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‘‘Esto no es solamente un deporte, te devuelve el alma’’: Fortale Senos Chile, el equipo de remo integrado completamente por sobrevivientes de cáncer de mama BRAGA

‘‘Esto no es solamente un deporte, te devuelve el alma’’: Fortale Senos Chile, el equipo de remo integrado completamente por sobrevivientes de cáncer de mama

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Valentina Paredes
Por : Valentina Paredes Periodista en El Mostrador Braga
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Hermandad, competencia sana y esperanza son las principales características del equipo de remo nacional Fortale Senos, grupo que cada fin de semana se reúne para practicar la disciplina del Bote Dragón en la Laguna Carén. Según relata la remadora y sobreviviente de cáncer, Carolina Meza al Mostrador Braga, este espacio ‘‘es tremendamente fraternal y es tremendamente humano’’. Una de sus próximas metas como equipo es lograr competir en el encuentro anual continental de la disciplina, para posicionar a Chile como un referente deportivo.


La Laguna Carén se caracteriza por la verde vegetación que rodea sus tranquilas aguas, siendo así el lugar de descanso ideal. Sin embargo, en este escenario, todos los domingos se puede observar a 12 mujeres con camisetas rosadas que reman en un bote alargado, el cual en su punta tiene una cabeza de dragón chino. 

Se trata de Fortale Senos Chile, equipo de remo nacional de bote dragón, que está integrado completamente por mujeres que han sobrevivido o se encuentran en tratamiento por cáncer de mama. El grupo tuvo sus inicios en el 2017, año en que la ex seleccionada nacional de canotaje y actual entrenadora del equipo, Mónica Hernández, conoció la medicina deportiva y sus efectos. 

De acuerdo a un estudio realizado por el doctor canadiense Don McKenzie, a supervivientes de cáncer de mama, la práctica del bote dragón permite prevenir el linfedema, hinchazón en el brazo que suele aparecer en las pacientes oncológicas. 

Aún con los beneficios que trae la disciplina para la salud de las mujeres, según relata la remadora, sobreviviente de cáncer e integrante de Fortale Senos Chile, Carolina Meza al Mostrador Braga, los inicios y conformación del equipo fue un tema difícil. ‘‘En el 2017 se intentó formar un equipo, no tuvo mucha acogida en ese momento. Tenía no sé, tres o cuatro remadoras’’, cuenta la deportista de 43 años. 

Cuando pudieron reunir a las integrantes necesarias para comenzar a practicar la disciplina, surgió el problema del financiamiento. Un nuevo bote, chalecos salvavidas, uniformes, eran algunos de los implementos necesarios. ‘‘Fuimos juntando plata entre nosotras, porque en realidad nunca hemos tenido un sponsor. Siempre sale todo de nuestro bolsillo’’, señala Meza.  

Con el tiempo, el equipo logró contar con todos sus implementos y hoy su meta es competir en un encuentro anual continental de remadoras. 

‘‘Una quiere vivir’’

Carolina Meza tiene una sonrisa grande, pero apacible, que deja ver cada vez que recuerda alguna anécdota ocurrida mientras practicaba en el bote dragón. Por ejemplo, la vez que se volcó en la Laguna Carén con su equipo o cada vez que bromea con sus compañeras mientras están en el agua. Estas pequeñas acciones tienen un valor emocional significativo para ella, dada su enfermedad. 

La actual remadora fue diagnosticada con cáncer de mama en mayo del 2018, la noticia fue un golpe para ella y su familia. La situación la llenó de incertidumbre respecto a cómo le afectaría en su calidad de vida, incluso suponiendo el peor pronostico. ‘‘Yo quiero saber si me voy a morir’’, fue la pregunta que le realizó a su médico. 

Es necesario señalar que la patología presenta altos índices de mortalidad. Según cifras del Global Cancer Observatory (Globocan), se estima que fueron más de 700 mil las mujeres que fallecieron a causa del cáncer de mama solo el 2020 en Chile.

A los dos meses de la noticia, en julio, Carolina comenzó sus quimioterapias y las finalizó en noviembre del 2018. Unos meses después, durante el verano del 2019, Meza conoció al equipo de Fortale Senos. Según relata, al principio no entendía nada de la disciplina, pero su motivación era la posibilidad de experimentar nuevas cosas. 

‘‘Has estado encerrada y pasándolo mal, entonces una quiere hacer cosas, más después de preguntar si te ibas a morir. Una quiere vivir, quiere hacer estas cosas nuevas, yo nunca me había subido a un bote’’, cuenta la deportista. 

A través de la metáfora de un automóvil que fue chocado, pero vuelve a funcionar, Carolina cuenta que a pesar de todas las consecuencias y dificultades que tiene a raíz de la enfermedad -mayor cansancio, dolores en el cuerpo, etc-, poder remar es una actividad que la apasiona y le permite sentirse bien emocionalmente. 

‘‘Quedamos como un auto medio chocado. El auto lo arreglan y sí, puede seguir funcionando igual que antes, pero por dentro nunca vuelve a ser el mismo. Nosotras somos así, a pesar de las pifias, la cosa es seguir’’, cuenta con una sonrisa.

