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Su apertura está programada para septiembre de este año

Cultura - El Mostrador

Centro Nacional de Arte Contemporáneo: La promesa presidencial que no podría cumplirse por estar al margen de la ley

por 31 mayo, 2016

Centro Nacional de Arte Contemporáneo: La promesa presidencial que no podría cumplirse por estar al margen de la ley
Entre los limitados anuncios que la Presidenta Bachelet hizo sobre la cartera de cultura el pasado 21 de mayo, mencionó la apertura de un nuevo Centro Nacional de Arte Contemporáneo, que se emplazaría en el ex aeropuerto de Cerrillos. La noticia no estuvo exenta de polémica en el mundo de la cultura, principalmente por destinar recursos a nuevo centro cuando los museos actuales sobreviven a duras penas. Pero en lo que pocos repararon es que difícilmente podría abrirse este centro en el segundo semestre de este año como lo anunció el Gobierno, ya que, por sentencia judicial no se puede construir nada ni ocupar ningún espacio hasta que no se cambie el uso de suelo por vía de un cambio de plano regulador, situación que a la fecha de hoy aún no ocurre.
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Son 4.000 metros cuadrados en los que se albergarán salas para exhibiciones, una biblioteca, un centro de documentación, laboratorios creativos, una videoteca y recintos para la restauración de obras de arte y depósitos para colecciones. Así sería el primer Centro Nacional de Arte Contemporáneo anunciado este 21 de mayo por la Presidenta Bachelet, el cual se ubicaría en el reformado edificio del ex aeródromo de Cerrillos y que vendría a saldar la deuda del país con el arte contemporáneo. Pero la promesa presidencial podría quedarse en solo eso, en una promesa, ya que a la fecha la normativa sobre el uso de suelos del sector no ha cambiado y sigue siendo exclusivamente para fines aeronáuticos. De concretarse, señalan diversas fuentes, lo harían al margen de la ley.

Por lo demás, la decisión de inaugurar un nuevo centro de arte contemporáneo no cayó bien en todos los sectores del mundo de la cultura, principalmente por dos razones. Primero por la contradicción de invertir una millonaria suma en un nuevo organismo cuando la situación actual de los museos es precaria; y segundo, por el hecho de que ya existe una institución en el país con la misma función, el Museo de Arte Contemporáneo (MAC).

En diversos medios de comunicación,  expertos en el área como el académico UC Pablo Chiuminatto y la directora del Museo de la Solidaridad, Claudia Zaldívar, entre otros, salieron a criticar el proyecto. El mismo director del MAC, Francisco Brugnoli, comentó  que el proyecto “no se ve bien, en el sentido que se desconcentran los esfuerzos teniendo dos espacios para el arte contemporáneo. El Estado podría enfocarse bien en uno”.

250 hectáreas para la aeronáutica

Más allá de la polémica sobre si es necesario o no un nuevo centro de arte contemporáneo, en lo que pocos han reparado es que, según la legislación actual, la institución ni siquiera podría abrir sus puertas para septiembre de este año.

El problema estaría, según Miguel Depolo, abogado de la Federación Aérea de Chile, en que hasta el momento el uso de suelo de las 245 hectáreas del ex aeródromo sigue siendo de Infraestructura Aeroportuaria.

Es el Serviu Metropolitano, luego de un traspaso desde el Fisco, el organismo encargado de los terrenos del ex aeropuerto Los Cerrillos, y quien, tras un remodelación de$1.429.415.158, entregó en comodato el edificio del ex terminal aéreo al Consejo de la Cultura y las Artes (CNCA).

La institución es enfática en desmentir el argumento de la Federación Aérea en el sentido que no existe ningún litigio en trámite o recurso judicial interpuesto que no permita la entrega en comodato al CNCA o el uso de los terrenos, ni tampoco impedimentos que tengan relación con medidas medioambientales pendientes.

Para reforzar esta situación el Serviu RM cita el PRMS 80 (plano regulador del ex aeropuerto).

“El PRMS 80 establece que el uso de suelo de este terreno de 250 hectáreas de Cerrillos es para uso habitacional y equipamiento, que es justamente lo que estamos haciendo al entregar en comodato las instalaciones del Ex Terminal Aéreo al Consejo Nacional de la Cultura y las Artes”, afirma el director de la institución, Alberto Pizarro.

Lo que desconoce por falta de actualización o derechamente mal interpreta la autoridad sectorial, dice Depolo, es que ese plano regulador por el cual se estaría destinando el uso del edificio para centro de Arte Contemporáneo fue declarado nulo por sentencia de la Corte Suprema en un fallo del 30 noviembre de 2012.

El PMRS 80 establecía efectivamente un cambio de suelo de infraestructura aeroportuaria a un espacio de uso habitacional mixto, pero la corte lo anuló por no haber presentado un Estudio de Impacto Ambiental (EIA).

