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Yo Opino

PrEP, primero para nosotres

por 7 agosto, 2019

PrEP, primero para nosotres
¿Por qué las críticas a la política de distribución del PrEP que el Ministerio de Salud ha lanzado hace unos días? Las personas de la diversidad sexual y algunas organizaciones se sienten discriminadas por la forma en que se comunica y se anuncia, y razones hay suficientes.
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Si el PrEP hubiera estado disponible hace algunos años cuando se sabía que era una herramienta adicional que ayuda a prevenir el VIH, quizá yo no hubiera recibido la carta del Instituto de Salud Pública que dice con mayúsculas y en negrita: "Positivo”.

Y quizás no la recibiría nunca si hubiese entendido las razones de por qué el PrEP está destinado a ciertos grupos de poblaciones clave para la epidemia, que esos grupos incluyen a hombres gays, mujeres trans, trabajadoras y trabajadores sexuales, usuarios de drogas y sustancias en el contexto de las prácticas sexuales o chemsex; hombres que tienen sexo con otros hombres (HSH en español o MSM en inglés) que hace referencia a hombres que independientemente de si tienen o no sexo con mujeres o de una orientación gay, bi o hetero, tienen relaciones sexuales con otros hombres, entre otros.

Pero en Chile tenemos una pésima educación sexual. En mi caso sólo recibí una clase en toda mi enseñanza escolar, en la que vimos todas las infecciones de transmisión sexual y VIH, y en mi colegio hablar de prácticas sexuales de riesgo no era posible a pesar de ser un colegio laico, y en muchos otros colegios es reprochable incluso mencionarlo, y a más de 10 años de que yo recibiera esa clase, los programas de educación sexual que posee el Ministerio de Educación, o los que cada establecimiento puede elaborar según su proyecto educativo institucional, dejan mucho que desear. En mi opinión tenemos un país castrado sexualmente a causa de la deficiente educación sexual en toda la población.

Entonces, ¿por qué las críticas a la política de distribución del PrEP que el Ministerio de Salud ha lanzado hace unos días? Las personas de la diversidad sexual y algunas organizaciones se sienten discriminadas por la forma en que se comunica y se anuncia, y razones hay suficientes.

No es lo mismo hablar de grupos clave o población prioritaria que hablar de grupos de mayor riesgo de exposición al VIH en un afiche que promueve la política, y más aún cuando la alerta del aumento de infecciones es un debate abierto hace más de dos años y además que las campañas de gobierno no duran más de dos o tres semanas, cualquier anuncio o información del gobierno en torno al tema estará sujeta a escrutinio y se puede identificar como la campaña de este año, a pesar de que no lo sea.

Sin embargo, a pesar de que el mensaje es estigmatizador, efectivamente aquellos grupos que mencioné antes somos quienes estamos en mayor riesgo, pero eso la población general quizá no lo conoce por razones científicas, sino más bien forma parte del imaginario colectivo social asociado a la promiscuidad. Ergo, falta educación.

Son sólo 5.000 personas las que podrán acceder a PrEP en lo que queda del año. Es una política focalizada en las poblaciones clave de la epidemia, y es por eso que se destina a estos grupos, porque son quienes más nos infectamos estadísticamente.

Quisiera que fuéramos conscientes por un minuto, que el PrEP ha sido una de las demandas que las personas con VIH hemos hecho al Estado para proteger a las personas sin virus, para que tengan una alternativa adicional de prevención y éstas no se reduzcan sólo al condón.

A pesar de que las personas sin VIH no han hecho nada por nosotres les seropositives, y no les debemos nada, aun así hemos demandado el PrEP aunque no sea para nosotres, porque esperamos que no se infecten como nosotres. Por eso, muchas personas seropositivas nos sentimos discriminadas y estigmatizadas por las personas que cuestionan la política y focalización del PrEP, porque es evidente su serofobia, porque no quieren infectarse, pero tampoco quieren que les digan que son más infectables que otras poblaciones, cuando en realidad sí lo son, y nos rechazan de camino.

Otra vez las personas seropositivas estamos invisibilizadas por la serofobia social, por quienes no quieren infectarse, pero aun así les gusta follar sin condón.

La evidencia indica que hay grupos de la población que tienen mayores probabilidades de adquirir VIH y otras ITS. Sin embargo, estas probabilidades tienen que ver con ciertas condiciones estructurales que llevan a las personas que pertenecen a esos grupos a tener prácticas sexuales más riesgosas.

