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Francisco Zúñiga, coordinador del equipo constitucional de la Nueva Mayoría

“Se podría tener el concurso de Renovación Nacional para cambiar la Constitución”

por 27 noviembre, 2013

“Se podría tener el concurso de Renovación Nacional para cambiar la Constitución”
Según el abogado, todo indica que lograr un consenso en el Congreso para una nueva Carta Fundamental podría ser realidad con un gran acuerdo nacional, en el que se sume la fuerza del partido de calle Antonio Varas. Confirma que no se acudirá como primera opción a una Asamblea Constituyente, aunque esta tampoco está descartada.
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Según quien fuera el coordinador del equipo constitucional de Michelle Bachelet, Francisco Zúñiga, hay ideas del programa en esta materia que han ido echando raíces con fuerza. Entre ellas están el Estado republicano-democrático sobre la base de representación y participación política del pueblo; un Estado laico que sea reflejo de la separación Iglesia-Estado y de la más estricta igualdad de las iglesias y respetuoso de la libertad de conciencia; un Estado social y democrático de derecho activo que permita cotas mínimas de igualdad que sirvan de base para las libertades públicas; y además, un Estado nación que reconozca a sus pueblos indígenas, tradiciones, lenguas, costumbres, derechos colectivos, y los mecanismos de participación y consulta a estos pueblos en las decisiones públicas que tengan que ver con ellos mismos.

Mientras  en la Universidad de Chile –su alma mater– entrega un libro sobre procesos constituyentes que se publica en México por la Universidad Nacional Autónoma de ese país y termina un libro respecto a la necesidad de una nueva Constitución desde diversas perspectivas teóricas e ideológicas –ayudado con las plumas de otros integrantes de la comisión de Bachelet, como Fernando Atria, Patricio Zapata y Julia Urquieta–, mira cómo se va conformando el Parlamento que necesita la Nueva Mayoría para cumplir sus promesas de campaña.

¿Qué se necesita en el Parlamento?

Zúñiga lo resume así:

-Hay algunos ejes centrales del programa de gobierno que pasan por decisión de ley ordinaria y de leyes de quórum especial. Las que son puramente legales, son las reformas tributaria y laboral. Ambas son materia de ley ordinaria, común o simple. También el fortalecimiento del Sernac es materia de ley ordinaria. Y en general el fortalecimiento de la autoridad regulatoria, por ejemplo, la reforma que dice relación con el régimen del INE. En materia de legislación de quórum especial hay tres o cuatro temas muy gravitantes. Primero, una reforma previsional. Segundo, una reforma a la legislación en materia educacional, específicamente a la LGE. La primera es de legislación de quórum calificado; la segunda es parcialmente ley orgánica constitucional, al igual que la desmunicipalización en la gestión del servicio público educativo; siendo materias de ley ordinaria todo lo relativo a carrera docente y estatuto del profesorado y el régimen de financiación pública. La creación de una AFP estatal es materia de quórum calificado, porque es Estado empresario; es incorporar a la panoplia de empresas del Estado, una empresa más. Y tanto en materia de seguridad social como de salud previsional, hay determinadas componentes que también están bajo el régimen de ley de quórum calificado. Se trata en general de amarres o cerrojos alojados en la Constitución, que al exigir el concurso o veto de las minorías a la hora de gobernar, por lo que operan como paralizantes de cualquier gobierno más aún de uno de signo reformista.

El recurso al poder constituyente originario democrático no ha sido descartado por la Nueva Mayoría; simplemente se adoptó la decisión de agotar las posibilidades del poder constituyente derivado vía reforma total de la Constitución en el Congreso Nacional. La primera opción la tiene la reforma total de la vieja Constitución como camino para alumbrar una nueva Constitución, pero no se descarta el recurso al poder constituyente originario del pueblo. El tiempo tiene la palabra.

-¿Y para todos estos cambios hay piso en el Congreso?

-Con el actual resultado del Congreso Nacional, la Nueva Mayoría, entendida no sólo como un pacto o coalición electoral sino como un entendimiento estratégico de la centro-izquierda, reúne los quórums para aprobar legislación ordinaria y de quórum calificado, porque tiene mayoría absoluta en ambas cámaras. Para la mayoría de 4/7 vamos a depender de la conformación final del Congreso Nacional, hoy en manos de la Justicia Electoral,  dado que existen algunas reclamaciones electorales en curso. Mientras no tengamos ese panorama despejado, es difícil saber la conformación final del Congreso. Los dos doblajes en el Senado, más la incorporación de al menos un senador independiente a un acuerdo político, también permitiría obtener los 4/7 y de dos senadores independientes permitiría tener el quórum de 3/5.

-¿Y para la Reforma Constitucional?

-Para esto ya es un quórum reforzado en consonancia con una Constitución hiper-rígida; concebida por el constituyente autoritario como un muro de defensa. El quórum ordinario es de 3/5 y el extraordinario es de 2/3. Va a depender de la conformación final de las Cámaras. Si esos 11 doblajes existen, más los diputados independientes, la Nueva Mayoría puede conformar una plataforma reformista, al reunir el quórum para reformar la Constitución en relación al quórum reforzado ordinario; es decir, los 3/5. Los 2/3 no los tiene. Y en el Senado lo mismo. Si logra sumar al senador independiente Carlos Bianchi, más el senador Antonio Horvath, se podría tener acuerdo en esa materia. Pero todo esto es un ejercicio, un poco de ingeniería parlamentaria. La verdad es que la reforma constitucional en el Congreso Nacional debería ser fruto de un gran acuerdo nacional de naturaleza político-constitucional, capaz de aquilatar consensos y disensos; acuerdo que se traduce en pensar y escribir la nueva Constitución a partir de una “hoja en blanco” sin bloqueos y vetos previos de una minoría. Y no sé si vamos a tener el concurso de todos los partidos de derecha para ese acuerdo nacional. Todo indica que se podría tener el concurso de Renovación Nacional para cambiar la Constitución y naturalmente cerrar la reforma del sistema binominal.