"Sin un cambio definitivo del uso de suelo, difícilmente podría materializarse nada sin que el Estado caiga en un incumplimiento legal", sostiene

Aunque la autoridad Serviu regional no lo cita, el Ministerio de Vivienda y Urbanismo volvió a iniciar un proceso para el cambio en el uso de suelo, documento conocido como Modificación del Plano Regulador de Santiago Nº 105 (MPRMS 105), pero este se encuentra en trámite desde fines de 2014 sin haberse concretado hasta la fecha.  En última instancia este proyecto debe pasar por el Gobierno Regional y la Contraloría General de la República.

"En consecuencia, no puede destinarse un edificio fiscal, ni tampoco autorizarse ninguna construcción que no sea compatible con el uso del suelo vigente. Como por ejemplo el destino para un uso Cultural o Centro de Arte Contemporáneo, que no corresponden al uso permitido. Ni siquiera de una parte de estos terrenos", aclara el abogado, quien repara que la Federación Aérea no está en contra del desarrollo cultural, pero sí de las decisiones administrativas arbitrarias.

Una donación perpetua

El año 2004 el Fisco fue demandado por la Federación Aérea de Chile debido a una vulneración a la modalidad de la donación de $500 mil de dólares (de la época) con la que fueron comprados los terrenos del aeropuerto. En enero de 2013 se conoció la sentencia de la Corte Suprema, la cual falló unánimemente a favor de la federación, representada por el abogado Miguel Depolo.

El principal argumento que presentaron fue que la donación, hecha por la familia Guggenheim, es perpetua y con fines exclusivos para la aeronáutica, pero además se respaldaron en consideraciones ambientales y en la necesidad de que Santiago tuviera un segundo aeropuerto. En la sentencia la Corte dictaminó lo siguiente:

“El Estado de Chile deberá seguir cumpliendo la carga impuesta por el donante empleando fondos equivalentes al valor de los terrenos adquiridos originalmente a los fines que Daniel Guggenheim designó, esto es, de conocimiento, desarrollo y difusión de la actividad aeronáutica civil”.

Es precisamente en esa resolución en la que el CNCA se respalda, asegurando que no existen juicios pendientes sobre el terreno en sí o sobre el edificio donde se ubicará el centro de arte, y explican, apoyándose en el fallo, que no es el terreno el cual se encuentra sujeto a la carga de la donación de Guggenheim, sino que el dinero en sí. La obligación del Estado, entonces, es invertir un monto equivalente al valor de los terrenos adquiridos, el cual tendrá que ser destinado a los fines de la donación.

“Cuando se venda el proyecto, esa plata se ocupará lo que corresponda para fines aeronáuticos, pero no impide ocupar el terreno ni para fines habitacionales ni mucho menos para los fines que establece el comodato que nos dio el Serviu”, comentan desde el CNCA, sin tener en conocimiento que el problema no esta en la donanción, sino en el uso del suelo.

Aunque la tasación de estos terrenos aún se encuentra en proceso, Depolo estima que el monto varía entre los $250 - $400 millones de dólares, dinero que se podría ahorrar si el gobierno decidiera reabrir el aeropuerto de Cerrillos. Según el abogado, si el gobierno así lo quisiera, en menos de 30 días podría tener el aeropuerto funcionando.

Es entonces que surge la duda, ¿Por qué el Estado está dispuesto a gastar esta millonaria suma? Duda que crece aún más al considerar que las reformas que enfrenta el Ejecutivo en diferentes frentes son muy costosas, y que fuera de ello prácticamente no existen otros lugares en Santiago donde se pueda emplazar un segundo aeropuerto.

Para el defensor de la Federación Aérea detrás del anuncio de este 21 de mayo se esconden segundas intenciones relacionadas a poblar el sector sur del aeropuerto, el cual funciona como una especie de cono de protección, para que las inmobiliarias hagan sus negocios. Lo único que ha impedido hasta el momento, según el abogado, la construcción definitiva de viviendas y la enajenación de macrolotes a favor de las inmobiliarias, ha sido la falta de un cambio en el uso de suelo.

“Cualquier iniciativa de destinar los terrenos a un fin distinto del vigente es una forma de consolidar a la fuerza la desaparición de esta infraestructura, cuya verdadera finalidad es liberar los terrenos al sur poniente del aeropuerto, que corresponden al denominado Cono de Protección del Aeropuerto”, dice Depolo.

El negocio de las inmobiliarias

Para poder entender la polémica actual es necesario remontarse a los inicios. Esta es una historia que comienza en 1928, cuando el filántropo estadounidense Daniel Guggenheim, donó al Gobierno de Carlos Ibáñez del Campo $500 mil dólares, con la condición de que el monto fuese utilizado exclusivamente para fines aeronáuticos. Es con ese dinero que el gobierno de la época compró 250 hectáreas al Obispado de Concepción y creó el Club Aéreo de Chile, el cual poco después pasaría a transformarse en el Aeropuerto Los Cerrillos.

