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Cae hombre fuerte de TVN por desaciertos en la parrilla

Pablo Ávila, la primera víctima de Los Simpsons

por 24 marzo 2009

Pablo Ávila, la primera víctima de Los Simpsons
Durante años su pulgar en alto decidió la continuidad de los rostros y de los proyectos al aire. Fue uno de los cerebros durante la época más rentable del canal, donde siempre cultivó un bajísimo perfil ejerciendo el poder en las sombras. Pero se durmió en los laureles, agotó la fórmula y no supo administrar el éxito ni apostó al cambio de las audiencias en los momentos que el canal lideraba la sintonía. Ayer se anunció su salida y la de Vicente Sabatini, dejando claro que el estilo de televisión de alto costo llegó a su fin.

La semana pasada, Vasco Moulián, Director de Programación de Canal 13 sorpresivamente reunió a todo el personal en el patio de la estación y usando un micrófono empezó a detallar las cifras que avalan dos de los espacios más criticados en la parrilla de la señal católica: Los Simpson, que se emiten 3 veces al día, y "El 13 y tú, momentos para recordar", el espacio basado en material de archivo, especialmente de humor. Primero Moulián explicó que un capítulo de la familia de Springfield costaba poco menos de $1,5 millón y que en publicidad dejaba casi $4 millones.

En el caso de los humoristas las matemáticas lo favorecen todavía más, porque sólo se pagan $34 mil, que corresponden a los derechos de propiedad intelectual.

Moulián aseguró que gracias a esta "parrilla de contingencia", tan criticada por los analistas de televisión, en Canal 13 no habría despidos. Con esta promesa el actor convertido en ejecutivo, logró que la audiencia lo vitoreara, borrando por un momento todas las críticas a su gestión que se escuchan en los pasillos.

La situación del 13, triunfante por el millón de dólares que les hace ganar su producto estrella, el reality 1810, es diametralmente opuesta a la que ayer explotó en TVN con los importantes cambios que el canal público anunció en su plana ejecutiva. Ya en Julio hubo 42 despidos a nivel de producción, pero esta vez los ajustes alcanzaron a dos personas que parecían inmunes a las turbulencias. Vicente Sabatini, que según trascendió volvería a concentrarse en la dirección de teleseries, y Pablo Ávila, que a pesar del ofrecimiento para seguir en el canal, es uno de los damnificados más simbólicos de la crisis de sintonía del canal estatal con las audiencias.

Aerosol para las pulgas

Pablo Ávila llegó al canal en 1988 como coordinador de piso de Vicente Sabatini, tenía 21 años. En el set de "Bellas y Audaces" conoció a su mujer, la actriz Nancy Paulsen, pero mejor todavía, llamó la atención de Sabatini por su impecable sintonía con el "Chile real", un concepto que ya empezaba a martillar en el cerebro del marido de Claudia Di Girolamo. Ávila proviene de una familia de clase media. Estudió en el Instituto Nacional y luego música en la Universidad Católica de Valparaíso. Sus cercanos afirman que de esos tiempos ha contado que tenía un aerosol debajo de la cama para matar las pulgas en el departamento  que compartía con dos compañeros. La formación como músico le sirvió primero para ganar algo de plata  haciendo clases de guitarra, con las que ayudó a financiar sus estudios de Dirección y Producción de Televisión en el Instituto AIEP. Después, el oído entrenado de Ávila quedó demostrado en las más de 30 teleseries que produjo junto a Sabatini, donde él eligió la mayoría de los temas centrales que se transformaron en éxitos radiales.

En la mayoría de las teleseries que hicieron rentable al canal público a mediados de los '90 estuvo la mirada de Ávila, director del Área Dramática de TVN entre 1997 y 2005,  para construir a los personajes tan "cercanos" que lograron convencer al público. "Me gusta ser rasca", ha dicho a sus cercanos, por eso en vez de tomar palos de golf, como Rafael Araneda, juega de lateral derecho en Los Coyotes, su equipo en la Liga Independiente de Fútbol de Quilín. Toca el repertorio completo de Silvio Rodríguez y vota por la Concertación, aunque los que lo conocen aseguran que "le gusta cultivar cierta ambigüedad, no se sabe si es de derecha o de izquierda".

El principio del fin

En 2005 asumió como Director de Producción de Contenidos, mientras Sabatini quedaba como Director de Programación. Su amigo el actor Mauricio Pesutic, uno de los pocos rostros cercanos a él a parte de Felipe Camiroaga, le pasó una tarjeta de visita con una frase escrita de Lao Tse: "Gobierna el imperio como si fueras un pajarito".

Aunque Ávila  mantuvo su bajo perfil (maneja un Nissan Pathfinder que le asigna el canal y es difícil verlo en cocktails o lanzamientos) no tiene el aura santurrona que rodea a Vasco Moulián: "Cada vez que volvía de vacaciones todos estaban muy asustados porque sabían que traía decisiones importantes", dice un ex rostro del canal. Desde su cargo se preocupaba de recomendar desde una cirugía estética, hasta de sugerirle a los participantes de "Rojo" que siguieran estudios superiores. Obviamente de su pulgar en alto dependía la vida o muerte de algún rostro o proyecto, y eso lo transformó en una persona temible. 

Su aval de éxito lo convirtió en una figura muy respetada en la industria. Pero sus últimas apuestas fallidas, terminaron por agotar la paciencia del director ejecutivo, Daniel Fernández. Su salida se relaciona directamente con los resultados de los últimos espacios que salieron al aire. En enero, mientras el reality "El Juego del Miedo", que costó US$2 millones, era cancelado abruptamente, Ávila estaba en el caribe de vacaciones. Con su firma se dio luz verde a proyectos deslucidos como "Calle 7" un vespertino juvenil que apenas superó una vez los 10 puntos y retrasó más de una vez su salida al aire. Algo similar ocurría con el estelar "Todos a Coro", conducido por la dupla Araneda- Doguenweiller, que debutó con 13 puntos, contra los 20 del Reality 1810 de Canal 13, y tuvo que ser reprogramado en la noche del domingo donde se empina con dificultad en los 18 puntos. Muy poca sintonía al lado de los altos costos, que se notan más en tiempos de crisis.  En términos generales, el canal público por primera vez está cuarto en un ranking mensual de sintonía. Por eso, los cambios parecen indicar que fue una fórmula la que se agotó. Exitosos en traducir el espíritu de una época, "la dupla no supo administrar ese éxito y no tuvieron la audacia de leer los cambios en la audiencias cuando aún estaban arriba, se achancharon, no arriesgaron y prefirieron asegurarse el bono de fin de año. No aplicaron el liderazgo como capacidad de tomar riesgos", señala una fuente de la industria.

En lugar de Sabatini vuelve al canal la periodista María Elena Wood y el cargo de Ávila desaparece para convertirse en una Gerencia de Producción a cargo de Bernardita Ibieta, productora de la filial chilena de Endemol que vendió a TVN "El último pasajero" y "Hombre al Agua", dos programas casi inadvertidos en la parrilla. Ibieta comenzó haciendo la práctica como asistente de Vicente Sabatini y luego de una temporada en España volvió al canal para ejercer labores de producción en "Con Mucho Cariño" y "De Pé a Pá". Un cambio de rostros tras la pantalla pública que seguirá dando que hablar.

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