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Giorgio Jackson tras reunión con la UNESCO en París

"El Estado va a tener que explicar por qué hay discriminaciones en Educación que contradicen los tratados firmados por Chile"

por 17 octubre 2011

El vocero de la Confech agrega que el país queda “en deuda frente a una de las principales recomendaciones de la OCDE que tienen que ver con fortalecer el sistema de educación pública y terminar con las desigualdades estructurales que se reproducen”. De hecho, hoy se juntan con los representantes del exclusivo club de naciones con el que nos gusta compararnos como país.

Imagine esta escena: “Un señor de 93 años que habla como si tuviera 20, se expresa con facilidad, con carisma y que ha pasado por todo lo que uno se pueda imaginar: tortura nazi, luego fundó la carta de Los Derechos Humanos en la ONU, fue diplomático y escribió para convertirse en un best seller”. Esa es la impresión de Giorgio Jackson -vocero de la Confech y presidente de la FEUC- luego de terminar la reunión con Stephane Hessel. Cae la tarde sobre el domingo en París y los líderes universitarios completan su tercera jornada en Francia. No han parado. Del hotel al metro y de ahí a cumplir con la agenda. Ni siquiera han podido recorrer el barrio Place de Clichy, donde se encuentran, y que se ubica en la zona noroeste de París.

Además de Hessel -inspirador del movimiento de los “Indignados”-, ayer fue el turno de Edgar Morin, filósofo francés.

Sin embargo, hoy se realizará una de las reuniones más esperadas por los líderes estudiantiles que viajaron hasta ese país además de Jackson; Camila Vallejo, presidenta de la FECH; Francisco Figueroa, vicepresidente de la FECH y también Gabriel Iturra, representante de los secundarios. La jornada contempla una reunión con representantes de educación de la OCDE; una instancia que se suma a la agitada agenda que han tenido desde que pusieron los pies en Francia, el viernes pasado.

“Desde que llegamos al aeropuerto hasta las distintas instancias, tanto con estudiantes chilenos como franceses comprometidos con la causa ha sido impresionante. Hasta los estudiantes franceses nos han seguido harto por lo que se está haciendo en Chile y que para ellos tiene mucho sentido porque acá se consiguieron conquistas sociales, como garantizar el derecho a la educación pública, y hoy se está tratando con la argumentación de la crisis económica, una retirada de estos derechos. Entonces ellos están en el proceso inverso a nosotros y ha sido mucha la coincidencia”, dice Jackson, que también se emocionó cuando los Indignados extendieron una bandera chilena en el edificio del Hotel de Ville, en el ayuntamiento de la ciudad. “Fue una sorpresa gratificante”, dice.

-¿También lo han sido las otras reuniones que han sostenido? ¿Cómo fue le recepción en la Unesco donde se reunieron con el director de la división del derecho a la educación, David Atchoarena?
-Fue muy importante que nos dijeran que las convenciones que ha firmado Chile tienen que hacerse realidad y son una ley finalmente. Eso tenemos como herramienta jurídica ahora que viene la octava campaña de recolección de información por esta convención de no discriminación en la educación. Creemos que el Estado chileno va a tener  que explicar por qué existen estas discriminaciones todos los días, por razones socioeconómicas, de religión, culturales, y que contravienen los tratados firmados por Chile.

-¿Sientes que la Unesco respaldó al movimiento?
-O sea, es que el diagnóstico es claro. No se puede hacer desaparecer un diagnóstico que es triste sobre el sistema educativo chileno. Hay miles de discriminaciones que según esa convención no debiesen existir, entonces el hecho de que reafirmaran tantas veces que la educación es un derecho y no un bien de consumo, por supuesto que ha sido para nosotros claramente un respaldo. Si el Presidente sale hablando en televisión que la educación es un bien de consumo, se ratifica que debe ser consagrado como un derecho. Chile ha firmado tratados que así lo ratifican.

-También se reunieron con estudiantes chilenos y franceses. ¿Cómo están viendo ellos este movimiento?
-Sobre el proceso, lo que más les llamó la atención es cómo hemos conservado la unidad, a pesar que todos sabemos que existen diferencias y ha habido intentos por dividirnos, hemos logrado poner el objetivo colectivo por sobre los personales. Es un aprendizaje importante que ponemos como premisa inicial: que queremos alcanzar un sistema de educación pública que garantice igualdad de oportunidades. Otro de los puntos fuertes es cómo esta crisis, y el hecho de que estemos acá, da cuenta del fracaso de un sistema político, de que es necesario construir nuevas reglas del juego y hay que apuntar a que éstas se traduzcan en una nueva Constitución que permita también a los chilenos, que están fuera de Chile poder participar de los procesos políticos nacionales.

