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Dormir bien es uno de los factores para tener el control sobre los pensamientos

por 8 julio, 2021

Dormir bien es uno de los factores para tener el control sobre los pensamientos
A través del control inhibitorio la mente suprime pensamientos intrusivos, es decir, aquellos que aparecen en la mente durante el transcurso del día, que normalmente recuerdan situaciones o sensaciones específicas de carácter negativo o perturbador. Dado que la falta de sueño puede afectar el sistema cognitivo un grupo de investigación de la Universidad de York y la Universidad de Cambridge investigaron la relación entre control inhibitorio y la falta de sueño como factor en el control de los pensamientos intrusivos.
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¿Te ha pasado alguna vez que piensas en qué ocurriría al caer de un lugar muy alto? ¿o tal vez durante el día piensas en si cerraste bien la puerta o dejaste el fuego encendido? Estos son los llamados “pensamientos intrusivos”, que por lo general son de carácter negativo o desagradable, pero que aparecen en nuestra mente normalmente porque vemos o sentimos algo que nos hace pensar en ello. Algo similar ocurre con los recuerdos intrusivos, que son básicamente lo mismo solo que, en lugar de imaginar situaciones, recordamos momentos desagradables o perturbadores que hemos vivido.

Por lo general, estos recuerdos o pensamientos son rápidamente eliminados y dejamos de pensar en ellos, ya que nos afectan anímicamente de forma negativa, pero esto no ocurre en personas que sufren trastornos psiquiátricos como el trastorno de estrés postraumático, o el trastorno depresivo mayor. Estas personas no son tan capaces de suprimir los pensamientos o recuerdos intrusivos, y por lo general experimentan un número desproporcionado de intrusiones, lo que empeora su estado de ánimo. Además, esto puede causar una desregulación emocional, haciendo que sufran un escaso control sobre las emociones y reaccionen a ciertas situaciones de forma fuera de lo esperado socialmente (ya sea que no les afecten situaciones negativas, o que al contrario les afecten demasiado).

Control de los pensamientos intrusivos

El control de los pensamientos intrusivos está relacionado con el control inhibitorio, el cual podría definirse como la capacidad de controlar respuestas impulsivas. Así, el control inhibitorio se encarga de impedir que los pensamientos intrusivos aparezcan en nuestra mente. Cada persona tendrá diferencias en la capacidad de regular las intrusiones, ya que cada uno tiene una función inhibitoria diferente, pero existen ciertas situaciones que pueden mejorar o empeorar el control de los pensamientos intrusivos. Por ejemplo, el deporte puede ayudar al control inhibitorio, y por lo tanto al control de los pensamientos intrusivos. Por otro lado, se sabe que la fatiga mental causada por ejemplo por jornadas de trabajo excesivas, puede aumentar la frecuencia de los pensamientos intrusivos, empeorando así el ánimo de las personas.

Se ha demostrado que la falta de sueño perjudica el funcionamiento cognitivo, interrumpe redes neuronales de áreas relacionadas con el control inhibitorio y, además, la perturbación del sueño es un síntoma de la mayoría de las condiciones psiquiátricas. Es por esto que, en noviembre del 2020, el grupo de investigación liderado por Scott Cairney, de la Universidad de York y la Universidad de Cambridge, decidió estudiar el efecto de la falta de sueño en el control de los pensamientos intrusivos.

¿Cómo realizaron el estudio?

Se pidió la participación de 60 voluntarios sin antecedentes médicos ni psiquiátricos previos que pudieran interferir en el estudio, los cuales fueron divididos en dos grupos: un grupo pudo descansar durante la noche y dormir al menos 6-8 horas (monitorizados con un registro polisomnográfico para corroborar que hubieran dormido bien); y el otro grupo permaneció despierto durante toda la noche, por lo que a la hora de la prueba habían pasado mínimo 24 horas despiertos. En la mañana, ambos grupos fueron sometidos a las pruebas en las que se pudo determinar su capacidad de suprimir pensamientos intrusivos.

