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La energía que importa

por 30 mayo 2011

Leña que se quema emite el mismo CO2 que el que consume un árbol o equivalente para crecer, por lo tanto la leña sería, con la suficiente atención, inversión y visión país, un combustible plantable y cosechable de modo sostenido, nacional, reciclable, sustentable, sin huella de carbono y de impacto cero… El único problema es que a la sociedad de mercado no le importa. La leña no está aún en el negocio, ni aún en la imaginación de los gobiernos de turno.

Estamos energéticamente distraídos. La energía eléctrica no es la energía más importante de Chile, es sólo un gigantesco negociado privado. Con el petróleo, el gas y el carbón a precios internacionales y el agua gratis, los ciudadanos chilenos pagamos el doble por la energía eléctrica que el mismísimo Estados Unidos. No controlamos los productores ni tenemos dominio sobre el agua o el carbón. Suculento negocio privado con el que ni siquiera es el recurso energético más importante del país.

La prensa, los discursos y las protestas se han centrado en la electricidad, que es un energético secundario, hay una equívoca idea que asocia la energía eléctrica como “la energía de Chile” lo que es absolutamente falso y se presta para dirigir la discusión hacia donde la prensa, la economía  y los discursos políticos quieren. Por si acaso, el principal energético que usa Chile es el petróleo, que además no es nuestro. También es bueno advertir que el sector hidroeléctrico, 8,3% del total energético chileno en 2008, nunca ha llegado en décadas al 10% de la energía primaria que utiliza el país, es el  quinto energético primario en importancia para Chile.

Leña que se quema emite el mismo CO2 que el que consume un árbol o equivalente para crecer, por lo tanto la leña sería, con la suficiente atención, inversión y visión país, un combustible plantable y cosechable de modo sostenido, nacional, reciclable, sustentable, sin huella de carbono y de impacto cero… El único problema es que a la sociedad de mercado no le importa. La leña no está aún en el negocio, ni aún en la imaginación de los gobiernos de turno.

Es necesario recalcar que la electricidad final, un energético secundario, se hace con petróleo, leña, gas, carbón mineral, petcoke e hidropotenciales. En un año normal la electricidad es 50% térmica y 50% hídrica.

Pocos saben además, que durante décadas el segundo energético primario más importante de Chile, ha sido la leña,  20,3% el 2008, y en la mayor parte de nuestra historia republicana ha sido la leña el energético más usado de Chile...Y el mundo.

Lo curioso es que la leña no se transa en el mercado, no cotiza en la bolsa, no hay transnacionales de la leña operando en Chile, ni tengo noticias de que ninguna de las 7 familias que controla el dinero en Chile tenga algún negocio con la leña. Ha sido  por décadas muy difícil, además, siquiera plantear que en la CNE (y el Actual  Ministerio de Energía), la leña como energético principal tenga una oficina del tamaño que le corresponde, o políticas energéticas asociadas. Me imagino que al lector no le quedará dudas que la hidroelectricidad equivale a sólo el 35% de la leña como insumo primario. Conste que en Chile nadie hace proyectos ni presenta iniciativas escandalosas con la leña. ¿Por qué?, fácil: afecta menos a los más ricos, no es negocio, o al menos no es el escandaloso negocio que significa la electricidad de uso final.

La última información accesible en la web publicada por la CNE es del 2008. Según ese balance 16.272Tc (31,7% de la leña de Chile) se usa en el sector minero industrial y 29.505 Tc (57,7% de la leña de Chile) se usa en al sector comercial publico residencial, donde vivimos todos nosotros y 5.392 Tc (10,5%)  se usan en centros de transformación, en total 51.170 Tc.. Unas 14.000.000 de toneladas de acuerdo a los cálculos… Reconozcamos que esto sí que es impacto ambiental y social. Nos toca por cada chileno casi una tonelada equivalente de leña al año.

La leña, con bajo estándar de tecnología, se utiliza muy mal, con menos de un 10% de eficiencia, lo que significa que del equivalente a 10 árboles sólo uno es realmente útil…, lo que es además un desastre. Según estudios de la década pasada el 60% de la leña proviene de bosque nativo, lo que configura otro desastre dependiendo si se cosecha o se corta.

Los mismos balances nacionales indican que en el sector Comercial Publico Residencial la leña es el 59%. Casi un 60% de la energía que los chilenos usan fundamentalmente para cocinar y calentar es leña y en esto la electricidad, de acuerdo al mismo balance, es sólo el 14% del total de nuestro consumo energético ciudadano.

Por lo tanto Hidroaysén es un inútil detalle para todos los ciudadanos, más aún para los ciudadanos pobres, cuya gran mayoría solo usa leña como energético principal. Es probable que alguien de La Dehesa no entienda esto, pero alguien de Parinacota, Temuco o la Patagonia sí que entenderá.

Además la leña es chilena, Hidroaysén no lo es, ni siquiera lo es su agua. La leña necesita mucho desarrollo tecnológico, si logramos un consumo y cultivo más eficiente podría superar al petróleo. Es más, leña que se quema emite el mismo CO2 que el que consume un árbol o equivalente para crecer, por lo tanto la leña sería, con la suficiente atención, inversión y visión país, un combustible plantable y cosechable de modo sostenido, nacional, reciclable, sustentable, sin huella de carbono y de impacto cero… El único problema es que a la sociedad de mercado no le importa. La leña no está aún en el negocio, ni aún en la imaginación de los gobiernos de turno.

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