Domingo, 11 de diciembre de 2016Actualizado a las 06:44

Jorge Contesse, abogado Centro de DD.HH. de la UDP

"Sabas Chahuán debería poner su cargo a disposición por la manera negligente como trabajan sus subordinados"

por 7 octubre 2011

La inconsistente investigación del Caso Bombas, cuyo giro más mediático estuvo en manos del ex Fiscal Alejandro Peña, representa, según el académico, “una triada que falla completamente” cuyos responsables son el Ministerio Público que habría actuado en forma laxa y poco profesional, la cartera de Rodrigo Hinzpeter al mandar señales efectistas sin evidencias y a los medios de comunicación, que actuaron como una caja de resonancia del gobierno sin cuestionar una causa sorprendente.

Varias investigaciones, entre ellas una encargada por el Fiscal Nacional Sabas Chahuán a la Fiscalía Sur, marcan el post mortem del Caso Bombas que tras un mediático despliegue terminó con  el sobreseimiento de 13 personas acusadas de asociación ilícita.

El criticado caso fue abordado esta semana por el Informe Anual de Derechos Humanos de la Universidad Diego Portales, que cuestionó duramente el uso político que se le ha dado en Chile al Derecho Penal, lo que se ha traducido en la sobrepoblación carcelaria y en propiciar la persecución de algunos grupos. Como el de los acusados del Caso Bombas.

Para el miembro del Centro de Derechos Humanos de la UDP, Jorge Contesse, la forma en que se desarrolló la investigación muestra “cómo instituciones que tienen que trabajar con mucho celo y profesionalismo no están cumpliendo con su trabajo”. El abogado constitucionalista no apunta sólo a la labor del Ministerio Público, sino también a la cartera liderada por Rodrigo Hinzpeter.

Contesse vincula el reciente anuncio del proyecto de ley que endurece las penas para el resguardo del orden público, con una “tendencia de este gobierno de, sin importar cuales son los medios, perseguir  resultados. Y eso suele traer aparejadas lesiones graves a los derechos fundamentales”.

-¿Cómo se observa esto en el Caso Bombas?
-Cuando el caso estaba en manos del ex fiscal Javier Armendáriz, este dijo que no tenían evidencia suficiente para procesar a personas. Pero cuando el Fiscal Nacional nombra al ex fiscal Alejandro Peña lo sorprendente es que en menos de dos meses, con la misma evidencia, despliega un operativo bastante parafernálico para enviar la señal que el Ministerio Público sí tenía un caso muy poderoso en contra de estas personas. Lo que ha pasado con el sobreseimiento definitivo, con la propia inhibición del ministerio de perseverar en esta actuación judicial es a mi juicio una muestra de cómo el Ministerio Público está trabajando con estándares muy relajados en casos que son muy graves.

En un país con instituciones robustas, significaría desde luego la renuncia de más de alguien. En un caso así de perfilado que fracasa como ha fracasado, esto es un bochorno, no podría la autoridad del Ministerio Público seguir operando sin más.

Eso en circunstancias normales, en un país con instituciones robustas, significaría desde luego la renuncia de más de alguien. En un caso así de perfilado que fracasa como ha fracasado, esto es un bochorno, no podría la autoridad del Ministerio Público seguir operando sin más.

-¿O sea Sabas Chahuán debería salir?
-Creo que Sabas Chahuán debería poner su cargo a disposición  debido a la manera negligente como sus subordinados están trabajando. Es la cabeza de la persecución penal en Chile”.

-¿Cuál ha sido el rol del gobierno en esta situación?
-Es un caso en que el gobierno se comprometió. El ministerio del Interior es parte querellante. Y el propio ministro del Interior fue muy elocuente para mostrar la manera cómo el gobierno estaba haciendo frente a un hecho delictivo sostenido, grave y que no tenía resultados. Entonces cuando Hinzpeter se involucra como parte querellante sazona la persecución penal, no hay que olvidar que envía la señal de que esto no está avanzando, ante lo cual Sabas Chahuán dice que no acepta presiones, sin embargo a los pocos días cambia el fiscal para poner a alguien que, ha quedado demostrado, funciona con estándares más laxos.

-¿Cómo interpretas que en medio de la investigación, el fiscal Peña se cambiara al ministerio del Interior?
-Desde el punto de vista de él como persecutor penal, como un ícono de la persecución penal avezada, audaz y temeraria en algunos casos, habla muy mal de él. Que en el contexto de un caso tan emblemático simplemente desapareciera, siendo su mayor argumento hace unos días atrás el que los bombazos existieron… claro pero el tema no eran los bombazos sino la participación de las personas y él fue el responsable de liderar la acusación que significó que los acusaran como autores de los delitos más graves existentes en Chile. Frente a eso su salida y su posterior silencio son a mi parecer una vergüenza.

La segunda dimensión es el ministerio del Interior, que entiende que el trabajo de este funcionario es tan bueno que decide reclutarlo para su unidad de estudios y eso a mí como ciudadano me genera cierta perplejidad e inquietud, porque lo que yo quisiera es que en el ministerio del Interior trabajaran las personas más clasificadas, no las menos. Y si algo ha demostrado Alejandro Peña es que tiene menos clasificación y profesionalismo.

El show de los medios

-¿Cómo afecta a la credibilidad de la investigación todo el despliegue mediático que se orquestó y en el que participó el Gobierno y el Ministerio Público al pasar a manos del Fiscal Peña e iniciar las detenciones masivas?
-Creo que esa sensación está emparentada con otro de los responsables en este caso: los medios de comunicación.

-¿En qué sentido?
-Lo que se observó en este caso es que, salvo algunas excepciones aisladas, en general los medios fueron una caja de resonancia respecto de las acusaciones que con tanta elocuencia el ministro del Interior acompañado por el ex fiscal Peña levantaban en contra de personas presuntamente involucradas en estos hechos. Y la participación de los medios  tiene su punto culmine en la transmisión del Programa Informe Especial instalando la idea de que efectivamente estas personas eran responsables de la colocación de las bombas. Lo que hay allí es una triada que falla completamente: falla el Ministerio Público en la manera como investiga, falla el ministerio del Interior al utilizar la herramienta penal para mandar señales de tranquilidad ciudadana sin tener la evidencia para ello y fallan los medios.

-Según tu opinión ¿lo que hizo el Gobierno fue una acción desesperada como para decirle a los medios y la población que se tranquilizaran ante la oleada de bombazos?
-Tengo la impresión que el gobierno funciona de alguna manera así, con mucho efectismo porque había una situación de cierta inquietud social. Pero el leitmotiv realmente es la batalla contra la delincuencia, la mano dura, para lo que se necesita mostrar resultados y rápidos. Y el problema cuando lo que se busca son los resultados y se olvidan cuales son los mecanismos para ello es que la vulneración del Estado de Derecho y los derechos fundamentales está a la vuelta de la esquina. Eso es lo que pasó acá.

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