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Escritora Amanda Teillery autora de “¿Cuánto tiempo viven los perros?”: "los cuentos tienen en común el presentar un proceso de perdida de la inocencia"

por 1 diciembre, 2018

Escritora Amanda Teillery autora de “¿Cuánto tiempo viven los perros?”: “los cuentos tienen en común el presentar un proceso de perdida de la inocencia”
El debut literario de Amanda Teillery, con tan solo 22 años, es el libro “¿Cuánto tiempo viven los perros?” (Emecé Cruz), una serie de cuentos que abordan distintas situaciones donde se expone la intimidad de jóvenes y adultos de la alta sociedad chilena, sus estatutos y moral, dejando entrever temas como el arribismo, las apariencias y la culpa.
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No hay que pensar que por su juventud, 23 años, Amanda Teillery no cuenta con un voz propia, “¿Cuánto tiempo viven los perros?”, publicado el año pasado, da cuenta de ello. Se trata de un libro de cuentos en el que realiza un retrato certero de mujeres en un mundo desesperado por mantener las apariencia.

En la mayoría de los cuentos abordas los vínculos entre mujeres y lo hay detrás de las apariencias, el arribismo y lo políticamente correcto en un grupo social acomodado, ¿por qué esta decisión temática?

La verdad es que se dio de manera natural, ya que escribo de lo que conozco. En un principio quizás no tenía tanta consciencia de aquello, pero con el tiempo me di cuenta de un patrón en mis escritos y, se podría decir, comencé a explotarlo o a hacerlo más explícitamente. En mi familia somos sólo hermanas y estuve en un colegio de mujeres, así que crecí en un contexto completamente femenino. Por esto mismo, creo conocer bastante bien a las mujeres en sus dimensiones más profundas y personales, ya que he estado toda la vida observándolas y las he visto en diferentes situaciones y momentos.

El título del libro ¿le das un significado más personal, global o quizás incluso poético?

Creo que la todos los cuentos tienen en común el presentar un proceso de perdida de la inocencia de personajes que aún no están listos para crecer completamente. La pregunta del título, y del cuento, en su ingenuidad, creo que presenta una inquietud con el paso del tiempo y los cambios, un intento de aferrarse a algo que se está desvaneciendo.

Varios de estos cuentos los escribiste cuando estabas en el colegio y después los revisaste mientras estudiabas Literatura ¿cómo fue el proceso de enfrentar este material desde un conocimiento académico?

El mayor cambio fue el ver el tema de la clase social con ojos más críticos. En el colegio estaba en lo que se podría considerar una burbuja, por lo que escribía desde ahí. Había críticas, pero creo que no entendía la raíz de lo que estaba criticando. Intenté buscar una carrera y una universidad que se alejara de lo que estaba acostumbrada, y la distancia y comparación hicieron que me llamaran la atención y entendiera ciertos mecanismos que tenía naturalizados.

¿Cuál fue el desafío más grande del libro?

No sé si hubo un desafío a la hora de escribirlo, lo que sí, miedo a cómo iba a ser recibido. Al tener harta crítica a la clase social alta pensé que iba a ofender y que eso quizás me traería problemas. Por suerte, no ha sido así. La gente no me ha dicho que se ha sentido ofendida o criticada, sino que identificada.

Amanda Teillery. Fotografía: Jorge Yacoman

¿Cuándo escribiste estos cuentos, pensaste en algún público en específico?

Supuse que por mi edad y los temas que el libro aborda, llegaría a un público joven, pero creo que también puede ir dirigido a más adultos, ya que son experiencias o momentos más bien universales que muchos habrán vivido de alguna manera. Más allá del tema de la clase social, los cuentos muestran un momento de transición y madurez propio de todos los jóvenes, o por lo menos así lo siento.

¿Cuál es el mensaje más importante en tus cuentos?

La verdad, es que no me planteé transmitir un mensaje, sino que más bien presentar una realidad. Son retratos de personas y problemas verdaderos, pero, al mismo tiempo, intenté abstenerme de ejercer con demasía juicios valóricos explícitos, o presentar soluciones. Es más bien un trabajo de observación y denuncia.

¿Quiénes son tus referentes?

Leer a Salinger, Sylvia Plath y a Virginia Woolf durante el colegio me marcaron mucho. Michel Houellebecq y Alice Munro también fueron importantes. De los más recientes, rescato Lucia Berlin y Joyce Carol Oates, y a las chilenas Paulina Flores, Arelis Uribe y María Paz Rodríguez.

¿...Y de otras artes?

El cine neo naturalista me inspiró mucho para escribir. Los hermanos Dardenne fueron una gran influencia, tienen algo a la teoría del iceberg de Hemingway que, en un principio, marcó mucho mis cuentos. Las películas de Richard Linklater también son una importante referencia.

Tenías 22 años cundo publicaste por primera vez  ¿qué ventajas y desafíos tiene eso?

La ventaja es que se te abran tantas puertas y oportunidades para el futuro. En desafíos, creo que es la posibilidad de quedar encasillada como escritora que aborda temas juveniles solamente, y que esa sea la imagen que queda en la gente. También la posibilidad de que más adelante me arrepienta de lo que publiqué debido a la inmadurez (risas).

¿Sientes que ya has encontrado tu voz como autora?

Creo que encontré mi voz momentánea, ya que hace sentido con el momento de mi vida que estoy viviendo, pero espero no quedarme pegada en ésta, y que a medida que crezca, madure.

¿En qué estás trabajando ahora?

Pronto publicaré una novela que ya está terminada. Además, con mi hermana Antonia, que es artista visual, estamos trabajando en un libro infantil.

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