí. Todo será como antes.

Solo queda aguantar la respiración y esperar que febrero pase rápido. Cruzar los dedos para que la mayor parte de los futuros ministros esté en Santiago trabajando, porque eso no calificaría, seguramente, como información digna de ser comunicada a los lectores, auditores y telespectadores. Demasiado serio, demasiado aburrido para noticia de verano. Y con algo de suerte Piñera sorteará febrero sin sufrir algún malestar estomacal del que, seguro, nos enteraríamos antes de que pudiera llamar a Guajardo, su circunstancial asesor. Como diría el propio presidente electo, espero en Dios que así sea.

Compartir Noticia

Más información sobre El Mostrador

Videos

Más Noticias

Blogs y Opinión

Encuesta

Mercados

TV

Cultura + Ciudad

Deportes