domingo, 28 de febrero de 2021 Actualizado a las 09:32

OPINIÓN

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Don Martín

por 13 febrero, 2021

Don Martín
En su decálogo futbolístico, el uruguayo no se amarra a ningún esquema en particular. Su idea de juego comienza siempre por un orden defensivo. El fue lateral y entiende esa faceta clave del juego. Después en general y recordando sus direcciones en equipos, entrega libertades para que sus jugadores puedan tener esa cuota necesaria de improvisación que es determinante a la hora de poder definir situaciones en un partido. No los robotiza, aunque entrega los conceptos base de su idea de juego. Tampoco es un entrenador ultra ofensivo que someta sus rivales, tiene el equilibrio que muchas veces se requiere en los equipos
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El uruguayo Martín Lasarte Arrospide, 59 años, es el nuevo adiestrador de “La Roja”. Si uno piensa rápidamente en un concepto valórico que refleje al charrúa es respeto. Primero, porque desde que estuvo en Chile tanto en la U.Católica como en La U, sus conceptos de la vida y el fútbol generaban adhesión en casi todo el medio. Es prácticamente imposible que un técnico logre el 100 % de valoración. Así ha sido y será siempre.

Lasarte es un técnico con mucha experiencia. Es indiscutible por los años de circo y camarines en los cuales ha estado. Tiene títulos y, además, un liderazgo que muchos de sus dirigidos destacan por su cercanía y convicción. Lasarte es projugador, pero marca las reglas desde el inicio. Sabe que la frontera de cercanía con los que adiestra, muchas veces puede terminar confundiéndose y eso, a la postre termina jugando en contra.

Es parte de la cultura de los charrúas respetar a los de experiencia y en ese ámbito, Lasarte claramente no se fija en el carnet, toma en cuenta lo que le puede aportar el futbolista al camarín y en la cancha. ¿Luis Jiménez una opción? Me parece que sí, por lo que viene haciendo en Palestino y porque, además, le entregaría opciones a la ofensiva, que tanto nos ha penado hace tiempo. La falta de gol y la visión de juego que puede aportar “El Mago”, sin duda es una chance más para Lasarte.

Más allá que no haya sido la primera o segunda opción por parte de la dirigencia de la ANFP, su designación no genera polémicas. Podemos discutir con argumentos y fundamentos si el fútbol que practica o adhiere es lo que se necesita, pero primero hay que considerar que su nombre es sinónimo de respeto y consideración, tras su paso por las universidades.

En su decálogo futbolístico, el uruguayo no se amarra a ningún esquema en particular. Más allá de los números (4-4-2/ 4-3-3/4-2-3-1), su idea de juego comienza siempre por un orden defensivo. Él fue lateral y entiende esa faceta clave del juego. Después en general y recordando sus direcciones en equipos, entrega libertades para que sus jugadores puedan tener esa cuota necesaria de improvisación que es determinante a la hora de poder definir situaciones en un partido. No los robotiza, aunque entrega los conceptos base de su idea de juego. Tampoco es un entrenador ultraofensivo que someta sus rivales; tiene el equilibrio que muchas veces se requiere en los equipos.

Lasarte es un tipo práctico y de seguro no se pondrá a inventar nada. Los conoce bien a muchos y sabe cómo actúan y piensan. La cercanía con Claudio Bravo, a quien dirigió en la Real Sociedad, será un avance enorme para entender de qué manera llegar mejor al camarín.

El charrúa sabe de sobra que ante Paraguay y Ecuador, a lo menos, se requieren cuatro puntos para seguir con las opciones intactas de cara a Qatar 2022. Hay una base inamovible que tiene a Bravo, Isla, Medel, Maripán, Pulgar, Aránguiz, Vidal y Sánchez. Le resta complementar a la estructura un lateral izquierdo (Beausejour, Mena, Wiemberg) y quienes pueden ser alternativas válidas para acompañar a Sánchez en labores ofensivas. Si bien cada vez que llega un técnico todos parten de cero, Lasarte no borrará lo que ya existe y se proyecta. Porque jugadores como Sierralta, Paulo Díaz, Meneses, Vegas y Yonathan Andía deberían estar en las nóminas de Machete.

El oriental siempre ha valorado a los jugadores con experiencia. El Universidad Católica regaló una frase de antología sobre Rodrigo Valenzuela, que luchaba el puesto de lateral derecho en ese momento con Cristián Álvarez: “Los viejos rockeros nunca mueren” en alabanza a cómo el experimentado jugador se entregaba en cada entrenamiento y partido.

Es parte de la cultura de los charrúas respetar a los de experiencia y en ese ámbito, Lasarte claramente no se fija en el carnet, toma en cuenta lo que le puede aportar el futbolista al camarín y en la cancha. ¿Luis Jiménez una opción? Me parece que sí, por lo que viene haciendo en Palestino y porque, además, le entregaría opciones a la ofensiva, que tanto nos ha penado hace tiempo. La falta de gol y la visión de juego que puede aportar “El Mago” , sin duda es una chance más para Lasarte.

No es un momento fácil para asumir, pero el uruguayo ya debe tener casi todo el escenario dominado. Desearle éxito, ya que el fútbol chileno viene sumido en una crisis importante y si bien la selección no es todo, a pesar de las alegrías entregadas, quedar fuera de otro mundial puede ser una herida muy lacerante y difícil de cicatrizar. Don Martín bienvenido…usted es un viejo rockero y uno espera que aplique toda esas vivencias en el escenario clasificatorio.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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