-¿Pero qué indica eso? ¿Lo mismo que todos vemos públicamente o hay conversaciones formales?

-Por dos cosas, porque  RN ha dado su concurso para reformar el binominal… y si bien el binominal está situado en el campo de la legislación orgánica constitucional, tiene el mismo quórum de reforma que la reforma constitucional. Y segundo, porque RN dio su concurso para el eliminar  el guarismo de 120 diputados que estaba en la Constitución. Es decir, para una de las reformas políticas importantes, que es el binominal, RN ya dio su concurso. Ese es un antecedente objetivo. El otro antecedente es que hace más de un año, la DC y RN exploraron un acuerdo de reforma institucional en la que hay elementos valiosos que están recogidos en el programa de la Nueva Mayoría. Y yo destacaría que en torno a un cambio constitucional existen amplios acuerdos en la sociedad chilena… varias de las candidaturas que quedaron fuera del balotaje estaban en la perspectiva de tener una nueva Constitución y eso es reflejo de que existe una sólida mayoría que quiere una nueva Constitución.

-Ahora… si no hay este gran acuerdo nacional, ¿qué lugar ocupan ideas como la del plebiscito, una idea que ha sido defendida, por ejemplo, por el senador Montes?

-El Referéndum Constituyente, el Congreso Constituyente o la Asamblea Constituyente deben ser miradas como técnicas o mecanismos que están situadas usualmente en el campo del ejercicio del poder constituyente originario democrático. Por ende deben ser vistas sin prejuicios o demonizaciones absurdas.

Para la plataforma programática de la Nueva mayoría lo esencial es que el cambio constitucional reúna tres caracteres básicos: institucional, democrático y participativo.

Entendemos que instituciones sólidas y legítimas con base en una Constitución democrática son un tremendo activo país, y el presupuesto de un “patriotismo constitucional”, que nos hace parte de una comunidad política republicana.

Además, entendemos que una nueva Constitución debe nacer de un amplio acuerdo o pacto, debe ser fruto del debate y deliberación, de un diálogo fecundo, capaz de pensar y escribir tal nueva Carta desde una “hoja en blanco”; no desde cero, porque nuestra república no se está fundando de la nada, tenemos un pasado republicano y tradiciones constitucionales que recoger y proyectarlas a la modernidad y al porvenir.

Ello significa que la nueva Constitución debe superar los enclaves ideológicos e institucionales de una vieja Constitución otorgada, autoritaria en lo político y neoliberal en lo económico.

-Después que se entregó el programa hubo distintas lecturas sobre este punto. Para despejar cualquier duda, con peras y manzanas, ¿no es prioritaria una Asamblea Constituyente como mecanismo?

-Es súper claro…. –dice Zúñiga; toma el programa de Bachelet y posa su dedo en la página donde se revisa la materia. Y continúa–: “Que la nueva Constitución debe elaborarse en un proceso democrático, institucional y participativo”.

-¿Qué es democrático, institucional y participativo?

-Democrático significa que participa la ciudadanía directa o indirectamente. Institucional, que vas a recurrir a los poderes públicos democráticos para llevar adelante este proceso y participativo significa que no vas a excluir a las minorías, quedando el proceso sometido a una lógica de amplia deliberación pública.

-O sea, ¿un eventual gobierno de Bachelet no va a recurrir a la Asamblea Constituyente como primera opción?

-El recurso al poder constituyente originario democrático no ha sido descartado por la Nueva Mayoría; simplemente se adoptó la decisión de agotar las posibilidades del poder constituyente derivado vía reforma total de la Constitución en el Congreso Nacional. La primera opción la tiene la reforma total de la vieja Constitución como camino para alumbrar una nueva Constitución, pero no se descarta el recurso al poder constituyente originario del pueblo. El tiempo tiene la palabra.

-Tengo entendido que están trabajando en un  itinerario respecto al tema constitucional. ¿Cuáles son los hitos de este itinerario?

-El itinerario para hacer frente al alumbramiento de una nueva Constitución va a ser definido por la Presidenta Bachelet oportunamente.

-¿Cuánto pesa el llamado a marcar el voto según quienes han liderado el equipo constitucional?

-Lo que pasa es que la campaña Marca tu Voto es de una organización de la sociedad civil, que uno ve con respeto y mucho interés. Sin ir más lejos, varios de mis cercanos en la universidad colaboran en esa iniciativa, que es de la ciudadanía y es una invitación a generar conciencia acerca de la necesidad de una nueva Constitución y de recurrir a mecanismos democráticos para su aprobación;  y eso no puede sino ser visto con simpatía. Pero no hay una definición acerca de esa campaña por parte de los partidos políticos.

-Pero si obtiene un gran porcentaje de adhesión en la segunda vuelta, ¿no va a remover nada tampoco en la reflexión interna?

-Marca tu voto está en absoluta armonía con el proyecto de una nueva Constitución. Es una campaña para movilizar a la ciudadanía y para generar conciencia de cierta necesidad de un proceso participativo en el alumbramiento de una nueva Constitución.

-¿Y sería posible contar con los movimientos sociales para alumbrar una nueva Constitución?

-Desde 2011 a la fecha, cuando el movimiento estudiantil hizo suyo el proyecto de una nueva Constitución, es que los movimientos sociales están en este tema. Y no depende de los partidos políticos que dejen de estar, felizmente.

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