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“Lo más difícil es buscar apoyo económico”: la contracorriente de Bárbara Hernández, la chilena que es campeona mundial de nado en aguas gélidas

por 29 enero, 2020

“Lo más difícil es buscar apoyo económico”: la contracorriente de Bárbara Hernández, la chilena que es campeona mundial de nado en aguas gélidas
Número uno en el ranking de la International Winter Swimming Association. Su logro más reciente es la obtención de 10 medallas (tres de oro y siete de plata) en la Winter Swimming World Cup. Bárbara Hernández es una nadadora implacable y con avidez de superación. Pero uno de los desafíos que más la arremolinan está fuera del gélido oleaje marino: es el financiamiento, un obstáculo malamente conocido por los deportistas chilenos.
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El frío ya la recibe con brazos abiertos. Con cerca de cinco años de experiencia en nado en aguas gélidas –y más de 25 en nado convencional- Bárbara Hernández (33) ha ido acumulando un sinnúmero de premios y reconocimientos. Sin ir más lejos, ha sido por dos años consecutivos la número uno en el ranking de la International Winter Swimming Association (IWSA) en Categoría C, puesto que todavía conserva. Por algo le dicen la “Sirena de Hielo”.

Recoletana de nacimiento, Hernández se inició en la natación a los siete años, en la piscina de la Universidad de Chile. El vínculo con esa casa de estudios la mantuvo en su etapa universitaria, donde estudió psicología y luego sacó un magíster.

Pero la pasión de Hernández siempre se encontró en el agua. A los 17 empezó con el nado en aguas abiertas. “Quería nadar en el Estrecho de Magallanes, siguiendo un poco los pasos del ‘Tiburón’ Contreras”, recuerda. No fue sino hasta el 2014 cuando dio el salto a las aguas gélidas.

Bárbara Hernández. Foto: THD. Lateral

El triunfo más reciente de la “Sirena de Hielo” lo tuvo en la quinta edición del Tyumen Open Cup, una de las etapas del Winter Swimming World Cup. En la competencia, Bárbara obtuvo 10 medallas: tres de oro y siete de plata.

Sin embargo, ni las turbulentas aguas en las que se ha sumergido, ni el frío que bordea los cero grados, tienen la densidad de otro gran desafío, uno malamente conocido por los deportistas chilenos. “Lo más difícil es siempre buscar el apoyo económico”, asegura Hernández.

La contracorriente

Por cada competencia Bárbara gasta entre siete y 10 millones de pesos. “Esas son las actividades en las que me he inscrito, en los que tengo cupo, en las que me gané el cupo, así que espero sacar plata de donde haya”, menciona.

Por el momento, dos instituciones la financian: la Fundación Impulso Inicial, de Andrónico Luksic, y el Ministerio del Deporte. Pero aun así no le alcanza para cubrir idóneamente todos los desafíos que quiere afrontar.

¿Cuánto es el monto de financiamiento que te entrega el Ministerio del Deporte?

El año pasado tuve un apoyo de 10 millones de pesos. Eso me alcanzaba solo para un canal y el año pasado hice el Canal de Catalina, que fueron 10 millones, Canal de la Mancha, tuve cuatro carreras en hielo compitiendo en Europa, dos veces en Rusia, una en Finlandia, y así, para poder validar el número uno del ranking mundial que ya es mío y espero revalidar este año de nuevo. Y no alcanza. Al final todo lo que alcanzo a reunir en apoyo es lo que yo distribuyo en costear mis nados, en las carreras.

Ya me gasté todos mis ahorros, es muy probable que me vuelva a la casa de mis papás este verano y que venda el auto que con tanto esfuerzo me lo compré, pero son oportunidades únicas. El poder competir por Chile, el poder nadar esta travesía, de verdad son oportunidades únicas.

¿Hace cuánto te financia el Ministerio?

