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Terapia busca ayudar a personas con baja capacidad visual a mejorar percepción de rasgos faciales y emociones

por 3 septiembre, 2021

Terapia busca ayudar a personas con baja capacidad visual a mejorar percepción de rasgos faciales y emociones
Investigación liderada por María de los Ángeles Juricic, académica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, busca poner en práctica protocolos de entrenamiento para la rehabilitación de pacientes con capacidad visual reducida. Cincuenta voluntarios con pérdida de visión central participarán en el análisis, que tiene como objetivo contribuir a la integración social de adultos mayores con este tipo de patologías.
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Desarrollar protocolos de entrenamiento de percepción visual de rostros en personas con baja visión -especialmente adultos mayores- es el objetivo del trabajo que está realizando María de los Ángeles Juricic, investigadora del Instituto de Neurociencia Biomédica (BNI) y académica del Departamento de Oftalmología de la Universidad de Chile.

La investigación, desarrollada junto a su equipo del Laboratorio de Neurosistemas, está enfocada en que el paciente tenga la capacidad de reconocer con quién está hablando y el contenido emocional de la conversación, para lo cual la persona necesita identificar rasgos y detalles de la expresión facial de su interlocutor. Otro aspecto del estudio está relacionado con el contenido emocional, asociado a las expresiones de la fisonomía.

El proyecto, que busca mejorar la calidad de vida e integración social de personas con capacidad visual reducida, considera la participación de 50 personas con degeneración macular asociada a la edad y a enfermedades que causan pérdida de la visión central. Al respecto, la Dra. Juricic explica que el primer factor de riesgo es la edad, pero también hay otros factores asociados con el comportamiento de las personas, como el tabaquismo, la dieta, antecedentes de hipertensión o de riesgo cardiovascular.

“Estamos analizando cuáles son las dificultades que estas personas tienen en el reconocimiento de rasgos y de expresiones faciales. Queremos determinar cuáles son las diferencias entre las formas en las que ellos reconocen los rostros, en comparación con una persona con visión normal. La idea es diseñar estrategias de entrenamiento de rehabilitación visual específicas, que entreguen mayor autonomía a los pacientes con impedimentos visuales”, señaló Juricic.

Además de la integración social, las personas con una capacidad visual menor a la normal deben enfrentarse a problemas de movilidad y a dificultades en el desempeño de tareas específicas y cotidianas, como cocinar, leer o comprar en el supermercado, entre otras.

“Es posible desarrollar estrategias en el laboratorio: conseguir que un paciente se siente frente a una pantalla y reconozca muy bien los rostros. Sin embargo, la realidad es muy distinta cuando esa persona va por la calle y debe identificar a otras personas en su vida diaria. Nuestro principal interés es la transferencia del aprendizaje desde escenarios de laboratorio a escenarios de la vida real”, sostuvo la investigadora.

Nuestro principal interés es la transferencia del aprendizaje desde escenarios de laboratorio a escenarios de la vida real, señala la Dra. María de los Ángeles Juricic.

Protocolos de entrenamiento

Para conseguir que las personas con baja visión puedan mejorar su calidad de vida, el equipo de la Dra. Juricic realizará dos protocolos de entrenamiento distintos en el laboratorio. La primera estrategia está relacionada con un “entrenamiento perceptual”, y consiste en aprender a reconocer mejor un estímulo.

“En este caso, la persona se enfrenta repetitivamente a distintos rostros, cada vez el profesional encargado le preguntará cuál es el rasgo o expresión facial que se está mostrando y le entregará retroalimentación de su respuesta. De tanto repetir el ejercicio de identificar rostros, el paciente aprenderá cómo utilizar su visión residual para identificar identidad y expresiones en un rostro”, dice.

La otra estrategia es el entrenamiento óculo-motor. “Las personas con baja visión tienen una muy baja capacidad de mantener los ojos fijos en un estímulo, un sujeto con visión normal puede mantener relativamente fija su vista sobre un objeto de interés. Sin embargo, alguien con baja visión tiene una muy alta inestabilidad de fijación. Queremos ver qué pasa con la transferencia del aprendizaje de estos entrenamientos, es decir, qué tan bien funcionan en escenarios de la vida real, en cómo ellos reconocen los rostros”, enfatizó la especialista.

Persona con baja visión

La definición técnica de “persona con baja visión” se refiere a impedimentos visuales de moderados a severos. “Son individuos que necesitan estar a tres metros de distancia para ver un estímulo que alguien con una visión normal vería a diez metros. Son personas que ven muy mal y que coinciden con lo que en Chile se define como ceguera legal”, detalló la Dra. Juricic

La académica planteó que “el paciente está, en muchos casos, impedido para continuar su trabajo habitual, tiene alteraciones importantes en su calidad de vida. Son, en su mayoría, personas que durante su vida adulta tuvieron una vida relativamente normal. Es un cambio de vida bien drástico porque en general la aparición de estas enfermedades es bastante abrupta, por lo tanto, es un giro completo para ellos”.

“Otro grupo importante de pacientes que vemos son personas con retinopatía diabética, que es una enfermedad que le puede dar los diabéticos y es muy prevalente. También tenemos pacientes con miopía degenerativa y otro tipo de enfermedades retinales que producen pérdida de la visión central”, agrega.

El cerebro aprende a ver mejor

“La percepción visual es importante en los humanos. Casi un tercio de nuestro cerebro está involucrado en percibir a través de los ojos”, indicó, por otra parte, Pedro Maldonado, investigador principal del BNI y director del Departamento de Neurociencia de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile.

La visión central detallada se desarrolla a través de la mácula lútea, también conocida como fóvea, lugar en la retina que tiene mayor densidad de fotorreceptores y menos vasos sanguíneos. Esto permite que las células fotosensibles que aquí se encuentran puedan captar la luz generando una imagen nítida y detallada.

De la misma manera, Maldonado explicó que “nuestra retina no es uniforme, hay muchos receptores al centro de la mirada y menos receptores en la periferia. Ese es el motivo por el que estamos constantemente moviendo los ojos para dirigir este foco de alta resolución hacia donde nos interesa”.

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