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Los príncipes de Asturias de paso por Chile

Letizia, la mejor cara del rey

por 23 noviembre 2011

Letizia, la mejor cara del rey
La ex periodista rostro de televisión, acompaña a su marido en el ruidoso lobby que encabeza en Santiago para impulsar las exportaciones españolas. Algunas razones por las que ella es la marca más rentable de una monarquía que necesita revitalizarse y a quien los medios no dejan de comparar con lo que le aporta Carla Bruni a Nicolás Sarkozy.

“¿Y no es muy flaca?” pregunta una periodista a un transeúnte que se ha detenido a observar la comitiva que acompaña a Letizia Ortiz Rocasolano, princesa de Asturias, que acompaña a su marido el príncipe Felipe de Borbón, del que nadie se molesta en decir que es “muy alto” por ejemplo.

“Si, pero ya engordará” responde el hombre  encuestado por la reportera de Chilevisión, como si al pensar en realeza lo primero en su mente fuera la estampa inabarcable de Marlen Olivarí u otra reina del trasnoche

“Es que las chilenas somos más rellenitas, pero igual se ve estupenda”, dijo la ministra de Bienes Nacionales Catalina Parot, a la salida del encuentro matinal con la pareja en La Moneda, demostrando que el comentario de la delgadez transcendió la calle y a los periodistas que cubren las actividades en la sede de gobierno, donde la broma era si la colega estaba o no en huelga de hambre.

Letizia, la ex periodista de Televisión Española, según los expertos peninsulares siempre ha sido talla 38, mucho antes de ser princesa y de que a algunas conductoras locales de noticias como Cony Santa María o Mónica Rincón, decidieran seguir su ejemplo al borde de la desnutrición.

En la senda de Carla Bruni

Seguramente ninguna marca de yogurt o cereales pensaría en usar su imagen, pero de todas maneras está comprobado que desde mayo de 2004, cuando se casó con el Príncipe Felipe, la “marca Letizia” vende. En efecto, el propio príncipe lo dijo al anunciar su matrimonio, asegurando que la unión le daría “continuidad a la monarquía”, más allá del sentido estrictamente biológico.

Letizia -hay leyendas en torno a la zeta en su nombre como que el oficial civil que la inscribió era italiano-, llegó a revitalizar la monarquía española, tal como Carla Bruni en su momento la satanizada figura de Nicolás Sarkozy.

Aunque cada vez lleve adelante más actividades en solitario, su figura elegante al lado del futuro Rey de España, le da aire fresco a la institución real, contra la que cada vez aparecen más gestos de rechazo, como el de Markel Olano  alcalde de San Sebastián en el País Vasco, que sacó de su oficina la foto oficial del Rey.

Aunque cada vez lleve adelante más actividades en solitario, su figura elegante al lado del futuro Rey de España, le da aire fresco a la institución real, contra la que cada vez aparecen más gestos de rechazo, como el de Markel Olano  alcalde de San Sebastián en el País Vasco, que sacó de su oficina la foto oficial del Rey.

Para la misión de la Casa Real en Chile, Letizia está perfecta. Dentro de las funciones constitucionales de la monarquía española está la representación del país en el exterior.

Cuidando el  oro español

En el caso de la visita a nuestro país, la pareja viene a empujar las exportaciones españolas hacia Chile. En rigor encabezan una delegación de más de 150 empresarios y aunque la princesa Letizia ni por asomo puede ser una promotora de la FIDAE o el Salón del Automóvil, si es la estrella de una ronda en la que se van a trazar negocios importantes.

Basta mencionar sólo algunos de los sectores en los que España tiene intereses para advertir la magnitud. Telecomunicaciones (Telefónica), Bancos (Santander BBVA) y construcción (Sacyr, Ferrovial)  convierten a los peninsulares en el segundo socio más importante de Chile, después de Estados Unidos.

No es casualidad que entre los discursos de ayer, en el foro empresarial realizado en el hotel Sheraton, donde se reunieron unas 600 personas representando compañías de ambos países, Cristina Garmendia, ministra de Ciencia e Innovación, haya mencionado el interés de España por “abrir un campo” en el mercado de las energías renovables.

Los españoles se quedaron sin su buque insignia en el negocio de la energía, desde que la italiana Enel tomara el control de Endesa en 2009.

Las cifras de la pujanza

El Príncipe Felipe se deshizo en elogios hacia la “pujanza” económica de Chile, (que puede jactarse de su crecimiento de 7%, mientras España vivió la caída del PIB en un 3,7% durante 2009. Otra cosa es lo que diga el Índice de Desarrollo Humano) y finalmente Pablo Longueira, Ministro de Economía, envolvió las cifras macroeconómicas en una frase hacia los presentes: “no encontrarán otro país en el mundo mejor para invertir”. Entre otras cosas, porque el impuesto a las grandes empresas en España ronda el 30% y en Chile, sin tener en cuenta los subterfugios, puede llegar al 20%.

Volviendo a lo que nos importa, Letizia ha sabido ganarse el cariño de los monárquicos en España. Primero los más conservadores dudaban de que fuese la indicada: estuvo casada un año con Alonso Guerrero un profesor de Lengua Castellana con el que decían se proclamaba agnóstica pero el matrimonio sólo duró un año y fue civil.

Como el típico cuento de hadas entre príncipe y plebeya que termina bien, este también tiene que tener una tragedia. En 2007 Erika Ortiz, su hermana menor, fue encontrada muerta por sobredosis de medicamentos.

Pero Letizia ha logrado hasta ahora permanecer fuera del centro noticioso en la farándula española. Entre otras cosas, logrando que su círculo más cercano mantenga la boca cerrada. Algo así ocurre con Felipe Varela, su diseñador de cabecera, que no da declaraciones. El costo  ya lo pagó Lorenzo Caprile, otro de sus modistos que habló con los reporteros y se acabaron los pedidos.

En eso de los vestidos se parece a Cecilia Morel, la Primera Dama, de quién solo se sabe que tiene asesoría al comprar de su amiga Carmen Greene, la madre de Mario Velasco, el “anfibio” de Yingo, con buenos resultados, según el ojo de los especialistas.

Ayer, en la cena ofrecida por Piñera en La Moneda, Letizia se mostró discreta en su lugar, sin opacar visiblemente a su marido. Aunque las miradas de los 300 invitados, (que según cifras extraoficiales costaron $40 millones, igual que los daños al Club Providencia) iban hacia ella.

La princesa Letizia está para la tapa de Vanity Fair, que el 2009 la eligió entre las mejores vestidas, detrás de Michelle Obama y Carla Bruni. El resto que se quede con la Duquesa del Alba, casada por tercera vez a los 85 años en un extraño efluvio de amor, o con Leandro de Borbón, el hijo extramarital del rey Alfonso XIII, un señor octogenario incorporado a la familia en la década pasada y que hace poco pasó por “la Caja” el interrogatorio sicológico  extremo de Sálvame Deluxe, el estelar de farándula de Telecinco, la estación española de Berlusconi.

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