Este sería mi tercer o cuarto año. En un principio era con un apoyo de cinco millones. El año pasado fue primera vez con 10. Espero este año ojalá la misma suma o un poco más, o que me alcance para cubrir aunque sea un nado completo.

¿También trabajas paralelamente?

El año pasado dejé de trabajar, pero siempre he trabajado. El año pasado dejé porque las maratones requieren que entrene en piscina cuatro horas diarias más la preparación física, que son dos horas diarias, más yoga, súmale una hora más, más la nutri, el kine y buscar apoyo. Ya no me quedan horas para dormir, así que decidí este año full entrenando, por eso junté todas las maratones que pude y todas las competencias y tratar de vivir y comer con lo que pueda, con el apoyo de mi familia por supuesto.

2020: de los Siete Mares y otros desafíos

Ser la número uno del ranking IWSA supone una disciplina rígida. La nadadora entrena de 6 a 10 de la mañana en el Estadio Nacional, todos los días. Luego hace pesas en el Centro de Alto Rendimiento, para después hacer yoga, tres veces a la semana. Para aclimatarse a las bajas temperaturas y las aguas abiertas, la “Sirena de Hielo” se prepara en la Laguna del Inca y también en el mar. Además, trata de viajar a la Patagonia por lo menos una vez al año.

Con todo este adiestramiento a sus espaldas, Hernández se enfrentó el año pasado a un reto que ansió durante 15 años: el Canal de la Mancha. El también conocido como English Channel, separa la costa francesa con la de Gran Bretaña y es considerado uno de los grandes desafíos para los nadadores en aguas abiertas. Bárbara fue la primera chilena en cruzarlo, recorriendo 34 kilómetros en 12 horas y 13 minutos.

El Canal de la Macha forma parte del Reto de los Siete Mares, el equivalente de las Siete Cumbres en montañismo. Según LongSwims Database, solo 19 personas lo han completado. La chilena está empeñada en superar el desafío y lograr ser la primera mujer sudamericana en lograrlo. Ya ha coronado tres cruces de la lista (Canal de Catalina, Estrecho de Gibraltar y Canal de la Mancha); ahora solo le restan el Canal del Norte, Canal de Molokai, Estrecho de Cook y Estrecho de Tsugaru.

Para cruzar el Canal de la Mancha te demoraste unas 12 horas ¿Cómo te preparas mentalmente para jornadas tan extensas?

Es la confianza que te da la preparación física, también el saber que entrenaba todos los días de lunes a sábado, cuatro horas diarias en piscina, continua, porque muchos nadadores hacen doble turno pero a mí lo que me servía era la permanencia en el agua. Además eso de sentirte fuerte físicamente, ayuda a que mentalmente te sientas más seguro también, porque uno dice bueno, la preparación ya lo hice, le hice caso al entrenador, a la nutri, al kine, como a todo el mundo, y ahora cuando ya te tiras al agua es como realmente hacer lo que fuiste a hacer.

Cruzando el Canal de la Mancha. Foto: THD. Lateral

¿El Canal de la Mancha ha sido el desafío más difícil al que te has enfrentado?

No sé si el más difícil, porque en la naturaleza, en el medio de la nada, uno nunca sabe cuál va ser el resultado final. Si creo que es más respeto, más cariño, y creo que marca un antes y un después. Internacionalmente los nadadores de aguas abiertas los reconocen así: cruzaste el Canal de la Mancha o no. Esa es la división y por supuesto que me llena de orgullo ser la primera mujer chilena en haberlo cruzado.

¿Cuál será tu próximo desafío en el Reto de los Siete Mares?

Mi próximo desafío es Canal del Norte, de Islandia-Escocia. Son 35 kilómetros en agua a 12 grados, lo cual es muy frío, porque voy a estar 15 horas nadando por lo menos. Hay muchas medusas que se llaman medusas melena de león, que son unos bichos gigantes con unas cuestiones amarillas, muy dolorosas por lo demás. Eso es en agosto. En octubre tengo el Canal de Molokai, en Hawái, que son 47 kilómetros y hay tiburones, así que espero que no aparezca ninguno para poder terminar de nadar. Ojalá.