Entre esas condiciones, la discriminación y el estigma, las dificultades para encontrar un empleo, la soledad, la falta de redes de apoyo y de pares, educación deficiente, o el consumo de alcohol y sustancias. Estos factores contribuyen a que se amplifiquen las brechas en la salud y salud sexual de las personas LGBTIQA+ respecto de las personas heterosexuales cis-género. Por lo mismo, se vuelve imperativo no invisibilizar estas inequidades y propender a reducirlas, abordando los factores que determinan la salud de estas poblaciones.

Tenemos que hablar del riesgo, a fin de que podamos comprender algunas características fisiológicas de la transmisión de VIH. Éste se transmite a través de ciertos fluidos, y algunos de ellos tienen mayor concentración de virus que otros, como la sangre, el semen, el líquido pre-seminal, las secreciones rectales, las secreciones vaginales y la leche materna de una persona con VIH, y esto se dará en la medida que estos fluidos tengan contacto con membranas mucosas (recto, vagina, pene y boca), tejidos lesionados o inyectando directamente en el torrente sanguíneo de otra persona.

Sin embargo, es importante señalar en este momento que una persona con VIH que sigue regularmente su tratamiento antirretroviral farmacológico y que logra que la concentración de virus en sus fluidos sea indetectable, el virus no se va a transmitir. Es más, hace 2 semanas en México se dio cita a la Conferencia Internacional del Sida donde se demostró que una persona indetectable (menos de 40 copias de virus por mililitro de sangre), e incluso una persona detectable con menos de 200 copias de virus, no transmitía el virus.

Entonces, ¿una persona negativa con una pareja positiva - llamadas parejas serodiscordantes - requiere entrar a PrEP? La respuesta es depende. Si la persona seropositiva lleva al menos 6 meses indetectable, pues no será necesario, pero si no ha logrado la indetectabilidad sí es importante que la persona negativa se incorpore en el PrEP, como una herramienta adicional al paquete de medidas de prevención que debe tener la pareja.

Pero, al mismo tiempo debo señalar que no todas las prácticas sexuales determinan el mismo nivel de riesgo a adquirir el VIH. Así, por ejemplo, una persona que recibe sexo anal penetrativo tiene 138 veces más probabilidades de adquirir el virus que una persona que inserta su pene en una vagina. ¿Por qué se da esto?, por la exposición de mucosas que mencioné anteriormente.

Por lo tanto, podemos inferir que no todas las personas tienen el mismo riesgo, algunas más y otras menos, y eso dependerá de las condiciones fisiológicas que determinan los factores de riesgo de adquirir el virus. Ej: una persona negativa que recibe sexo anal, si no tiene suficiente dilatación y lubricación, los fluidos rectales y las pequeñas fisuras que se generan en la relación sexual estarán en mayor exposición al roce y los fluidos seminales y preseminales en la relación insertiva, por lo tanto, aumentan las probabilidades de adquirir el virus siempre que la otra persona sea positiva.

El PrEP no es una píldora mágica que funciona a solas, sino que es parte de una estrategia combinada de distintas medidas de prevención. Hasta el momento las alternativas son limitadas, pero hoy son más que las que había hasta hace una década atrás. La Prevención Combinada incorpora el preservativo vaginal o fálico, uso de lubricantes a base de agua, PrEP, PEP - debemos dar ese debate en adelante para ampliar cobertura - exámenes de vih e its de manera regular, y educación sexual.

Ojalá hubiera disponibles preservativos por tallas, pues no todas las personas tienen el mismo tamaño de sus genitales, pues de momento ambos tipos de preservativos que están disponibles de manera gratuita en los servicios de salud pública del país son tamaño estándar, y con mejor suerte pueden encontrar en el mercado en otras tallas, sabores, texturas, colores, etc.

Son sólo 5.000 personas las que podrán acceder a PrEP en lo que queda del año. Es una política focalizada en las poblaciones clave de la epidemia, y es por eso que se destina a estos grupos, porque son quienes más nos infectamos estadísticamente. Ciertamente si una persona cis heterosexual cree que está en riesgo de adquirirlo y cumple con los requisitos establecidos en el protocolo, pues no se le negará el acceso a la píldora. Pero tengan en cuenta, que es la primera política de salud sexual destinada a nuestra población LGBTIQ+ y que se nos debía hace mucho, y les seropositives la demandamos hace tanto tiempo porque no queremos infectar a nuestras parejas sexo-afectivas, no queremos que nuestros amigues se infecten, no queremos que nuestra comunidad siga dependiendo de otros fármacos para vivir.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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