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Festival de cine de Viña del Mar rinde homenaje a Carmen Brito, la montajista que para el 73 rescató películas de las llamas

por 1 septiembre, 2015

Festival de cine de Viña del Mar rinde homenaje a Carmen Brito, la montajista que para el 73 rescató películas de las llamas
En el marco del festival de cine más antiguo del país, -que se inaugura hoy- la montajista recibirá un reconocimiento a su trayectoria junto al cineasta colombiano Luis Ospina y el guionista cubano Eliseo Altunaga. “No hemos sabido apreciar (el cine chileno), pero por Dios que es bueno. Tenemos potencia, cabros jóvenes, me siento muy reconfortada porque muchos de ellos han sido alumnos míos, así que estoy súper feliz”, asegura.
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Carmen Brito (Santiago, 1947) es una montajista legendaria en el ambiente cinematográfico. Activa desde hace cuatro décadas, montó programas políticos para el Canal 13 durante la Unidad Popular, ficción, documentales y comerciales durante la dictadura y también en democracia, y acaba de presentar su primer largometraje, “Isla de Pascua”, donde recupera una película realizada en 1965 por el argentino Giorgio di Lauro y su esposa Nieves Yankovic y que recientemente obtuvo una mención en el Primer Festival de Cine de La Serena. Mañana recibirá un merecido homenaje por su larga trayectoria en el 27 Festival de Cine de Viña del Mar, junto al cineasta colombiano Luis Ospina y el guionista cubano Eliseo Altunaga.

Desde 1970, Brito ha trabajado en el montaje de decenas de documentales y de la sincronización y asistencia de montaje de varios importantes largometrajes nacionales como “Coronación”, de Silvio Caiozzi; “Caluga o menta”, de Gonzalo Justiniano; y “La frontera”, de Ricardo Larraín.

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Además se destaca por la restauración de parte importante del patrimonio audiovisual chileno, con películas esenciales de la historia del cine chileno como “El húsar de la muerte”, de Pedro Sienna; “Canta y no llores corazón”, de Juan Pérez Berrocal; “La dama de las camelias”, de José Bohr; “Bajo la cruz del sur”, de Adolfo Berchenko y Alberto Santana; y “Tres tristes tigres”, de Raúl Ruiz. Además ha sido clave en el rescate de la obra del cineasta argentino afincado en Chile Giorgio di Lauro, que incluye “Andacollo” (1958) y “San Pedro de Atacama” (1964).

“Chile es un país tremendamente afortunado”, asegura. “No hemos sabido apreciar (el cine chileno), pero por Dios que es bueno. Tenemos potencia, cabros jóvenes, me siento muy reconfortada porque muchos de ellos han sido alumnos míos, así que estoy súper feliz”.

A puro ñeque

A juzgar por su historia de vida, es una mujer que se hizo a sí misma. Fue hija única de una obrera textil, abandonada por su padre, con escasas posibilidades de estudiar a la universidad cuando terminó la secundaria. Cuenta que su deseo en aquella época era estudiar periodismo, aunque en su casa de  Vicuña Mackenna con Departamental apenas había para comer.

Afortunadamente tenía un tío materno, Heriberto Alvarado, que le pudo echar una mano. “Él siempre se preocupó mucho de mí, me llevaba al cine, me leía”, recuerda al ser consultada por su primer contacto con el séptimo arte. “A mí me gustaba ver películas, pero nunca había pensado en lo que pasaba detrás de las cámaras”.

Al verla con tantas ganas de estudiar, Alvarado, que trabajaba en el laboratorio del Instituto Fílmico de la Universidad Católica, habló con el sacerdote que dirigía el Instituto, Rafael Sánchez, para que pudiera ingresar allí a estudiar en 1966. Y tuvo éxito.

El Instituto se ubicaba en aquel entonces en la Alameda 341, frente a la rectoría de la UC. “Se enseñaba guión, laboratorio, densitometría, continuidad, montaje, sonido, dirección, guión, cine en general”, cuenta Brito. Entre sus colegas recuerda al director de fotografía Andrés Martorell y la investigadora de cine chileno Alicia Vega, entre otros.

Por la mañana estudiaba y por la tarde trabajaba en el mismo lugar. Se graduó como montajista y sonidista en 1970. Allí vivió la efervescencia política de fines de los 60 y durante la Unidad Popular. “Muchos alumnos se fueron al MIR y al MAPU”, rememora.

Durante el gobierno del socialista Salvador Allende llegó a montar junto a su colega Ximena Leighton los cuatro programas políticos que emitían Canal 13 en aquella época: “Más allá del 70”, “Detrás de su pregunta”, “Jueves político” y “Hablemos de política”.

Quema de películas

El día del golpe de Estado, una alumna suya, Carmen Bueno (quien desaparecería en 1974 junto a su pareja, el camarógrafo Jorge Müller, que trabajó entre otros en “La batalla de Chile” de Patricio Guzmán), le avisó muy temprano que no fuera a trabajar.

Tras los primeros días de caos, pudo volver al Instituto, donde fue testigo de la quema de libros y películas que realizaron los militares en el patio del lugar. Se arriesgó y sacó algunas latas de películas de la hoguera, pero no pudo salvar todo. El golpe interrumpió el montaje de varias cintas, que terminaron quedando en el camino.

“Eran películas que se estaban revelando en el laboratorio. Desaparecieron muchas, entre ellas cosas de Patricio Guzmán, el film ‘La mujer’ de la Filma Canales, o una cinta sobre las copetineras del centro de la Carmen Duque”, rememora.

Tampoco olvida del incendio que afectó el lugar en octubre de 1973 y que determinó el traslado de la entidad al Campus Oriente, donde ahora está Teatro.

Trabajo y premios

Aún así, tuvo suerte. “Fui muy afortunada, porque seguí trabajando en lo mismo. No me faltó nunca el trabajo, hasta ahora”, asegura.

Muchos de sus amigos se fueron  al exilio y varios, como Bueno, fueron víctimas del terrorismo de Estado. Y aunque nunca militó, siempre se sintió de izquierda. Tras una década en la UC se fue a Chilefilms, donde trabajó hasta los 80, cuando se hizo independiente. “Ahí comencé a trabajar netamente en comerciales con directores como Leo Kocking y Silvio Caiozzi”.

Tuvo un paso por la Cineteca y en 2013 obtuvo el premio Pedro Sienna a la Trayectoria del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes. Y este año celebra el estreno de su primer film como directora.

“A mí me encanta lo que hago. Estoy vieja pero sigo metida en esto”, concluye. “Estoy en las mismas luchas. Ahora se me ocurrió presentar la película (“Isla de Pascua”) para que compitiera, pero no con las intenciones de todo el mundo, de ganar… quiero estar al otro lado. Quería mirar cómo era eso. Era lo que me faltaba y esto fascinada, aunque por supuesto quiero que todo el mundo vea la película”.

Como se ve, humilde hasta el final.

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