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Una agencia, un ministro, una educación

por 4 mayo 2010

Una agencia, un ministro, una educación
Que los estudiantes se partan la cara, que los sostenedores brillen por su ausencia, que el currículum se neurotice con lenguaje y matemáticas, que el director sea un papanatas –pero que no falle en los SIMCE ni en la PSU, que los establecimientos tengan a profesores autoritarios y castigadores, total, lo importante es el estándar de aprendizaje, es decir, ni siquiera el aprendizaje, sino el estándar, la medición, el número, el ranking, el palmarés.

Si usted fuera el o la ministro de Educación entrante con la nueva forma de gobernar, y leyera que en la Ley que crea la Agencia para el Aseguramiento de la Calidad de la Educación -discutiéndose con suma urgencia en el Congreso- dice explícitamente: “Los estándares señalados precedentemente, cuyo incumplimiento no dará origen a sanciones…” -sólo hasta ahí no más- acaso no pensaría ¿qué estándar puede ser tan poco indispensable que su incumplimiento no dará origen a sanciones? ¿Para qué incluirlos entonces si son tan poco indispensables? ¿Para salvar qué o a quién se hace esta exclusión?

Esos estándares esta Ley los llama “indicativos de desempeño”, y hacen referencia a la praxis intencionada de los profesionales de la educación, los docentes de aula, los directivos, los técnicos pedagógicos, y – pensamos es lo trascendente, relevante e importante de la exclusión antes señalada-  a los sostenedores, es decir, los dueños de los establecimientos. Usted Ministro no pensaría, siquiera sospecharía, sobre ¿qué es lo tan poco relevante que pueden hacer estos actores tan fundamentales para la calidad de la educación de nuestros hijos que no recibirán ninguna sanción? ¿Si van con corbata o no, si usan falda larga o no, si están afeitados o no, si andan con mucho maquillaje o no, qué al fin? Leamos el contenido de los estándares.

¿Qué es lo tan poco relevante que pueden hacer estos actores tan fundamentales para la calidad de la educación de nuestros hijos que no recibirán ninguna sanción?

Esos estándares hacen referencia, nada más y nada menos que a la gestión curricular; la gestión de los recursos humanos y pedagógicos; el liderazgo técnico pedagógico del equipo directivo; y la gestión de la convivencia escolar, en lo referido a reglamentos internos, instancias de participación y trabajo colectivo, ejercicio de deberes y derechos, respeto a la diversidad y mecanismos de resolución de conflictos y ejercicio del liderazgo democrático por los miembros de la comunidad educativa.

Si usted Ministro, lo piensa bien, calcula –y supongamos, sólo por suponer, que usted ha sido dueño de establecimientos educacionales- y llega digamos a la conclusión siguiente “en verdad lo que importa verdaderamente es el cumplimiento de los estándares de aprendizaje –sobre todo en comprensión lectora y razonamiento lógico- lo demás puede esperar, lo importante son los niños, su futuro, y lo que cuenta es lenguaje y matemática porque es lo que sirve para la PSU. Además me conviene, es lo que cuenta a la OCDE”, su jefe, el Presidente, no le pondrá para nada una mala nota, pues su razonamiento es perfectamente lógico, como es lógico que esos estándares de “indicativos de desempeño” queden excluidos para este Sistema Educacional, nuestro Sistema Educacional.

Que los estudiantes se partan la cara, que los sostenedores brillen por su ausencia, que el currículum se neurotice con lenguaje y matemáticas, que el director sea un papanatas –pero que no falle en los SIMCE ni en la PSU, que los establecimientos tengan a profesores autoritarios y castigadores, total, lo importante es el estándar de aprendizaje, es decir, ni siquiera el aprendizaje, sino el estándar, la medición, el número, el ranking, el palmarés. Y obvio, lo niños, porque cuando hablamos de educación no hablamos de ideología ¿o no? Usted Ministro, responda.

¿Larga vida le auguramos a esta Agencia para el Aseguramiento de la Calidad de la Educación? que dicho sea de paso, no regula para nada el conflicto de intereses que se producirá a la hora de conformarla (se hará mediante un Consejo), pues cuando llegue el minuto de medir a todas las escuelas y liceos, a quién se le va a solicitar: no hay universidad ni centro especializado en educación que no tenga intereses creados, y de ellos saldrán los miembros de esta Agencia. ¿Estaría usted de acuerdo que los mismos que llevaron a la educación chilena a este estado de crisis sean los mismos que integren esta Agencia? ¿Qué los mismos que han llevado a la educación chilena al atolladero de las mediciones estandarizadas (SIMCE y PSU) sean los que hagan las nuevas evaluaciones? Cuando tengan que sesionar y asignar recursos, o todos tendrán que abstenerse o todos la harán de Cantinflas.

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