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Hales y la mala memoria

por 3 mayo 2010

Hales y la mala memoria
Lo peor es su perspectiva misógina que le impide ver que Carolina Tohá representa la esperanza de un cambio renovador en las formas de hacer política y un esfuerzo por alejar el PPD de malas prácticas que también son parte importante de las causas de la derrota.

En su artículo de El Mostrador, Patricio Hales tiene razón en un punto: el diagnóstico de la derrota y la política de alianzas del PPD son las principales diferencias que se expresan en el debate actual del partido. En todo lo demás se equivoca.

La fraseología de Hales, sin embargo, elude ambos temas. Elude el hecho que la derrota de la Concertación no era inevitable. Un proceso de primarias competitivo e incluyente, una campaña que le hablara al país real y una coalición cohesionada, habría producido otro resultado. Por cierto, la explicación de la derrota va más allá de los problemas de la campaña. Sin embargo, cuando los actores políticos esgrimen explicaciones sociológicas para explicar los fracasos es evidente que estamos ante un empeño por eludir las  responsabilidades propias.

Como no recordar la sorpresa con que los militantes del PPD recibieron las palabras del senador Frei en el acto de proclamación, agradeciendo a Pepe Auth por haber sido el primero –hace más de un año dijo- en apoyarlo.

Es un hecho indesmentible que en la elección presidencial el PPD tuvo conductas extremadamente ambiguas. Fue un error que el PPD no fuera enfático en promover que el mundo progresista tuviera un precandidato, de hecho fue su presidente Pepe Auth, que ahora promueve la unidad del “progresismo”, quien de manera intempestiva y autoritaria comprometió al PPD con Frei. Como no recordar la sorpresa con que los militantes del PPD recibieron las palabras del senador Frei en el acto de proclamación, agradeciendo a Pepe Auth por haber sido el primero –hace más de un año dijo- en apoyarlo.

Tampoco fue clara la postura del PPD en defender que las reglas de las primarias se acordaran en forma transparente. Los acomodos de las reglas a los competidores fue una mala señal que le restó legitimidad al proceso y que desperfiló la identidad del PPD como partido defensor de procesos abiertos y competitivos en este tipo de contiendas.

Finalmente, y lo peor de todo, es que tampoco fue claro el apoyo del PPD al candidato presidencial: de hecho el jefe político real del PPD apoyó a Carlos Ominamani. De todo esto Hales, cual Poncio Pilatos, se desentiende en su artículo y obviamente no asume ninguna responsabilidad.

La política de alianzas es también un tema de debate muy actual. El llamado frente progresista con MEO al que ahora parece agregarse Hales, no resuelve el problema de la pérdida de mayoría por parte de la Concertación. Por el contrario, lo agudiza. En efecto, esa política olvida que las elecciones presidenciales las ganó la derecha y pone en peligro la existencia de una alternativa democrática al desdibujar el entendimiento histórico entre el centro democratacristiano y la izquierda, que permitió superar el fatal escenario de tres tercios. Un creciente proceso de radicalización de los partidos de izquierda y de pérdida de la capacidad de diálogo con el centro político, tendría como resultado una coalición de centro derecha que marginaría a las fuerzas progresistas por años. Los cambios verdaderos se hacen con las mayorías o no se hacen. Esa lección tan duramente aprendida de nuestra historia parece que Hales también la olvidó.

Lo peor del artículo de Hales no es el ejercicio demagógico para eludir las propias responsabilidades. Lo peor es su perspectiva misógina que le impide ver que Carolina Tohá  representa la esperanza de un cambio renovador en las formas de hacer política y un esfuerzo por alejar el PPD de malas prácticas que también son parte importante de las causas de la derrota.

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