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Sindicatos de Los Pelambres y Centinela vetaron al polémico asesor de Escondida, Marco López

Antofagasta Minerals y “la receta” del grupo Luksic que lo deja invicto en materia de huelgas

por 7 abril, 2017

Antofagasta Minerals y “la receta” del grupo Luksic que lo deja invicto en materia de huelgas
En medio de un clima laboral crispado en la minería y con las heridas que dejó el paro en Escondida aún abiertas, hay curiosidad por entender por qué, a diferencia de sus rivales de la industria en Chile, el principal grupo minero privado del país nunca ha visto sus operaciones detenidas por una huelga. Desde el mundo sindical señalan que su política de puertas abiertas y su estilo “pro sindicato”, le ha permitido sortear con éxito los diversos procesos de negociación colectiva a través de su historia. Y esto pese a que no son los que más pagan ni los que ofrecen los bonos más jugosos. En mayo se le vienen negociaciones en Zaldívar, para luego recibir el pliego de peticiones de Los Pelambres y Centinela. Los más importantes dirigentes sindicales de estas operaciones, en su mayoría, trabajan en este momento en su propuesta colectiva y desde ya se oponen a votar una huelga. Y efectúan la crítica de que los huelguistas de Escondida fueron mal asesorados, pues llevaron a los trabajadores de BHP Billiton a una situación en la que “todos perdieron”.
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Es la niña bonita del menor de los hombres de la familia Luksic.

Jean Paul Luksic Fontbona, de 53 años, preside desde hace 13 años Antofagasta Minerals, siguiendo el camino trazado por su padre, Andrónico Luksic Abaroa, quien fundó la compañía en 1979 e inició sus operaciones cuando adquirió la empresa Ferrocarril Antofagasta Bolivia (FCAB). Esta firma operaba desde 1888 y sus acciones se transaban en la Bolsa de Valores de Londres.

Luksic Abaroa quería que cada uno de sus hijos se hiciera cargo de sus negocios. Así, al morir, Antofagasta Minerals quedó en manos de Jean Paul, la banca fue liderada por Andrónico, mientras que Guillermo se encargaría del destino de la manufactura y la CCU. Aunque, desde la muerte de Guillermo, se han reorganizado y Andrónico está en el directorio de la minera y uno de sus hijos trabaja como ejecutivo.

Jean Paul conocía, desde mucho antes de asumir la presidencia, el negocio minero de la familia y desde pequeño había sido elegido por su padre para liderarlo. Hoy se concentra en cuatro yacimientos: Antucoya, Zaldívar, Centinela y Los Pelambres.

Las cuatro mineras le han reportado grandes alegrías a la familia, al considerar que solo el año pasado –y pese al desplome del precio del cobre– Antogasta Minerals obtuvo ganancias antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización (Ebitda) por US$1.630 millones, un 78,7% más que el año anterior.

Pero sus conquistas más importantes no son económicas sino que laborales. “No ha habido huelgas en la historia de este grupo”, aseguró, en una entrevista a El Mercurio, el presidente ejecutivo de Antofagasta Minerals, Iván Arriagada.

Era un secreto guardado por la propia familia por años. Nadie entiende bien por qué y no quisieron comentarlo para esta nota. Pero en medio de un clima laboral crispado en la minería y con las heridas que dejó el paro en Escondida aún abiertas, hay curiosidad por entender por qué, a diferencia de sus rivales de la industria en Chile, el principal grupo minero privado del país nunca ha visto sus operaciones detenidas por una huelga.

El fenómeno lo confirman los dirigentes sindicales de los diversos yacimientos mineros del holding y no tuvieron problema en contarlo en respuesta a consultas de El Mostrador Mercados.

Señalan que su política de puertas abiertas y su estilo “pro sindicato”, le ha permitido sortear con éxito los diversos procesos de negociación colectiva a través de su historia. Y esto pese que no son los que más pagan ni los que ofrecen los bonos más jugosos.

En mayo se le vienen negociaciones en Zaldívar, para luego recibir el pliego de peticiones de Los Pelambres y Centinela. Los más importantes dirigentes sindicales de estas operaciones, en su mayoría, trabajan en este momento en su propuesta colectiva y desde ya se oponen a votar una huelga, hasta el punto de vetar al polémico asesor de Escondida, Marco López, quien –a juicio de los dirigentes– llevó a los trabajadores de BHP Billiton a una situación en la que “todos perdieron”.

Zaldívar pedirá un bono de término de negociación de $7,2 millones y un reajuste del 6%

Tras 43 días de huelga de la Minera Escondida, en que sus trabajadores decidieron acogerse al Artículo 369, que les permite retomar la negociación en 16 meses más, perdiendo un mes y medio de sueldo y los respectivos bonos por producción, los dirigentes sindicales de los yacimientos de Antofagasta Minerals no quieren repetir la fallida negociación de cara a las futuras negociaciones con el conglomerado.

En ese contexto, el primer yacimiento que este año deberá negociar con el grupo Luksic es la Minera Zaldívar.

