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Jefe de Plan Estadio Seguro con las horas contadas

El pitazo final de José Roa

por 3 marzo 2016

El pitazo final de José Roa
“Están buscando hace rato un nombre, alguien a quien poner en Estadio Seguro, pero nadie acepta, varios han rechazado”, aseguró un asesor de Gobierno. El perfil que busca La Moneda para este programa sería de una persona “más técnica”, que tenga un buen manejo comunicacional y con redes en las fuerzas policiales.

El martes 1 de marzo dio un punto de prensa sobre el candente clásico que este domingo juegan Universidad Católica y Colo Colo en el Estadio Monumental. Una aparición pública del jefe del Plan Estadio Seguro, José Roa, que ha sido comentada en el Gobierno, ante el silencio autoimpuesto al que –dicen– se sometió el abogado socialista en el último tiempo, afectado por la soledad política en la que se encuentra y que es indicio de su irreversible salida del cargo.

Su gestión ha sido duramente cuestionada desde diciembre, puntualmente después de los violentos desmanes que hubo en el inconcluso partido entre Colo Colo y Santiago Wanders por la definición del campeonato en el Estadio Elías Figueroa de Valparaíso.  Es más, hubo molestia y críticas internas en Palacio en ese momento entre quienes consideraban que Roa debió haber salido de su cargo tras los incidentes y que La Moneda desperdició una oportunidad de oro de dar una señal política potente de que se asumían las responsabilidades.

Lo cierto es que en esa ocasión Roa no salió por decisión del ministro del Interior, Jorge Burgos. Al respecto, si bien este le tiene respeto al abogado PS –afirman en el oficialismo–, hubo otros factores que pesaron en ese momento. En La Moneda explicaban entonces, y lo recuerdan en estos días, que la autoridad DC no lo removió de su puesto para blindar al que era el gobernador DC de Valparaíso, Omar Jara, y así no verse obligado a tener que sacarlo a él también antes de tiempo, perjudicando con ello la imagen de este y, por ende, sus aspiraciones electorales de competir en octubre por la alcaldía del puerto, que ahora son públicas y abiertas.

Desde entonces, reconocen en el oficialismo y el Gobierno, se escuchan versiones sobre la salida de Roa, las que llegaron a ser tan intensas que en enero aquella se veía como inminente, al punto que en ese momento el Ministerio del Interior se vio obligado a sacar un comunicado para aclarar públicamente que el abogado PS “ejerce sus funciones con total normalidad, realizando las tareas que le han sido encomendadas por las autoridades de la cartera”.

Pero eso fue como una aspirina para un enfermo terminal. Tras el receso estival, tanto en Palacio como en el Congreso, los vinculados al tema afirman que la salida de Roa sería decisión ya zanjada, irreversible y que solo no se ha llevado a la práctica aún porque choca con un problema que ha tenido La Moneda hace meses, que se ha repetido a la hora de llenar varias vacantes en la actual administración: la falta de interesados.

“Están buscando hace rato un nombre, alguien a quien poner en Estadio Seguro, pero nadie acepta, varios han rechazado”, aseguró un asesor de Gobierno. El perfil que busca La Moneda para este programa sería de una persona “más técnica”, que tenga un buen manejo comunicacional y con redes en las fuerzas policiales.

Pero no hay elenco disponible, nadie quiere tomar “ese fierro caliente” que representa el cuestionado Plan, aunque en el oficialismo afirman que ya habría un candidato, cuyo nombre está en reserva precisamente para no quemarlo, después de tantos intentos fallidos por encontrar un reemplazo. Es más, agregaron que podría darse a conocer la decisión una vez que Burgos regrese de sus vacaciones y que el ministro ya no tendría problemas con sacar a Roa, más ahora que Jara renunció a la gobernación para asumir su candidatura a alcalde.

Lo cierto es que en esa ocasión Roa no salió por decisión del ministro del Interior, Jorge Burgos. Al respecto, si bien este le tiene respeto al abogado PS –afirman en el oficialismo–, hubo otros factores que pesaron en ese momento. En La Moneda explicaban entonces, y lo recuerdan en estos días, que la autoridad DC no lo removió de su puesto para blindar al que era el gobernador DC de Valparaíso, Omar Jara, y así no verse obligado a tener que sacarlo a él también antes de tiempo, perjudicando con ello la imagen de este y, por ende, sus aspiraciones electorales de competir en octubre por la alcaldía del puerto, que ahora son públicas y abiertas.

Quienes conocen al abogado PS explican que este tiempo no ha sido fácil para él, que se ha sometido a una suerte de “retrospectiva”, que le ha afectado la soledad política en la que se encuentra, que el mismo ha reconocido en privado sentirse sin apoyos y que ha resentido que en el seno del propio Gobierno lo “golpeen duro”. “No le queda mucho del ímpetu inicial cuando llegó al cargo”, señalan.

Soledad que sería injusta, a su juicio, considerando que Estadio Seguro siempre ha sido un plan complejo, heredado de la administración de Sebastián Piñera, una jefatura que en la práctica es solo un mero asesor, sin control real ni presencia en regiones.

Falencias reales y asumidas en La Moneda y que llevaron a diseñar una completa reestructuración del Plan, que va desde el traspaso desde la Subsecretaría de Prevención del Delito a la Subsecretaría del Interior, cambio que ya está en marcha incluso con la asignación de los respectivos recursos. Esto va unido a la creación de una instancia permanente de trabajo y coordinación que aglutine a los distintos actores involucrados en el tema de la violencia en los estadios.

En el mundo parlamentario reconocen que el tema va mucho más allá de los méritos y desaciertos de una gestión en particular y explican que, solo el 2015, el Estado –a través de Carabineros– gastó $1.293.368.832 millones por horas hombres en diversos partidos de fútbol, que no hay que olvidar que son actividades de privados que demandan 308 mil horas hombre de la policía uniformada.

"Ni Mandraque el Mago podría haber erradicado la violencia del fútbol en las actuales condiciones", sentenció un diputado de la Nueva Mayoría.

Esas evidentes grietas del Plan Estadio Seguro se sumaron al estilo propio de Roa. A nivel parlamentario lo definen como una persona respetuosa, pero que le “falta corazón”, que es muy plano, un estilo que le ha minado su imagen de autoridad y que le ha jugado en contra en varias ocasiones, porque ha habido oportunidades en que los dirigentes de los clubes de fútbol lo han insultado y el solo observa y escucha, nunca responde, no se impone.

Una mano blanda que sería parte de su sello. Hay quienes recuerdan que, más allá de la buena performance comunicacional que tuvo siempre mientras dirigió el Servicio Nacional del Consumidor (Sernac), nunca mostró realmente los dientes. Jamás el Sernac presentó querellas colectivas contra grupos poderosos e, incluso, le critican haberse reunido sin problemas con Pablo Alcalde, cuando La Polar llegaba y llevaba a costa de sus clientes.

En el oficialismo dicen que Roa no saldría del Gobierno y que se le destinaría a alguna división, mal que mal, es un abogado que conoce el tejemaneje del Estado, algo que no se puede despreciar cuando hay carencia de elenco para sumarse a las filas del Ejecutivo. Es el cuñado del ex ministro Álvaro Elizalde y el apellido Roa, por sí solo, tiene un peso específico en el seno del PS.

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