-Hoy tienen una de las reuniones más esperadas, la de la OCDE, donde se reunirán con los representantes de educación. ¿Qué van a plantear?
-Muchas de las inquietudes se refieren a cómo los países que han alcanzado el desarrollo implementaron, sobre todo antes de alcanzar el desarrollo, una educación pública gratuita en muchos casos y de alto nivel... cómo eso les permitió alcanzar el desarrollo de distintos sectores, bien transversal. Cómo eso desmitifica que digan que es imposible o regresivo que los más pobres paguen la educación de los ricos, como se plantea en términos argumentativos y absurdos, y como puede hacerse sostenible por medio de una reforma tributaria y los beneficios que ha traído para los distintos países de la OCDE... Precisamente necesitamos invertir en esto, en el conocimiento del valor agregado para alcanzar al desarrollo. Invertir en eso es una decisión tomada por la sociedad, solo falta que el Ejecutivo pueda ponerla en práctica y de esa manera poder avanzar a un desarrollo equitativo.

No es el gobierno de Chile. Es el Estado que queda en deuda frente a una de las principales recomendaciones de la OCDE que tienen que ver con fortalecer el sistema de educación pública y terminar con las desigualdades estructurales que se reproducen. Entonces esto no tiene que ver ni con Piñera ni con el Gobierno en particular.

-Desde allá apelaste al Gobierno. ¿Esta visita ha herido en algo a La Moneda?
-Esta no ha tenido por objetivo decir ninguna mentira, ni algo que no hayamos dicho en Chile; por lo tanto si algo de lo que hemos dicho, de los que está sintiendo la mayoría, en algún momento es percibido como un ataque... es lo mismo que les hemos estado diciendo a ellos por 5 meses y no se ha ofrecido ninguna solución. Por lo tanto el que ellos se sientan heridos, no sé si responde a que este problema no se haya solucionado.

-¿Cómo queda parado el gobierno de Chile frente a los organismos que han visitado o las audiencias frente a las que se han expuesto?
-No es el gobierno de Chile. Es el Estado que queda en deuda frente a una de las principales recomendaciones de la OCDE que tienen que ver con fortalecer el sistema de educación pública y terminar con las desigualdades estructurales que se reproducen. Entonces esto no tiene que ver ni con Piñera ni con el Gobierno en particular. Han manejado muy mal el conflicto, es evidente. Eso lo dicen hasta los mismos partidarios de la Alianza. El tema tiene que ver con un problema de sociedad y Estado. Nosotros no somos los que le vamos a decir a la OCDE nada. Ellos tienen informes que dicen que Chile es el país más privatizado en educación superior, en términos del gasto, y que es el tercer país en el mundo más privatizado en cuanto a educación secundaria, en cuanto al gasto. Cuando la OCDE lanza uno de esos informes Chile también ve dañada su imagen. Y esta es una verdad. Los chilenos viven ese dolor muchas veces, todos los días.

-Pero el Gobierno es la cara de ese Estado...
-Sí, son la cara y por eso independiente de su postura ideológica, hoy deben plantear cómo avanzar en tratados internacionales que dicen que la educación básica y media debe tender a ser gratuita -cosa que en la educación secundaria aún no se logra- y cómo la educación superior también debe tender a ser gratuita. Son temas en que el Gobierno debe plantear soluciones, pero hasta el momento ni siquiera ha habido una propuesta a largo plazo sino más bien una negación de estos principios básicos. Ellos han dicho que no comparten la educación gratuita; eso no significa no pensar en largo plazo. Eso significa no compartir un tratado que Chile asumió como un compromiso. Entonces que Chile o el gobierno proponga desafiliarnos de ese tratado internacional porque si no significa que están yendo al contrario de lo que éste plantea.

-Este es el primer paso en la internacionalización del conflicto... ¿Qué viene luego?
-Yo siento que más que la internacionalización es el entender que lo que estamos demandando en muchos países es de sentido común y transversal a todos los partidos políticos. Entonces comprender que para alcanzar el desarrollo necesitamos tener un sistema público de excelencia de educación; eso recién nos va permitir pensar en un desarrollo equitativo y no en un desarrollo para unos pocos. Porque en Chile menos del 5% vive en ese desarrollo. El otro 95% se endeuda para acceder a derechos básicos. Debiésemos poder avanzar hacia un Chile que no esté estratificado según su capacidad de pago.

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