Una hermandad

Según detalla Carolina, otra de las razones que la motiva a seguir formando parte del equipo, son los vínculos que se crean. ‘‘No es solamente un equipo, no hay competencia entre nosotras. Tú esperas y esperas el domingo para ir a meterte al agua’’. 

“En el grupo hay mujeres de diversas edades, de distintos estratos socioeconómicos, y lo que nos une es que todas tuvimos cáncer de mama. Esta enfermedad nos toca a todas sin importar de dónde somos”, agrega.

Estas relaciones personales llegan a ser uno de los pilares fundamentales de las mujeres que integran el equipo, sobre todo, ya que algunas de ellas aún se encuentran en tratamientos, por lo que el apoyo resulta crucial para sobrellevar la patología. ‘‘Nos preocupamos por nosotras, nos preguntamos ‘¿y tus exámenes?, ¿fuiste? ¿te los entregaron?’. Algunas están en el sistema público, lo que es súper complejo’’, dice Meza. 

El apoyo que se prestan entre ellas, también resulta fundamental cuando el cáncer vuelve a afectarlas agresivamente. Por ejemplo, Carolina cuenta que durante el periodo de pandemia una de sus compañeras de equipo, Denisse Jorquera, falleció debido a que la patología volvió a presentarse. 

Según relata Meza, producto del avance de la enfermedad, Denisse presentó una metástasis cerebral -tumor en el cerebro debido al cáncer-. Esta situación la dejó sin poder seguir practicando la disciplina, pero no fue impedimento para seguir fortaleciendo lazos. 

Antes de que Denisse falleciera, las integrantes del grupo viajaron hasta Viña del Mar a visitar, cuidar y acompañar a su compañera. ‘‘Nosotras la bañamos y la vestimos. También me tocó ir a buscar al hospital su morfina’’, recuerda.

‘‘En un momento de lucidez, Denisse nos miró y dijo ‘están todas’ y nosotras le respondimos ‘sí estamos todas aquí, nosotras te amamos’ y ella dijo ‘sí, yo también las amo’. Es doloroso y es difícil, pero es tremendamente fraternal y tremendamente humano’’. Cuando Denisse Jorquera falleció, Fortale Senos realizó un arco con remos en su funeral. Además, efectuaron una guardia en la iglesia en que fue velada para rendirle homenaje. 

Actualmente, la invitación a participar en el equipo está abierta a todas las mujeres que debieron afrontar o continúan tratando un cáncer de mama. El único requisito es contar con un permiso médico que asegure que pueden practicar el deporte. 

‘‘Para todas siempre hay un espacio en nuestro bote y un remo disponible. Esto no es solamente un deporte, aparte de que previene el linfedema, te devuelve el alma y la risa’’, cuenta Carolina. 

Remar y sentir la energía

Producto de las cuarentenas decretadas durante la crisis sanitaria, la Laguna Carén cerró su entrada y los deportes en equipo fueron restringidos. Esta situación, sumada el factor de riesgo que significaba la patología, limitó claramente los entrenamientos del grupo. 

Sin embargo, tanto sus vínculos como las ganas de seguir realizando la disciplina perseveraron en medio del confinamiento. ‘‘Hacíamos juntas virtuales y algunos entrenamientos para practicar técnica. También realizamos algunas charlas con gente de la Federación -de remo- fuera de Chile’’, detalla.  

El esfuerzo por seguir en contacto realizado durante las cuarentenas, provocó que al momento de poder volver a practicar en el bote, las integrantes vinieran aún más motivadas de seguir participando y preparándose para competir de forma profesional. 

‘Fue lindo vernos de nuevo, abrazar a las amigas, poder meterte de nuevo a remar y sentir la energía del bote’’, cuenta Carolina, ‘‘volver a meter el remo a la laguna es bacán, porque cuando te subes al bote, lo mejor es sentir que el agua pasa por debajo del remo y avanza’’, agrega. 

Desde la vuelta a la presencialidad, el grupo se encuentra entrenando para competir en el encuentro anual continental de equipos de remadoras, el que se llevará a cabo entre el 24 y 29 de octubre de este año, en Brasil. En el evento participarán mujeres de toda América y parte de Europa, sin embargo, debido a los altos costos que significa el viaje, participar en el encuentro parece un sueño lejano para las chilenas. 

Incluyendo el pasaje, equipamiento, uniformes y alimentos, el costo por persona para el viaje ronda $1,000,000. Para poder inscribirse en el encuentro, el equipo necesita como mínimo 20 competidoras. ‘‘Sacamos la cuenta, cada una tiene que vender como 50 rifas para poder financiar el viaje, lo cual es mucho’’, detalla Carolina. 

Sin embargo, ellas no pierden la esperanza y ante todo pronóstico, continúan buscando alternativas y creando ideas que les permitan llegar a su meta y demostrar que Chile pisa fuerte en la disciplina del bote dragón. ‘‘Tenemos todas las ganas y toda la fuerza’’. 

Actualmente, el equipo se encuentra reuniendo dinero a través de una rifa y en busca de auspiciadores que puedan financiar su viaje a Brasil. Para conocer más sobre Fortale Senos Chile y las iniciativas activas para recaudar fondos, puedes visitar su cuenta de Instagram: dragon_fortale_senos_chile

 

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