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La demanda eléctrica y las energías renovables

por 9 marzo 2011

Es posible que con la tecnología existente y probada en el mundo, inversiones y un plan estratégico político energético adecuado, Chile, al igual que España hoy, en algunos años más exporte energía eléctrica de fuentes renovables y limpias.

El tema de la demanda eléctrica nacional está permanentemente en el tapete con muchas verdades, amenazas y mentiras. En Chile la demanda eléctrica tiene algunas características interesantes. Si el precio de la electricidad sube, se ha demostrado que la demanda puede bajar hasta un 3,5 %, agregando a esto que la demanda no sube paralela al PGB. Hasta 2006 iba debajo del crecimiento.

Entre 2007 y 2008 el consumo creció apenas un 1% (CNE), lo ideal en cualquier país eficiente o en campaña de plena de eficiencia energética, es que la demanda energética, no confundir sólo con la eléctrica, esté por debajo del crecimiento económico. Si esto no ocurre entonces tendremos que dudar de la eficiencia. Se supone por lógica simple que para cualquier empresa de cualquier rubro y cualquier casa de cualquier lado, pagar por ejemplo menos electricidad, es un sueño posible sin menoscabar los servicios: la definición misma de la eficiencia.

Es posible que con la tecnología existente y probada en el mundo, inversiones y un plan estratégico político energético adecuado, Chile, al igual que España hoy, en algunos años más exporte energía eléctrica de fuentes renovables y limpias.

Por otra parte, en Chile históricamente la demanda eléctrica era atendida por sólo dos tipos de productores eléctricos, los hidráulicos y los térmicos a combustibles, siendo la proporción 50% y 50% en un año normal, llegando hasta más de 65% térmico en un año seco (1999). Esto significa que la oferta eléctrica chilena está amarrada fuertemente al clima, pero se ha mantenido con un aporte hidráulico entre 37% y 52% los últimos años. Por otra parte, al día de hoy la potencia eléctrica (capacidad de producir) instalada de todo tipo supera la demanda (capacidad de consumir) por un poco más del doble, por lo tanto, el sistema instalado no está todo conectado y hay un buen rango de juego en el CEDEC, Centro Económico de Despacho de Carga, entidad que regula la entrada y salida de los productores eléctricos en Chile. Centro que por un error histórico estratégico intencional, por supuesto, está hoy en manos privadas. Durante mucho tiempo el tema fue que a menos lluvia, más petróleo, carbón, gas o leña nos costaba producir electricidad.

Pero este juego hoy está cambiando y cambiará rápidamente, eso espero. Están entrando a jugar con fuerza las renovables, la eólica, la solar, la hidráulica micro, meso o macro, y la geotermia, las oceánicas y de acuerdo a la experiencia internacional, éstas dejarán atrás a las demás llegando a cubrir incluso a la nuclear en los países en que aún hay.

En España, por dar un ejemplo a la mano, la eólica sube un 18,5% en el año 2010 y en tres años llegará a cubrir la nuclear, España dejó de importar energía y desde 2004 exporta, incluso a Francia. España tiene ya un 36% de energía eléctrica sustentable eólica, hidráulica y solar, datos que indican que en Chile también se puede. Tenemos más viento y más frente eólico que España, una capacidad increíble en micro y mini hidráulica y por supuesto, más sol que en toda España. Somos además un cuarto de la población. O sea, si le apuntamos a las renovables, el fantasma nuclear o de las mega hidráulicas, queda perdido en el tiempo, sobre todo si agregamos que el potencial geotérmico para producir electricidad, que caramba que lo tenemos, es nuestro mayor potencial, aín inexplotado pero con inversiones en camino.

Si el aporte de las renovables crece estratégicamente con las proyecciones de PGB, es posible que con la tecnología existente y probada en el mundo, inversiones y un plan estratégico político energético adecuado, Chile, al igual que España hoy, en algunos años más exporte energía eléctrica de fuentes renovables y limpias. Así que hay que tener cuidado con las amenazas del sector eléctrico comercial respecto del crecimiento de la demanda y las posibilidades de cubrirla. Estamos en un país increíblemente rico en energías. Estratégicamente el país, sin dejar la decisión al libre mercado puede en efecto planificar concretamente su independencia energética en el mediano plazo, sobre todo en el sector eléctrico, sin recurrir a impactos ambientales indeseados, como la carbonización excesiva y sobre todo manteniendo las expectativas de crecimiento.

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