La prueba principal consiste en el paradigma de pensar/no pensar (TNT, por sus siglas en inglés), en el cual cada participante habrá aprendido previamente a relacionar rostros de personas con situaciones que pueden ser neutrales, como una calle de una ciudad; o negativas, como una imagen de la guerra. Tras comprobarse que cada participante ha aprendido correctamente a relacionar cada rostro con cada situación, se procede al paradigma TNT, en el cual se muestran los rostros y se le pide a la persona que piense en la situación relacionada con ese rostro, o por el contrario que evite pensar en esa situación. En este último caso, cuando los participantes no son capaces de evitar pensar en la situación asociada al rostro, se considera que no están controlando la aparición de recuerdos intrusivos. Además de ese paradigma, también se les realizó una evaluación emocional de las situaciones, en la cual cada participante tuvo que evaluar cada situación en una escala del 1 al 9, siendo 1 muy negativo y 9 muy positivo.

Las pruebas fueron monitorizadas, ya que se midieron las respuestas de conductancia cutánea y la variabilidad de la frecuencia cardíaca en reposo. La respuesta de conductancia cutánea es un método tradicional en la psicología que mide los cambios en la sudoración de las manos, dando información del sistema nervioso simpático, el cual aumenta su actividad frente a situaciones aversivas, dando cuenta de qué tan “alerta” se encuentra una persona. Por otro lado, la variabilidad de la frecuencia cardíaca en reposo mide la variación constante que existe entre cada latido del corazón. Aunque parezca que nuestro corazón palpita con un ritmo tan regular como un metrónomo, esto no es así. De hecho, se pueden relacionar los cambios en la frecuencia cardíaca con distintas funciones cerebrales, como el control de la memoria o la fatiga mental.

La falta de sueño perjudica el control de recuerdos intrusivos

Los resultados de los experimentos mostraron que el grupo de voluntarios que no había dormido tenía una mayor vulnerabilidad a recordar las situaciones (recuerdos intrusivos), pues no podían dejar de pensar en las situaciones que debían evitar pensar. De hecho, tuvieron aproximadamente un 50% más de intrusiones que el grupo que si había dormido. También se vio que cuando los recordatorios (los rostros) aparecían de forma repetida, estas personas que no habían descansado eran más susceptibles a una recaída, es decir, aunque pudieran evitar pensar en el recuerdo intrusivo al principio, después de varias exposiciones a los rostros, no eran capaces de controlarlo.

El grupo que había dormido pudo suprimir correctamente los pensamientos no deseados, y además, después del paradigma TNT, evaluaron las escenas negativas de manera más positiva, lo cual se corroboró ya que mostraron una respuesta de sudor reducida cuando se presentaron las escenas negativas, lo que indica que no les afectó tanto. Por el contrario, el grupo que no había dormido, al no poder mantener los pensamientos no deseados fuera de la mente, no experimentaron este cambio positivo en sus respuestas.



Importancia del estudio

En este estudio queda demostrada la importancia de un buen descanso, pues, además de todos los beneficios que esto implica, también podría significar una mejora en nuestro ánimo, al evitar que tengamos pensamientos intrusivos. Esta investigación ofrece por tanto una visión importante del impacto del sueño en la salud mental. Además del trastorno de estrés postraumático y la depresión, estos hallazgos podrían tener implicaciones importantes en la comprensión de otros trastornos psiquiátricos relacionados con los trastornos del sueño, como por ejemplo la esquizofrenia y el trastorno obsesivo compulsivo. Se propone por lo tanto que, en estos trastornos psiquiátricos, el malestar y bajo estado de ánimo podría influir en el descanso nocturno, empeorando por tanto el sueño, y esto a su vez influiría de forma negativa en el estado anímico, ya que aumentaría la aparición de pensamientos intrusivos negativos. Se convierte por tanto en un círculo vicioso, difícil de romper si no se consigue un descanso nocturno adecuado.

Fuente: https://journals.sagepub.com/doi/full/10.1177/2167702620951511

*Este artículo surge del convenio con el Centro Interdisciplinario de Neurociencia de la Universidad de Valparaíso.

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