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TRANSICION A LA DEMOCRACIA 2.0

por 9 agosto, 2011

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No resulta comprensible  para millares de jóvenes que hoy  reclaman  por su derecho al futuro, que luego de recuperada la democracia en el  mítico  plebiscito de 1988, aun  se mantengan  las mismas  estructuras económicas y políticas  sobre las que  se  asentó la dictadura neoliberal y Pinochet como su guardián. Por ello la recuperación de la  democracia recién  está  comenzando.

La  noche del 5 de  octubre  de 1988, muchos  celebraron el término de la  dictadura  que lideró  el general Pinochet y millares  abrigaron esperanzas de que se  iniciaba el proceso de  transición a la democracia.  El  plebiscito que  derrotó  a los  gremialistas e hizo del poder  a los concertados por la democracia,  no  implicó una ruptura con el orden  neoliberal  urdido en medio del terror que  vivió  la sociedad  civil por años;  sólo  legitimó la llegada  de un nuevo  grupo de administradores que se quedaron  en el poder  20 años beneficiados  por  un sistema electoral,  dejando de lado las promesas democráticas de la alegría que  no llegó y de paso, profundizaron  los esquemas  privatizadores en educación, obras  públicas, energía, por citar solo  algunas áreas.

Hoy se viven días que estremecen a la política tradicional, a quienes toman conciencia  de la necesidad de hacer  cambios,  de estar en sintonía con los nuevos  tiempos, de  escuchar  a la gente. Los  hechos señalan  que  se vive  un nuevo  momento democratizador, distinto  a la transición pactada y al acomodo  a las  reglas de lo políticamente  correcto que  padeció Chile y especialmente  los sectores medios  y populares. Hoy  la crisis está al desnudo, y  la política  ciudadana ingresó  por  la  grieta de la educación a las  calles y  a los medios, fuera  y en contra del  orden sacrosanto  del mercado  que  concertados y  coalicionados  han defendido  por años.

Se  trata de un ciclo instituyente, esto es, no estamos  frente a  una escaramuza entre los defensores del  orden del  lucro vigente frente a estudiantes,  padres, apoderados, profesores, académicos, rectores,  trabajadores, entre  otros  actores: se está  en el tránsito  de una situación política por la disputa  del contenido democrático del Estado y de su  lugar en el  desarrollo  nacional. En un sentido histórico,  la sociedad chilena recupera  una vez  más su camino por  alcanzar un Chile  genuinamente democrático,  igualitario y  soberano.

Los  tiempos que se avecinan no podrán  retrotraernos  a esquemas  fracasados de consensos basados en los miedos que  rodearon a los gobernantes de la pos dictadura. Se  deberá hacer   los mayores esfuerzos políticos  para  procesar  las nuevas  demandas  ciudadanas y  crear las condiciones  para  un nuevo  acuerdo  constituyente, que de garantías  a las nuevas  generaciones de que  el engaño ha sido dejado de lado  y  que  el argumento no será el dinero sino la democracia.

El desenlace  de la crisis de la educación será la antesala de la formación  de nuevos  mapas para comprender esta nueva  transición a la democracia que  vivimos.

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