Antes de eso termino mi triple corona en la natación de aguas abiertas, es un reconocimiento internacional también muy importante, donde sería la primera persona chilena en obtenerlo, que es la vuelta Manhattan, de 37 kilómetros, en junio. Esas son las maratones que tengo para este año 2020, son todas muy complejas, muy difíciles, muy dolorosas, pero muy entretenidas también, muy desafiantes.

Nuevas generaciones

A pesar del explosivo éxito en la carrera de Bárbara, el nado en aguas gélidas todavía es muy desconocido en Chile. Ella quiere revertir esto e ir sumando más aficionados a la disciplina.

¿Conoces a otros nadadores chilenos que se hayan enfocado en el nado en aguas gélidas?

No, nadie, por ahora. Creo que las generaciones que vienen van a ir enganchando un poco como todo este trabajo que he ido haciendo, y es mi objetivo también, motivar a más y más personas. Pero creo que ahí estamos al debe en la natación en general.

Antes de querer ser un nadador extremo, nadar en hielo en aguas de cero grados, primero tenemos que tener nadadores y tener escuelas de natación que sean transversales, donde ojalá todo Chile pudiera optar, sobretodo en regiones, porque la gente que sabe nadar en Chile sigue siendo una minoría, siendo que tenemos una costa infinita, recursos naturales de lagos, ríos, y la gente no sabe nadar. La natación sigue siendo un privilegio más que un deporte que salva vidas, sobre todo en las regiones más alejadas.

¿Qué le dirías a un joven que esté aspirando a ser nadador en aguas gélidas?

Primero que sea nadador, que se asesore por un equipo profesional, porque es un deporte extremo, entonces hay riesgos médicos asociados que son súper reales.

O sea, hay gente que se muere nadando en hielo y es así. Por eso es tan importante tener los conocimientos previos de la natación, de la natación de aguas abiertas, es un proceso, y asesorarse por un equipo: tener un entrenador, tener preparación física, hacerse exámenes médicos. Tiene que haber un chequeo médico siempre, porque uno finalmente desafía el cuerpo, lo lleva al límite. Nadar a cero grados por más de 25 minutos es realmente riesgoso.

Teniendo todo eso, que empiece, primero en nuestras costas. Nuestro mar es frío y de ahí paulatinamente ir bajando la temperatura hasta poder llegar ya a competir en estas condiciones.

“El único fracaso es dejar de intentar”

¿Cuál es tu mayor temor al practicar este deporte?

Mi mayor temor creo que a veces es como sentir que le fallo a la gente que ha creído en mí. No temo que un tiburón me coma, o sea me da miedo, obvio que si, pero no es algo que me angustia. Es como que llegado al momento tal vez no pueda terminar. Y ahí también me contesto inmediatamente cuando veo ese miedo. El único fracaso es dejar de intentar. Entonces sé que la gente va a saber, la gente que me quiere, la gente que ha visto todo mi esfuerzo, que yo no soy de las que se abandona, yo soy de las que intenta hasta el final, y que si por algún motivo no se pudo terminar algún cruce, no me aguardé nada y no me arrepiento de nada.

¿Cuál ha sido la mayor enseñanza que te ha dejado el nado en aguas gélidas?

Mi mayor enseñanza ha sido la tolerancia a la frustración y después el estar dispuesto empezar de cero tantas veces sea necesario. No las veces que yo quiero o que uno quiere, que generalmente ojalá fuera una, sino que realmente las veces que sea necesario. Yo creo que esa es una enseñanza para la vida y que me ha enseñado a sobreponerme a todo, a tolerar el dolor, a tolerar la frustración, a persistir, a creer en mi pasión y a estar dispuesto a ayudar a los demás.

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