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Se fijó un calendario tentativo para dar a conocer medidas desde aquí hasta el 19 de junio

La Moneda refuerza estrategia de instalar el programa de gobierno como eje rector

por 10 abril 2014

La Moneda refuerza estrategia de instalar el programa de gobierno como eje rector
El objetivo en el gobierno está claro: no moverse un centímetro de lo prometido en campaña y que incluso los contenidos y tiempos tengan más brillo que el liderazgo de la Presidenta, en contraposición a lo que fue su primer mandato. En Palacio comentan que será clave traspasar el 62% con el que ganó Bachelet hacia las reformas, para legitimarlas y que éstas cuenten con peso político.

Una semana después del terremoto ocurrido en el norte, el gobierno desplegó todas sus cartas para que el desastre no eclipse el principal objetivo: las reformas estructurales con las que se comprometió la Nueva Mayoría en su programa. Por eso se buscó reponerlas en el centro.

No fue gratuita la reunión que a primera hora de ayer tuvo la Presidenta Michelle Bachelet con la mayoría de su gabinete, precisamente para chequear el nivel de avance de las 56 medidas anunciadas para los primeros 100 días de su administración. En la cita se dieron instrucciones y se fijó un calendario tentativo para ir dándolas a conocer de aquí al 19 de junio, cuando vence ese primer plazo autoimpuesto, razón por la cual el ministro de la Segegob, Álvaro Elizalde, repitió una y otra vez que La Moneda “va a cumplir” con estas metas, sin desatender las necesidades generadas en el norte por el terremoto.

Tampoco fue casual que la Mandataria estuviera en terreno, en una imprenta en Conchalí, acompañada de los ministros de Hacienda, Alberto Arenas, y de Economía, Luis Felipe Céspedes, para “aterrizar” las medidas contenidas en la Reforma Tributaria vinculadas a las pequeñas y medianas empresas (Pymes). Menos, que luego se reuniera por separado con las directiva en pleno de RN y, después, con la de Amplitud. En ambas citas hubo agenda abierta y se habló desde la Reforma Tributaria hasta el cambio de Constitución.

Comentaron desde la oposición que en las dos reuniones la Presidenta Bachelet hizo hincapié en la disposición y voluntad de diálogo de su gobierno con estos partidos, pero también fue clara en varias ocasiones en cuanto a que el programa de gobierno es la hoja de ruta que va a seguir durante su mandato. “No es la Biblia”, aseguraron en la oposición que les dijo Bachelet, pero también reconocieron que fue directa: recogerá ideas, pero “no negociará” los ejes centrales del programa.

Ello está en plena sintonía con el discurso público de La Moneda, como es el caso de Elizalde, que recalcó varias veces ayer que el gobierno “tiene la obligación de llevar adelante el programa que los chilenos respaldaron categóricamente en las urnas”.

Es que ese apoyo ciudadano a que alude es precisamente parte de la estrategia del gobierno. Ponerlo como argumento central para justificar y respaldar políticamente las reformas estructurales que se impulsan. Que no se diluyan en la vieja política de los consensos, comentan en Palacio. Eso explica el acento permanente en frases como que “el país cambió”, que la Presidenta “tiene un mandato”, que las enmiendas han sido refrendadas por la ciudadanía en las primarias, la primera vuelta y el balotaje de diciembre.

Es que ese apoyo ciudadano a que alude es precisamente parte de la estrategia del gobierno. Ponerlo como argumento central para justificar y respaldar políticamente las reformas estructurales que se impulsan. Que no se diluyan en la vieja política de los consensos, comentan en Palacio. Eso explica el acento permanente en frases como que “el país cambió”, que la Presidenta “tiene un mandato”, que las enmiendas han sido refrendadas por la ciudadanía en las primarias, la primera vuelta y el balotaje de diciembre.

Con ello, se pone sobre la mesa el 62% con que ganó Bachelet en segunda vuelta y se intenta –agregaron– traspasar ese capital desde la figura de la Presidenta hacia las reformas comprometidas, para legitimarlas y contar con el peso político necesario para llevarlas a puerto. “Es que hay claridad de que ella no se vino a Chile a hacer lo mismo que hace cuatro años. Ahora el programa se tiene que cumplir”, explicaron en Palacio.

Sin salidas de libreto

Pero esta estrategia también apunta a que el eje rector y ordenador al interior del propio gobierno y de la Nueva Mayoría no sea el liderazgo de Bachelet, como fue en su primer gobierno, sino que el contenido del programa y los tiempos fijados para abocarse a cada tarea. Con esto, agregaron, se quiere evitar salidas de libreto que entrampen el curso de los proyectos o generen ruidos internos innecesarios que empañen los aciertos.

Un episodio refleja claramente este criterio y así lo confirman en La Moneda. Uno de los primeros anuncios del gobierno de Bachelet fue poner suma urgencia al Acuerdo de Vida en Pareja, que busca regular las uniones de hecho, ya sea de heterosexuales o homosexuales.

Pero al día siguiente, el ministro de Justicia, José Antonio Gómez (PRSD), llegó hasta el Congreso para exponer ante la Comisión de Constitución de la Cámara de Diputados sobre la agenda de su cartera y anunció a los parlamentarios el envío de un proyecto de “matrimonio igualitario”, que involucra una reforma al Código Civil.

“Tenemos la convicción de que es necesario presentarlo y discutirlo”, dijo Gómez entonces, tema que reiteró al día siguiente en un punto de prensa.

Las palabras del ministro cayeron como piedra en Palacio, porque eclipsó lo del AVP, abrió un foco de tensión en la propia Nueva Mayoría por los reparos de sectores de la DC a la iniciativa y, además, porque fue un intento –dijeron– por querer “acelerar” las cosas e imponerles otro ritmo distinto a lo ya establecido. El tema está contemplado en el programa de gobierno, su debate, pero no es parte de las 56 medidas para los primeros 100 días, porque la prioridad en esta etapa es la reforma tributaria y la de educación.

Se comenta en el gobierno que el ministro Gómez fue llamado a terreno por esto y ha mantenido un bajo perfil en las semanas siguientes.

Lo mismo pasa con el tema constitucional, que está fijado para el segundo semestre de este año, como lo ha precisado varias veces Bachelet y La Moneda. Por eso, se optó por neutralizar el choque público entre el timonel del PC, Guillermo Teillier, y su par de la DC, Ignacio Walker, por la opción de una Asamblea Constituyente. Teillier dijo en una entrevista que la Presidenta no ha descartado nunca la alternativa de la AC, lo que hizo reaccionar a Walker, quien criticó al diputado por tratar de ser vocero de la Mandataria.

“Lo que yo he repetido es lo que ha dicho la Presidenta públicamente, en privado, no he hecho otra cosa, no sé qué es lo que le molesta al senador Ignacio Walker, a no ser que siempre se moleste por lo que yo diga y eso es otra cosa”, dijo el timonel comunista para cerrar la polémica, mientras que en Palacio el episodio completo fue visto como una escaramuza menor, absolutamente innecesaria y, sobre todo, extemporánea.

Durante el gobierno de Sebastián Piñera una de las principales críticas que se le hizo, desde sus propios partidos, era que no había relato y que se dedicaron básicamente a administrar crisis. Algo que los nuevos inquilinos de La Moneda no piensan repetir, porque está claro que el programa es la prioridad.

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