El aeródromo funcionó desde 1929 hasta 2006, ya que con la creación del aeropuerto Comodoro Arturo Merino Benítez en 1967, Los Cerrillos pasó a segundo plano y su utilidad se empezó a considerar cada vez menor. Es por esa época también, que comienzan por primera vez las presiones de grandes grupos económicos para edificar en los sectores aledaños al aeropuerto.

Hugo Radebach, ex funcionario del Ministerio de Vivienda y Urbanismo y ex miembro de la Comisión de Aeronáutica y Desarrollo Urbano de la Dirección General de Aeronáutica, cuenta que ya desde fines de los 70 comenzó a recibir, de una u otra forma, presiones importantes de diversos grupos económicos para hacerse de los terrenos del llamado cono de aproximación y despegue del aeropuerto. Grupos económicos que hoy seguirían estando a la espera del cambio en el uso de suelo para poder poblar de viviendas el sector.

Con el fin de encontrar otros usos para estos terrenos es que el año 2001 se realiza el Concurso Internacional de Ideas, desde donde surge Portal Bicentenario, un ambicioso proyecto inmobiliario que contemplaba la construcción de más de 15 mil viviendas, rodeadas de áreas verdes y donde incluso se pensó podrían vivir el Presidente de la República y sus antecesores en el cargo.

Pero el proyecto no prosperó y el año 2006, durante el gobierno de Michelle Bachelet, se intentó volver a retomarlo. Unos meses antes, en una reunión secreta que incluyó a los jefes de las carteras de Defensa, Vivienda, Obras Públicas y Transporte, además de altas autoridades de la Fuerza Aérea de Chile (FACH) y de la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC), se decidió levantar la zona de protección del aeropuerto, y con ello, las restricciones urbanísticas sobre 2 mil hectáreas al sur del terminal aéreo.

La base aérea fue clausurada el 6 de febrero de 2006, y la disputa por el cambio en el uso de suelos terminó en tribunales, sin resolverse hasta 2012 cuando la Corte Suprema anula el cambio a un uso habitacional mixto debido a la ausencia de un estudio de impacto ambiental. Unos meses más tarde, la Corte decreta en un nuevo fallo la obligación del Estado de Chile de reinvertir el dinero de la donación en los fines estipulados.

Uno de los argumentos con los que la Federación Aérea logró que en 2013 la corte fallara a su favor fue el del impacto ambiental que tendría construir viviendas en el lugar. El sector sur poniente adyacente al terreno es conocido como el cono de protección del aeropuerto de Cerrillos y funciona como uno de los principales sistemas de ventilación para la contaminada cuenca de Santiago.

El construir viviendas en una zona donde la densidad poblacional máxima admitida es de 15 personas por hectárea, no parece razonable, pero al parecer, eso no importó a la hora de que las autoridades decidieran impulsar Ciudad Parque Bicentenario, un proyecto que significaba aumentar la densidad poblacional a 600 personas por hectárea.

Depolo explica que al eliminar el aeropuerto o el destino aeroportuario, se liberan automáticamente estas 2 mil hectáreas de gran plusvalía que quedarían libres a favor de privados.

“La reapertura del aeropuerto implica mantener también estas hectáreas al sur como reserva medioambiental para la cuenca de Santiago, especialmente en recursos de agua, tierra y aire. Lo contrario equivale a poblar intensivamente toda esta zona e instalar una población comparable a las ciudades de Concepción y Valparaíso, a esa zona con la sobresaturación del suelo y los recursos naturales y terminando con un canal natural de circulación de vientos sobre la superficie del valle de Santiago”, dice el abogado.

Hoy del proyecto Ciudad Parque Bicentenario poco se sabe. En 2011, el entonces presidente Sebastián Piñera, inauguró el Parque Bicentenario, unas 50 hectáreas de áreas verdes que por fin de semana no superaban las mil visitas. Posteriormente, en octubre de 2013 comenzó la licitación de la plaza cívica, ocasión en que se restauró el edificio de la ex terminal, para luego seguir con la plaza y un edificio consistorial para la municipalidad de Cerrillos y otro de carabineros. A todo esto se suma la estación de metro de Cerrillos, la cual está prevista para mediados de 2017. El resto de los proyectos inmobiliarios, de viviendas, se encuentran paralizados desde hace 15 años.

Como dice Radebach, la presiones de los grupos económicos interesados son demasiado fuertes, por lo que es claro  en afirmar que la instalación del Centro Nacional de Arte Contemporáneo anunciado por Bachelet, más que una política cultural, sería una excusa para "seguir forzando el germen de la constructibilidad y finalmente poder cerrar el negocio con las inmobiliarias".

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