Situada a espaldas de Escondida, comparte con la firma angloaustraliana BHP Billiton los caminos y al mismo asesor sindical: el abogado Marco López, quien llevó adelante la reciente negociación en la minera vecina y presentará, entre el 10 y 25 de mayo, la nueva propuesta sindical ante la compañía de los Luksic.

“Con Marco López vamos a la cuarta negociación –que se realiza cada 3 años–. Es un excelente asesor”, cuenta el presidente del sindicato N°1 de Minera Zaldívar, Raúl Torres.

Consultado sobre la receta que tiene la familia empresarial para cerrar en buenos términos las negociaciones con sus trabajadores, Torres destaca la importancia de contar con un sindicato maduro, con el 100% de los trabajadores sindicalizados. “Nosotros negociamos siempre con la compañía y tenemos puertas abiertas. El asunto va por ahí: cuando hay dos partes y ambas quieren tener un diálogo. Ese es el principio de cualquier negociación”, recalca.

El sindicato N°1 de Zaldívar tiene actualmente 700 trabajadores sindicalizados –de un total de 970–, funciona hace 17 años y la mayoría de sus dirigentes lleva 24 años de servicio en la compañía y cumplen su segundo periodo al frente del gremio. “Fuimos los iniciadores y fundadores de la mina”, agrega Torres, quien cuenta con seis años en la presidencia sindical.

Cuenta que el gran problema de una negociación se da cuando una de las partes llega con un punto de vista y no escucha al que está al frente. Ese fue el problema de Escondida, sostiene. Agrega que, desde la última negociación, tanto la compañía como los dirigentes se habían distanciado a tal punto que les impidió formar una mesa de trabajo que solucionara los problemas. “Nosotros estamos muy cerca de Escondida y apoyamos su lucha, porque era el sindicato que podía dar esta pelea. Pero aquí perdieron los trabajadores chilenos, Chile, el Estado. BHP no perdió nada, 800 millones de dólares es un simple número para todo lo que ellos han ganado y ganarán”, recalca.

Añade que el escenario que enfrentan es bien distinto al de Escondida, partiendo por el hecho de que estará vigente la reforma laboral y la compañía deberá respetar el piso de la última negociación colectiva. Aunque reconoce que tendrán que entrar a negociar el bono de término de conflicto y el reajuste salarial.

Están conscientes de que su puntería no puede ser tan alta para exigir un bono por $25 millones y un reajuste del 7%, como solicitaban los trabajadores de Escondida. Sus pretensiones estarían circunscritas a la última negociación, en la que se acordó un bono por término de negociaciones de $7,2 millones y un reajuste del 4,5-6%, aunque precisa que la compañía no está dando más de un 2.5%.

Reconoce que esos ítems son importantes para los trabajadores, quienes “no tienen un mal convenio colectivo”, pero adelanta que apostarán sus fichas a mejorar el bono por educación. Esto, debido a que han previsto que la reforma educacional encarecerá el colegio de los hijos de los trabajadores al cambiarlos de un establecimiento subvencionado a uno pagado.

“Hoy tenemos un bono de educación de $630.000 al año y con la reforma educacional los aranceles subirán y la mitad de la colegiatura saldrá del bolsillo del trabajador. Por eso tenemos que apostar ahí nuestras fichas”, explica Torres, quien agrega que el 40% de las familias de los trabajadores vive en La Serena y Arica.

Zaldívar fue uno de los primeros sindicatos que dio el ejemplo al firmar un acuerdo de Servicios Mínimos con la empresa. No obstante, el presidente del sindicato ve lejano un escenario que contemple la huelga. “Nosotros todas las semanas negociamos con la compañía y no tenemos problemas en sentarnos a conversar. Siempre pediremos, de acuerdo a lo que nosotros hemos avanzado en estos tres años”, enfatiza.

El descontento de Antucoya

La Minera Antucoya, en cambio, deberá esperar hasta 2019 para volver a negociar, ya que recién el año pasado firmaron su nuevo contrato colectivo, el que dejó a muchos trabajadores descontentos, según cuenta el tesorero del Sindicato de Antucoya, Raúl Calderón.

Los representantes de los 507 trabajadores sindicalizados del último yacimiento cuprífero abierto en Chile, aceptaron el año pasado la oferta de la compañía durante el período de “buenos oficios”, en la que –según Calderón– se obtuvo un poco más de $12 millones, por concepto de bonos de término de negociación, préstamos blandos y habitacionales, entre otros ítems, y un reajuste del 4%, hecho efectivo en el momento de aceptar la propuesta de la empresa y el 2% restante para enero de 2018. Sin embargo, cuenta que la inexperiencia y falta de recursos confabularon con un sindicato joven, de cuatro años de existencia, que le impidieron negociar de la mejor manera con la firma.

Calderón, de 49 años, trabaja desde hace 30 en el rubro minero y hace un año se integró la dirigencia de Antucoya. En el proceso previo a la negociación, se presentaron 5 asesores y se eligió a un abogado que varió el precio de sus honorarios, por lo que fue vetado al igual que Marco López, por hacer huelgas muy largas. “Por eso nos quedamos sin asesor”, explica el tesorero.

