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El Mercurio, Eyzaguirre y la mediatización de la educación

por 23 julio, 2014

El Mercurio, Eyzaguirre y la mediatización de la educación
En una sociedad donde la gran mayoría de los campos sociales ha sido capturada por las lógicas del mercado, la educación sigue siendo un espacio para la discusión ideológica y el conflicto político, pese a los múltiples intentos por reducirla a una esfera de consenso. La gran prensa escrita chilena así lo ha entendido, pero al parecer para el ministro Eyzaguirre aún es difícil comprender que los medios de comunicación son un actor político más del sistema educacional y no meros canales de información.

Entre los múltiples errores que se le achacan al ministro de Educación, Nicolás Eyzaguirre, uno se repite semana a semana: su incapacidad –y la de su equipo– para comunicar exitosamente las principales líneas de la reforma educacional. Para la oposición, esto sería una muestra de los problemas de la política pública que se promueve; para la Nueva Mayoría, es un déficit de una política bien orientada, pero mal comunicada. Inconscientemente alentando estas críticas, el propio secretario de Estado se dedica a presentar en la prensa un par de ideas sueltas como grandes anuncios.

Las políticas públicas están inmersas en un creciente contexto de mediatización, donde los medios masivos de comunicación son actores relevantes en la definición de los problemas sociales y, por ende, en el diseño de sus soluciones. Hoy, observamos la mediatización de la educación, porque no hay ninguna reforma de gran envergadura que no sea analizada, discutida, promovida o resistida en, a través y por los medios. Así lo entendió la administración de George W. Bush cuando implementó No Child Left Behind (Que ningún niño se quede atrás, una política educacional que, entre otros aspectos, incentivó el uso de las pruebas estandarizadas en las escuelas), cuya estrategia mediática incluyó la elaboración de historias prefabricadas para algunos noticieros. En Inglaterra, Australia y Canadá, también se han documentado casos del uso intensivo de los medios de comunicación para implementar reformas en el ámbito educacional.

Los medios, a su vez, actúan en los diferentes contextos de las políticas educacionales, promoviendo ciertos valores y rechazando otros. Para ello, legitiman algunos discursos sobre las políticas y neutralizan los opuestos, con lo cual afectan la circulación de las ideas en el campo educacional. Es cuestión de ver la abundante presencia de voces críticas a la reforma en la prensa escrita chilena.

El diálogo entre Peña y Eyzaguirre fue para una de las instituciones más importantes de la elite: El Mercurio. Este diario no es un actor neutro en el debate sobre las políticas en educación. Así lo demostró durante el movimiento estudiantil de 2011, cuando dedicó 97 editoriales al tema educacional, todos ellos defendiendo las bases del modelo neoliberal y rebatiendo las principales demandas de los estudiantes. Otro error de Eyzaguirre, por lo tanto, es creer que encontrará en El Mercurio un foro para desplegar su discurso libremente. Sólo al día siguiente de la entrevista, el diario destinó dos páginas completas a las reacciones de los actores educacionales. Todas las referencias fueron negativas hacia el ministro.

Según Stephen Ball, investigador en educación de la Universidad de Londres, la producción y la administración de las políticas públicas han cambiado desde una burocracia estatal centralizada a redes de “comunidades políticas”. Estas nuevas comunidades están formadas por “intelectuales políticos”, empresas educacionales, instituciones educativas, organismos supranacionales y por los principales medios de comunicación. Es en estas comunidades donde se validan los discursos sobre las políticas educacionales y se establecen los límites de los cambios posibles en el sistema.

Un ejemplo de este proceso de mediatización de las políticas educacionales se pudo observar en la entrevista del rector de la Universidad Diego Portales, Carlos Peña, al ministro Eyzaguirre, quien cometió todos los errores posibles durante esa conversación. Para empezar, aceptó ser entrevistado por un actor del sistema y posible interlocutor en futuras negociaciones. Además, Peña es un intelectual influyente que desplegó todo su capital simbólico para interpelar al ministro e informar a la elite sobre la reforma educacional. De hecho, casi al comienzo de su texto consagró a Eyzaguirre: “El ministro que parecía no saber para dónde ir –y cuya indefinición hacía que quien hablara con él quedara feliz– es hoy día uno que sabe con total claridad lo que se propone alcanzar”. Eso sí, días después lo noqueó cuando Eyzaguirre se desdijo de su idea de gratuidad solo por cuatro años: “El ministro tiene todo el derecho a cambiar de opinión, incluso en unas pocas horas, especialmente luego de conversar con el Comité Político. Pero no es correcto que, para ocultar ese cambio de opinión, lo disfrace de malentendido”.

El diálogo entre Peña y Eyzaguirre fue para una de las instituciones más importantes de la elite: El Mercurio. Este diario no es un actor neutro en el debate sobre las políticas en educación. Así lo demostró durante el movimiento estudiantil de 2011, cuando dedicó 97 editoriales al tema educacional, todos ellos defendiendo las bases del modelo neoliberal y rebatiendo las principales demandas de los estudiantes. Otro error de Eyzaguirre, por lo tanto, es creer que encontrará en El Mercurio un foro para desplegar su discurso libremente. Sólo al día siguiente de la entrevista, el diario destinó dos páginas completas a las reacciones de los actores educacionales. Todas las referencias fueron negativas hacia el ministro.

En una sociedad donde la gran mayoría de los campos sociales ha sido capturada por las lógicas del mercado, la educación sigue siendo un espacio para la discusión ideológica y el conflicto político, pese a los múltiples intentos por reducirla a una esfera de consenso. La gran prensa escrita chilena así lo ha entendido, pero al parecer para el ministro Eyzaguirre aún es difícil comprender que los medios de comunicación son un actor político más del sistema educacional y no meros canales de información.

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