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BRAGA

Por qué la heterofobia no existe y cómo se popularizó el término

por 26 agosto, 2020

Por qué la heterofobia no existe y cómo se popularizó el término

Créditos: Foto de Cottonbro en Pexels

En sí, la palabra “heterofobia” existe como término, pero no tiene como significado real la aversión hacia una preferencia sexual, como se ha estado utilizando y popularizando a la hora de debatir temáticas en torno al género y la orientación sexual.
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Usar el término “heterofobia” se ha popularizado desde el año 2019 para hacer referencia, principalmente, a la supuesta opresión que sienten las personas heterosexuales a la hora de emitir lo que ellos consideran opiniones respecto a la comunidad LGBTI.

Sin embargo, ¿realmente existe el término? Para analizarlo, conversamos en El Mostrador Braga con la Antropóloga social de la Universidad de Chile, especialista en género, Macarena Castañeda; y con la Fundadora y coordinadora general de la Agrupación Lésbica Rompiendo el Silencio, Erika Montecinos U.

Un ejemplo del reciente uso del término se dio durante la transmisión en vivo que realizaban a través de Youtube “Las indomables”, panel compuesto por Catalina Pulido, Patricia Maldonado y Claudia Schmitd, cuando la primera de ellas dijo:

“Yo siento que hay una heterofobia. (…) porque todos decían ‘queremos igualdad’. Perdón, yo no me siento en igualdad de condiciones, porque resulta que soy descalificada por muchos homosexuales (…) ¿entonces qué es lo que es eso, una heterofobia? Porque, o sea, ¡discúlpame! Soy heterosexual, ¡discúlpenme, me gustan los hombres! ¡Pero perdónenme que sea tan rara y me gusten los hombres!”

En sí, la palabra “heterofobia” existe como término, pero no tiene como significado real la aversión hacia una preferencia sexual. En este sentido, el filósofo Fernando Savater, en su ensayo, “La heterofobia como enfermedad moral”, explica que su significado real es el “sentimiento de temor y odio ante los otros: los distintos, los extraños, los forasteros, los que irrumpen desde el exterior nuestro círculo de identificación", no haciendo alusión alguna, de esta manera, respecto de la orientación sexual “hetero”.

En este sentido, el término homofobia, al igual que por ejemplo el término racismo, surgieron como un modo de nombrar la discriminación efectiva de la que ha sido víctima un grupo de personas debido a una característica en concreto,  como en el caso de la homofobia una orientación sexual.

“No existe la heterofobia, porque las personas heterosexuales no han sido nunca marginadas por su orientación sexual; sus derechos humanos no son negados sistemáticamente por decidir amar a una u otra persona”, explica la Antropóloga Castañeda.

Profundizando más, el concepto de “fobia” que forma parte de palabras como homofobia, transfobia, etc. Es algo que está siendo bien cuestionado dentro de la comunidad LGBTI, porque desde el punto de vista médico y psicológico, fobia tiene que ver con miedo, sin embargo, el miedo no necesariamente implica una acción de violencia hacia el objeto del miedo.

Por ello, “el movimiento LGBTI ha argumentado hablar más de lesbo-odio, trans-odio, términos así, porque la reacción de las personas que ejercen la discriminación, es una reacción de odio hacia esa identidad o su expresión sexual que motiva actos de violencia verbal, psicológica, simbólica, física hasta llegar abiertamente al asesinato, por ninguna razón aparente más que la expresión de dicha identidad”, analiza Castañeda.

Además, agrega que si nos centramos en la parte fóbica desde el miedo, “claro más de alguien podría argumentar que existe una fobia a los heterosexuales (…) pero no se trata de eso, se trata de la violencia ejercida hacia las personas que son de una identidad no tradicional, que no sean heterosexuales, entonces no se trata de fobia, se trata de odio (…) La heterosexualidad está en un lugar de ventaja porque es la norma es lo que se considera normal, y la homosexualidad, o todas las otras expresiones de identidad u orientación sexual o de género están en el lugar de la desventaja social en sus relaciones de poder, por tanto, sufren violencias a raíz de su orientación”.

Consultada por la expresión utilizada por el panel de las Indomables, Castañeda explica que el término está tergiversado debido a que ella no recibe violencia por amar a un sexo opuesto, sino que por los comentarios del panel, “ellas reciben rechazo hacia eso, pero no reciben violencia por la orientación sexual que tienen”, finaliza.

En el ámbito internacional, la antropóloga social española Ascensión Barañano, explica en su libro “Diccionario de relaciones interculturales: diversidad y globalización”, los orígenes del uso de la palabra Heterofobia en este contexto analizado. Comenta que esta palabra ha sido utilizada por la religión acusando esta última al movimiento LGBTI de un modo ideológico, “que confunde miedos individuales con relaciones de poder entre estos conjuntos sociales”.

Misma visión tiene Montecinos, quien en primer lugar aclara que no se habla de fobias, sino de “ignorancia y odio”, ya que “no se puede patologizar la ignorancia”. En segundo lugar, considera que hablar de heterofobia sería un contrasentido, porque “este sistema está basado en la heteronorma, es decir, toda nuestra sexualidad parte desde la estructura heterosexual y patriarcal y desde ahí, no sé si heterosexuales se pueden sentir amenazados en su supervivencia por otros solo por ser heterosexuales. Puede que haya cuestionamientos, pero al menos nosotras no hemos registrado crímenes de odio por identificarse como heterosexual”, explica.

Acerca de la popularización del uso de este térmico, Montecinos considera que parte de su utilización es para esconder el lesbo-odio o trans-odio. “Pero la verdad, usarlo es no entender que los discursos de odio contra las disidencias jamás serán libertad de expresión. Ahí hay algo que se entiende mal en toda la sociedad y que impulsan muchas veces algunos medios de comunicación, o el mismo gobierno, por ejemplo, para no prohibir marchas o reuniones nazis o de fanáticos religiosos, porque lo que hacen es que llaman a atacar a las disidencias con sus discursos”.

Finalmente, hablar de la heterofobia también forma parte del fenómeno de las contracorrientes o movimientos reaccionarios que se dan en todo ámbito, por ejemplo, en el contexto del movimiento feminista, si no hubiera comenzado el “Aborto libre, seguro y gratuito” no existiría el “Salvemos las dos vidas”, sin el “Ni una menos”, no habría comenzado el “Nadie menos”. En el contexto del racismo, sin el “Black Lives Matter, no existiría el “All lives matter”.

Estos movimientos surgieron de forma reaccionaria al plantearse debates con los que no estaban de acuerdo, no por querer visibilizar alguna situación en la sociedad que mereciera un cambio y motivara, por tanto, una protesta.

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