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Rebaja del impuesto a las bencinas: eficiencia, equidad y populismo

por 4 octubre 2011

Rebaja del impuesto a las bencinas: eficiencia,  equidad y populismo
El populismo de derecha debe enfrentarse con la verdad sobre los efectos reales de sus propuestas regresivas y oportunistas y avanzar con ideas que efectivamente impliquen mayores grados de eficiencia, equidad y sustentabilidad ambiental, solo así avanzaremos al desarrollo.

Chile, para poder avanzar al desarrollo, requiere aumentar el crecimiento de la productividad total de factores, invertir en capital humano, avanzar en la generación de igualdad de oportunidades, mejorar la calidad del empleo,  la distribución del ingreso y la sustentabilidad ambiental.  La propuesta de la UDI de eliminar el impuesto a las bencinas sin compensación atenta contra todos los factores señalados, que nos permiten avanzar hacia el desarrollo.

Rebajar el impuesto a las bencinas beneficia principalmente al 20% de mayor ingreso.  Esto es regresivo, y afecta a los más pobres que se benefician del gasto público y empeora la distribución del ingreso.  Afecta la posibilidad de invertir más en educación, ya que este impuesto es un efectivo mecanismo de recaudación.  Los os mejores impuestos son aquellos que no afectan significativamente las decisiones, pues al ser la demanda por bencina inelástica, el efecto de distorsión es mínimo. En el largo plazo en algo reduce la congestión e induce a compartir vehículos o usar el transporte público.

Podemos comprender que la UDI haga esta propuesta  que concentra la riqueza y hace más difícil  nivelar la cancha.  No obstante, resulta paradojal que parlamentarios de la Concertación también se sumen a esta propuesta.

Puede ayudar a hacer más eficientes las ciudades y aumentar la productividad. En ciudades con contaminación, puede ayudar a tener ciudades más sustentables.  Este es un beneficio social importante.   La bencina la usan los autos y no los camiones ni los buses.  Es por tanto falaz el argumento de que esta rebaja beneficia a todos, incluidos los más pobres.   Desafortunadamente, el impuesto al diesel ya se rebajó en 1999 y luego el 2008 y estas medidas han generado efectos adversos sobre el costo logístico y enormes costos ambientales. La rebaja al diesel con preferencia a las empresas chicas de camiones ha llevado a que la edad promedio de los camiones aumente dramáticamente, con mayores accidentes y enorme contaminación.  Se subsidian implícitamente actividades más intensivas en transporte de carga por carreteras. También impide el desarrollo del transporte de carga por ferrocarril y el cabotaje.  El gobierno cedió a la primera presión de los empresarios navieros manteniendo la protección al cabotaje nacional.

Por otro lado,  ad portas de una crisis global en que el Estado debe estar preparado para aumentar el gasto para reactivar la economía se les ocurre propiciar la rebaja de impuestos que son eficientes, equitativos y que recaudan bastante.  El financiamiento de medidas sociales populistas que implicarán gastos recurrentes de largo plazo, que han sido el “gran aporte” de este gobierno, también requiere financiamiento de largo plazo.  Podemos comprender que la UDI haga esta propuesta  que concentra la riqueza y hace más difícil  nivelar la cancha.  No obstante, resulta paradojal que parlamentarios de la Concertación también se sumen a esta propuesta.  El populismo de derecha debe enfrentarse con la verdad sobre los efectos reales de sus  propuestas regresivas y oportunistas y avanzar con ideas que efectivamente impliquen  mayores grados de eficiencia,  equidad y sustentabilidad ambiental, solo así avanzaremos  al desarrollo.

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