Y añade que “los trabajadores que venían de BHP Billiton no quería sumarse a una huelga tan larga como la de la Minera Spence”.

Si bien Calderón valora la voluntad de diálogo de Antofagasta Minerals y la intención de los trabajadores de siempre querer negociar, adelanta que en la próxima negociación pondrán sobre la mesa un pliego de peticiones que, entre otros puntos, incluya un bono trimestral de producción que fue rechazado por la empresa.

Para ello, se asesoran con el abogado Marco Tapia, ya que en la negociación pasada se sentaron a conversar con la compañía sin ninguna asistencia. Por eso, agrega el dirigente, hasta el día de hoy “los trabajadores nos recriminan el no haber conseguido un mejor acuerdo”.

“Se negocian temas archisabidos”

La minera que secundaría a Zaldívar en materia de negociación colectiva sería Los Pelambres, cuyo presidente, Sergio Muñoz, y el secretario, Héctor Villanueva, pese a ser contactados, no quisieron colaborar en este reportaje.

Así, en el mes de noviembre podrían coincidir dos negociaciones: la de Los Pelambres y la de uno de los sindicatos –sindicato N°1, Centinela; sindicato N°1, Esperanza; y sindicato N°1, El Tesoro– de Minera Centinela, ex Esperanza. Un yacimiento que nació en 2014, a partir de la integración de las operaciones de las compañías mineras El Tesoro y Esperanza.

En ese escenario, el director secretario del Sindicato N°1 de la Compañía Minera Centinela, Germán Oviedo, cuenta que nunca han votado la huelga y siempre se han cerrado las negociaciones dentro de los plazos, porque “lo bueno es que Antofagasta Minerals se caracteriza por ser pro sindicato”, subraya.

Explica que la organización sindical y la compañía trabajan todo el año en acercar posiciones, no solo para cuando hay negociación colectiva. “Los beneficios de los trabajadores son materia de discusión durante todo el año y cuando vamos a cerrar acuerdo ya son temas archisabidos”, indica.

Relata que, durante los cuatro años que lleva como dirigente en Minera Centinela, a veces se caldean los ánimos, pero por lo general se lleva a las conversaciones a un muy buen puerto.

A título personal, señala que es antihuelga y que el clima laboral no es malo como en Escondida, donde trabajó hace unos años. Asimismo, añade que se han preocupado de contratar asesores pro trabajadores y que, antes que sus intereses, defiendan la fuente laboral de aquellos.

“Por eso a Marco López nosotros lo tenemos vetado”, dice. Precisa que el abogado que asesora a Zaldívar “es buen profesional y competente, pero le faltan escrúpulos”. Él fue quien llevó a la Minera Spence a la huelga. El año pasado el sindicato cambió de asesor y obtuvo una negociación muy auspiciosa de la mano de Marco Tapia, Viviana Ramírez y Jorge Maina, destaca.

La de noviembre sería la segunda negociación que enfrenta Oviedo como dirigente de Centinela. “Hemos negociado a libro abierto, y hubo muchos acuerdos sobre beneficios que, si bien no quedaron escriturados, la empresa los ha respetado año a año”, recuerda del último convenio colectivo suscrito.

Oviedo es partidario de adelantar la negociación de uno de los sindicatos para noviembre o discutirla en mayo, a más tardar. Pero independientemente de la fecha, la apuesta de la dirigencia irá por reducir de 48 a 36 meses la vigencia del nuevo convenio colectivo y, entre todos los bonos –término de negociación, jornada excepcional y otros ítems–, pelearía por obtener unos $19 millones para cada trabajador.

El hecho de adelantar la negociación es un escenario que están barajando, porque como sindicato ya están trabajando en su proyecto de negociación colectiva. Aunque reconoce que están atentos al proceso negociador que se llevará a cabo en Zaldívar.

Aun así, como sindicato dicen estar conscientes de que son los trabajadores que más ganan en la minería por concepto de sueldo base, con salarios que se empinan a los 2 millones, por lo que apostarán por un bono de término de negociación –que incluye diversos ítems– con un piso de 14 millones y un ajuste salarial sobre el 3%. Aunque recalca que “los viejos prefieren que los arreglen mes a mes y que les mejoren el bono de escolaridad”.

El tema educacional, igual como demanda Zaldívar, debe ser revisado por la compañía. “A nosotros nos dan un aporte de $1.200.000 por universitario, $700 mil por instituto. Eso debemos mejorar, pero sabemos que hay que sentarse a conversar”, manifiesta.

La empresa entiende que cada proceso de negociación colectiva “es diferente y presentan distintas oportunidades y desafíos”. Y en el caso puntal de Zaldívar, el gerente de Recursos Humanos, Eduardo García, cuenta que comparten los desafíos que enfrentan como operación con sus sindicatos y trabajadores, “siendo esta forma de trabajo la que ha favorecido arribar con nuestros sindicatos a acuerdos tales como la reciente calificación de Servicios Mínimos”.

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