jueves, 25 de febrero de 2021 Actualizado a las 21:40

Opinión

Diversidad y aversión a las tendencias del vino en Chile

por 19 enero, 2021

Diversidad y aversión a las tendencias del vino en Chile
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Chile y el mundo han venido experimentando desde hace varios años una suerte de revolución en el ámbito de los alimentos y bebidas que, para el caso de la esfera global del vino, se ha ido traduciendo en nuevas tendencias que los consumidores demandan consistentemente en el tiempo.

Los denominados “vinos de verano”, “vinos de terraza y piscina”, los “arreglados” locales e importados, así como otras nuevas formas de consumo están dando que hablar en los círculos gastronómicos especializados como también en la intimidad de los hogares que, producto del cierre de establecimientos de gastronomía y turismo por los extensos efectos de la pandemia, han tenido que autogestionarse y así continúan dándole vida a una larga tradición y culto por la bebida.

Entonces, en la siguiente reseña se entregan recomendaciones e historias que siempre es bueno conocer o volver a revisar para el presente año que recién comienza. 

La primera es una doble mención para vinos rosados versátiles y refrescantes, pero de perfiles y características muy diferentes. Primero, corresponde al relanzamiento de la marca Early Harvest de Viña MontGras, vino rosado que está hecho a la usanza provenzal con mezcla de cepas tintas de Colchagua como la Grenache y la Carignan, variedades que entregan vinos más bien secos, aromáticos, ligeros, afrutados y tremendamente frescos, ideal para beberlo por si solo durante las tardes de intenso calor, pero también para acompañar variedad de alimentos, desde comidas orientales como el sushi y  preparaciones con cerdo, pasando por los quesos y las pastas, hasta la gran gama de ensaladas.

La segunda mención es para el vino Rosado de la viña Hacienda Valdeperillo, hecho de uvas Syrah y Malbec del valle de Aconcagua y que goza de un atípico color tinto ligero que recuerda a un clarete, vale decir, un vino rosado estructurado, goloso y tremendamente gastronómico para maridar diversidad de comidas como el tártaro de salmón y alcaparras, fritos de coliflor, croquetas de lenteja, humus y brisket ahumado.  

La segunda consideración es para una bebida que ha generado bastante sorpresa el ultimo tiempo por ser uno de los productos más innovadores del último tiempo: RUI Sparkling Rhubarb, que es un espumante hecho de ruibarbo. Sí, de un vegetal, el tubérculo ruibarbo.

La historia se remonta hace unos pocos años, en la localidad de Nueva Braunau en la X región de Los Lagos, cuando los Brintrup, familia chileno-alemana de agricultores, decide experimentar con una plantación de ruibarbo. Luego de que la primera cosecha fue almacenada en un tanque que, por efecto de las levaduras, calor y gravedad, el mosto fermentó naturalmente y con burbujas. Todo un azar. Esto dio pie a la creación de un espumante rosado casi seco, de nariz vegetal y boca oxidada, muy semejante a una fresca sidra sureña que se logra beber en copa flauta como un espumante tradicional, así como una excelente opción para hacer cocteles tipo spritz como el “Ruizzotti” o el “Mojito RUI”, alternativas todas que dan una relectura a lo tradicional, super sabrosa y refrescante para plena la temporada de verano. Recomendación, combinar con platos de comida nikkei o bien con cerdo agridulce serán una gratísima experiencia.

En cuanto a los “arreglados” típicos locales nos referimos a la sencilla mezcla de vino y fruta que abundan en gran cantidad de estilos y variedades de bebidas tradicionales que han logrado permear a la sociedad en su conjunto de forma transversal al paladar del chileno desde tiempos pretéritos.

Hoy acompañan un abanico de preparaciones de moda importada que ofrecen bares y restaurantes a lo largo y ancho del país. El “Borgoña”, nombre elegante para la dulce mezcla de vino tinto - de preferencia Pinot Noir (variedad tinta clásica de la Borgoña en Francia), recomendaría el periodista gastronómico Daniel Greve - junto con frutillas maduras picadas y reposadas previamente en azúcar. Un golpe o chorrito de licor de naranja triple sec para finalizar. Suerte similar tiene el “Clery” pero con vino blanco. Los más puristas dirían que para estos dos no se le agrega nada más, pero las variantes con durazno, manzana, chirimoya y otras más, son fórmulas más que aceptadas.

Finalmente, la mención a la infaltable Sangría como importación predominante desde la madre patria España y que da la vuelta al mundo como la mezcla refrescante de vino tinto frío, rodajas y jugo de naranja, triple sec, azúcar y shot de agua con gas. La más actual tendencia es la variante Sangría Frozen que no es otra cosa más que mezclar todo lo anterior con hielo suficiente para texturizar y disminuir la acidez que a veces entrega el vino. 

No me gustaría terminar esta opinión sin comentar sobre la polémica que sucedió hace poco tiempo entre “personas del medio” y que, entre otras cosas, motivó la creación de esta columna. Se trata sobre el lanzamiento de la campaña Tinto de Verano de parte del gremio Vinos de Chile y que tiene por objeto impulsar la venta de vino a través de la promoción de una preparación con vino y una bebida gaseosa (de marca mundialmente conocida), rodajas de limón y mucho hielo.

Esta publicidad generó una ola de criticas de parte de los consumidores que aseveran que se transgrede la esencia de la noble bebida que es el vino al mezclarlo con un producto poco distinguido como la bebida gaseosa y que, entiendo de los argumentos esgrimidos, se concluye que habría otras maneras más idóneas de promover al vino de parte industria en Chile, por lo que habría que evitar a toda costa este tipo de iniciativas que dañan la imagen y reputación del vino.

En mi opinión, concuerdo en que existen otros modos de empoderar efectivamente al vino a través de una campaña, aspecto que desde siempre se ha hecho, sin embargo, creo que no es conducente limitarnos a probar un solo formato, como se vio en el presente texto y, por lo tanto, es un deber abrirnos hacia otros tipos de elaboraciones que incorporen al vino, de tal forma de poder acercarlo a las personas.

Si tengo calor, un vino económico y una bebida gaseosa, entonces ¿porqué no mixturar, sin mayor miramiento, al vino y dejarlo fresco y sabroso? En tiempos en que se requieren perspectivas de unión y consenso, los puristas y talibanes que abogan por la libertad pero que a la vez caen en polémicas artificiales de conjunto implica no comprender el verdadero significado sobre la tolerancia frente al mundo diverso y complejo que representa el vino en el mundo moderno.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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