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El fin de la filantropía silenciosa: cómo Lucy Avilés "despertó" a las grandes fortunas de Chile

por 19 febrero, 2017

El fin de la filantropía silenciosa: cómo Lucy Avilés
La donación de la esposa de Benjamin Walton generó una ola de aportes individuales de grandes empresarios del país. Pero detrás de la solidaridad que se genera en casos de catástrofe, se esconde una deuda de las grandes fortunas chilenas con la filantropía.
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Lucy Avilés irrumpió en la agenda nacional el 24 de enero pasado, cuando anunció que ofrecía financiar seis días de operaciones del ahora famoso SuperTanker, para ayudar a apagar los incendios que consumían cientos de miles de hectáreas del sur de Chile.

A ese anuncio le siguieron una ola de vistosas y generosas donaciones del empresariado chileno: la familia Luksic anunció que financiaría una semana extra del SuperTanker mientras que Soledad Saieh junto a Nicolás Ibáñez y Juan Carlos Yarur, anunciaron que pagarían la llegada del avión Hércules.

Después llegó el aporte de un segundo grupo de empresarios quienes liderados por Bernardo Larraín Matte y la familia Von Appen junto a otros grupos económicos, aportaron los recursos para contratar el helicóptero Sikorsky S-64 SkyCrane.

Sin embargo, este caso es excepcional y se enmarca en medio de una catástrofe nacional que generó una serie de reacciones solidarias de distintos sectores de Chile. Pero según las cifras y expertos, los grandes empresarios chilenos aún están en deuda con la filantropía.

Según un estudio de Matías Rivera Larraín, ingeniero civil y Presidente de Reforestemos Patagonia, que compara la filantropía individual en Chile y Estados Unidos, se estima que las donaciones en nuestro país representan apenas un 0,27% del PIB. Esto es menos de un séptimo del porcentaje que representan en Estados Unidos, donde fluctúan entre un 1,5% y 2% del PIB. En ese país, la mayoría de los donativos vienen de aportes individuales, representando un 75% del total, mientras que un 13% proviene de fundaciones, un 8% de grandes donaciones y un 4% de empresas. En Chile el porcentaje de donaciones individuales, si bien es desconocido, es significativamente menor.

En su estudio, Rivera entrevistó a 28 personas, de las cuales 17 eran individuos de muy alto patrimonio y 11 expertos en donaciones y líderes del sector sin fines de lucro en Chile.  Si bien el ingeniero explica que el interés y actividad en temas filantrópicos de esas fortunas superó sus expectativas, cree que “nos faltan héroes que lideren con el ejemplo, así como lo hicieron Rockefeller y Carnegie a principios del siglo XX y lo han hecho (Bill) Gates y (Warren) Buffett actualmente”.

Según Rivera, las grandes donaciones individuales y con mucha visibilidad, generan un “efecto contagio”, al promover que más personas lo hagan también. Este mismo efecto, es el que se podría haber dado con el caso de Lucy Avilés y el SuperTanker: “Creo que debe haber servido como un ejemplo y puntapié inicial para que otros siguieran. No sé si generó un cambio que vamos a seguir viendo en los años que vienen, pero definitivamente en esta contingencia nacional específica si debe haber jugado un rol importante en mostrar este tipo de acciones que uno puede hacer como individuo”, explica Rivera.

Respecto de por qué las donaciones individuales no son tan habituales en Chile y se suelen enmarcar en catástrofes nacionales, Rivera explica que “hay varias razones por las que eso no se hace en Chile: Religiosas, que tu mano derecha no sepa lo que hace la izquierda; culturales, una idea de no mostrar mucho la riqueza y de mantener un bajo perfil; y tácticas”, explica Rivera.

“El ejemplo de Lucy Avilés pone la luz sobre esta tercera dimensión, que es una cultura del chaqueteo. Uno ve que ella fue sumamente generosa, con una donación importante para el país, pero tuvo una reacción muy mixta”, agrega.

En ese sentido concuerda Mario Valdivia, empresario que estudió a fondo el tema de la filantropía mientras  fue fellow en la Universidad de Harvard.: “Yo creo que lo que hizo Lucy Avilés es maravilloso. Me impresionó mucho que hubiera gente que la haya atacado”, dice a El Mostrador.

“La verdad es que no solo ella donó un poco de plata, se preocupó del tema. Ella dijo: ‘se está quemando mi país, cómo se hace’. Y yo echo de menos que más gente haga eso”, agrega Valdivia.

Según el empresario, en Chile hay más filantropía de la que se podría creer, pero el país está en deuda al compararse con otros países e incluso con la cantidad de obras filantrópicas que se hacían hace algunos años: “Cuando uno compara las riquezas actuales con lo que había hace 50 años, también estamos en deuda. Los últimos 50 años han sido los más exitosos en la historia económica de Chile, donde se han formado riquezas que no existían antes y todas las obras de filantropía grandes que conocemos son de generaciones anteriores. Falta que esta generación vuelque parte de sus riquezas a hacer cosas por la comunidad”.

Restricciones legales

En 1997, el dueño de CNN, Ted Turner, anunció que donaría $1 billón de dólares durante los próximos 10 años para financiar programas humanitarios de Naciones Unidas alrededor del mundo, convirtiéndose en una de las mayores donaciones individuales en la historia de Estados Unidos y llenando portadas de todo el mundo. Esa cifra, correspondía en ese entonces a un tercio de su fortuna.

A esta donación le siguieron otros billonarios como Bill Gates o Warren Buffet, quienes en conjunto crearon la organización Giving Pledge, a través de la cual buscan que los individuos y familias más ricas del mundo se comprometan a dedicar la mayoría de su patrimonio a la filantropía. La lista ha sido firmada por personalidades como Mark Zuckerberg, el ex alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg o David Rockefeller.

En Chile, la ley de herencia permite utilizar un 25% del patrimonio a libre disposición, mientras que el otro 75% debe ir destinado a descendientes de la persona. Se cataloga como asignación forzosa a herederos directos, a diferencia del caso de Estados Unidos, donde se puede decidir libremente el destino de la riqueza al morir.

Sin embargo, Rivera cree que esa restricción no juega un rol determinante en el minuto en que las grandes fortunas chilenas deben decidir a qué o quién destinar su patrimonio al morir. “¿Es una restricción que limita acciones, que impide? No es el caso. No hay casos de grupos familiares que quieran donar más del 25% y no lo hagan por limitaciones legales. El tema es más cultural”, explica.

“Es interesante observar que los principales filántropos en la historia de Chile, Juana Ross de Edwards, Federico Santa María, no tenían herederos en vida lo que apoya la tesis de que la herencia es una de las mayores barreras culturales a la filantropía en Chile. En tiempos más recientes, Ricardo Claro también murió sin hijos y destinó parte importante de su fortuna a la filantropía”, agrega.

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