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Maduro y la indecencia pinochetista

por 11 marzo 2014

Maduro estará presente en el cambio de mando entre Bachelet y Piñera y este hecho ha desembocado en una gran cantidad de reacciones en todos lados. Unos, aunque critican el régimen chavista, no encuentran necesario funar a un Presidente por muy en desacuerdo que se esté con cómo ha llevado a cabo el ejercicio del poder. Otros, sin embargo, encuentran que es su labor salir a protestar en contra del líder venezolano.

Lo que llama la atención es el carácter de  los que están detrás de estas manifestaciones. Si uno mira twitter o facebook, quienes llaman a reclamar en contra de esta controversial figura piden la salida del mandatario de su cargo de manera poco democrática y hablan en nombre de la “libertad de Venezuela” como si el  término libertad fuera algo cercano, algo por lo que reclamarían día a día. Pero la historia dice otra cosa.

Me explico. Antes que todo, personalmente -y lo he escrito en varias columnas- me parece que lo que sucede en Venezuela y en particular la manera en que el chavismo ha manejado las cosas, es terrible, autoritario y al borde de la locura. Tildar de fascista a todo quien esté en su contra y en contra de sus políticas, al borde de ejercer violencia hacia quien reclame por encontrarlo “imperialista”, es una brutalidad.

Ahora ¿la respuesta es botar a Maduro? Creo que no. Al contrario, tengo la idea de que gran parte de la oposición -no toda, me imagino- quiere pedir cambios y soluciones democráticas a lo que está sucediendo, para así hacer entender a este régimen acerca de las barbaridades que se están cometiendo. Porque, como el Presidente fue elegido en las urnas, lo más sensato es que la conducta dictatorial que está teniendo-y que ha tenido este régimen hace bastante rato- sea desarticulada de manera sensata, como adultos en un Estado de derecho.

Sin embargo, acá en Chile hay una gran gama de personeros de la derecha que dicen que esta situación hay que acabarla. Me pregunto en qué momentos para ellos la dictadura es propicia. Para mí, por lo menos, los autoritarismos y la “letra con sangre” no debería  ser nunca una opción bajo  ninguna ideología. Porque hay algo que es más fuerte que las corrientes políticas y eso es la democracia, así a secas, sin apellidos ni denominaciones. Y esta debe ser respetada, porque así se respeta a los ciudadanos y sus decisiones.

Por lo mismo, siempre es mejor profundizar el perfil democrático de una sociedad en vez de opacarlo, frenarlo. Y esto en todo momento y no solo cuando quien está llevando a cabo formas preocupantes sea del signo contrario al tuyo. Ya hemos visto callando frente a lo que sucede en Venezuela o justificando de manera demasiado dogmática lo que se ve en las calles, a muchos quienes apoyaron la vuelta a la democracia acá. Y hoy vemos una actitud inversa de parte del pinochetismo más acérrimo.

Aquellos que se espantan con los gritos hacia el adversario de parte de Maduro no se espantaban nada cuando el viejo militar en los años ochenta tildaba de terrorista a toda persona que quisiera terminar con la matanza en las calles. Al contrario, lo aplaudían porque lo encontraban un héroe o como pasaba en los círculos oligarcas, porque tenía ordenado el fundo, el feudo.

Quienes votaron el año 88 para que esta tiranía institucionalizada siguiera siendo la guardia oficial de los más ricos en este país, son los que van a salir a las calles a alegar en contra de algo que si fuera en pro de sus intereses, no sería tema. Solo basta recordar cómo en los noventa muchos se reunieron con un golpista Fujimori sin importar lo que estaba sucediendo, todo con tal de asegurar negocios. Y no hablo solo de pinochetistas en este último caso, sino también de grandes personeros concertacionistas.

Sé que muchos de los que se sienten aludidos entre los pinochetistas no se creen tales, pero el pinochetismo es más que un simple apoyo al general. El pinochetismo es haber salvaguardado sus creaciones y sus maneras de concebir una sociedad.

Por esto, ante estos acontecimientos, de pronto es mejor guardar la compostura y no hablar. No mostrarte democrático cuando este “espíritu” se despierta solamente cuando el que lo está realizando defiende otras ideas o dice defenderlas.

Por eso, señor pinochetista, le pido muy respetuosamente que guarde sus pancartas, sus banderas y mantenga, aunque sea por algún rato, la decencia.

(*) Texto publicado en El Quinto Poder.cl

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