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Política cultural y democracia cultural: un diálogo global CULTURA|OPINIÓN

Política cultural y democracia cultural: un diálogo global

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Tomás Peters
Por : Tomás Peters Máster en Teoría e Historia del Arte y Doctor en Estudios Culturales.
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Para pensar el futuro de las políticas culturales en Chile se requiere conocer de nuestra condición situada, pero también de reflexiones teóricas y críticas sobre su implementación. Este 28, 29 y 30 de noviembre la Universidad de Chile realizará una conferencia internacional al respecto.


Las políticas culturales se insertan en una ecología compleja de dinámicas sociales. Ellas se interrelacionan con lógicas de poder, redes de influencia, conexiones económicas y negociaciones permanentes —y muchas veces contradictorias— entre agentes sociales, artísticos y gubernamentales (Hacienda, Educación, Economía y Relaciones Exteriores, entre otros ministerios).

Su existencia se debe, además, a sus posibilidades de lograr acuerdos, establecer compromisos y definir las deudas con el mundo legislativo, lo que no siempre es tarea fácil para las autoridades culturales cuando se definen prioridades y recursos asociados. En este sentido, las políticas culturales son un desafío político por definición.

En la actualidad las políticas públicas en cultura trabajan en niveles nacionales, regionales, comunales, micro-locales y, ciertamente, globales. La circulación de obras artísticas gracias a las plataformas digitales y las tecnologías contemporáneas son una constante ineludible al hablar de la acción gubernamental en la esfera cultural.

Por esta razón, al estudiar las políticas culturales contemporáneas no solo se necesita elaborar un marco teórico renovado y atento a las transformaciones de las sociedades, sino también incluir los vectores mundiales en los cuales se insertan.

En los últimos años, las políticas culturales en Chile han enfrentado desafíos importantes que requieren de una reflexión local, pero, también, global. La discusión sobre las bondades de la “democratización cultural” por un lado y las promesas de la “democracia cultural” por el otro, han generado un debate histórico que ha sido analizado en diversas latitudes del mundo.

Lo mismo puede decirse de la experiencia de la “equidad cultural” en Estados Unidos, donde el Estado se enfoca casi exclusivamente en distribuir recursos a las diversidades y minorías históricamente excluidas de la oferta y participación cultural.

En todos estos paradigmas se entrecruzan debates teóricos, discusiones metodológicas y propuestas políticas pensadas en contextos disímiles, pero con enseñanzas comunes. Así, al pensar las políticas culturales contemporáneas no podemos simplemente mirar nuestra historia local y buscar hallazgos arqueológicos que nos señalen por qué aún estamos en deuda con la desigualdad en el acceso a las artes, con el aumento de la precarización de las/los trabajadoras/es culturales o con la insuficiente sostenibilidad del ecosistema cultural en su conjunto.

Para pensar el futuro de las políticas culturales en Chile se requiere conocer de nuestra condición situada, pero también de reflexiones teóricas y críticas sobre su implementación en países tanto del hemisferio sur como del norte.

Este 28, 29 y 30 de noviembre la Universidad de Chile realizará un encuentro único en el país y que busca dar respuesta a ese desafío local: la conferencia internacional “Política cultural y democracia cultural: un diálogo global”.

En ella se reunirán investigadoras e investigadores de más de veinte países del mundo para discutir, en el Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM) de Santiago de Chile, las complejidades, dilemas y desafíos tanto teóricos como políticos de la democracia cultural.

Si las políticas culturales pueden ser pensadas por su capacidad de generar tensiones en las creencias e ideas de sociedad —en las identidades culturales, por ejemplo, así como también en la valoración y cuidado de la democracia— por medio de símbolos y formas estéticas, entonces hoy más que nunca se requiere de una reflexión crítica e informada que invite a voces globales a pensar las políticas culturales desde/para Chile.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.
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