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El problema del ahorro y el emprendedor

por 31 julio, 2018

El problema del ahorro y el emprendedor
Llama la atención la falta de conciencia del Estado en la captación del problema intertemporal de generación de recursos y, con tal de obtener recaudación lo antes posible, eleva los impuestos para financiar políticas sociales, colocando mucha presión al sector emprendedor.
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Es viernes y un grupo de amigos se reúne a celebrar un cumpleaños. Allí está José, quien hoy trabaja para una compañía estatal china. También está Manuel, un incipiente emprendedor del área de la construcción, que sigue intentando encontrar un espacio en el sector, pero confiado de que irá alcanzando, poco a poco, sus metas, basándose en el trabajo, esfuerzo y, especialmente, su perseverancia. Aunque José se autodefine “liberal”, paradójicamente trabaja para el Partido Comunista chino. En la conversación de amigos se comenta lo bien que está José y lo mal que lo está pasando Manuel.

¿Dónde vamos con esta escena? Un analista económico, que ve desde afuera esta situación, diría que si bien José y Manuel poseen una cantidad de cualidades valiosas, también enfrentan en conjunto un problema común.

José, debido a que trabaja para un gobierno extranjero –alejado de su formación cultural y quizás incluso de sus valores más profundos–, sabe que vive un buen momento, pero también está consciente de que su estabilidad laboral no es segura. Por ello, está obligado a trabajar pensando en el futuro. Sin embargo, al observar el mercado, hay un problema. En Chile, los instrumentos están mirados desde la cultura del crédito y no del ahorro. Es muy fácil conseguir consumo futuro, pero nadie ofrece la opción de ahorrar “decentemente”, con buenos dividendos.

Un ejemplo de esto se ve en el último mes, donde las mejores performances de la bolsa chilena fueron monopolios regulados, o sea, empresas asociadas al sector energético. ¿Monopolios regulados, como instrumentos de ahorro? ¿Existe algo más frágil que eso? Se puede acabar el monopolio o se puede acabar la regulación. La realidad es que la bolsa chilena es un mercado especulativo y no ahorrativo; eso hay que asumirlo.

Si bien la especulación es parte de la naturaleza humana, a las economías les hace mucho daño, porque se genera mucha volatilidad, debido al libre transitar de los capitales. Finalmente, otra forma de ahorrar es comprar departamentos pequeños y transformarse, en el futuro, en el Sr. Barriga e ir de vecindad en vecindad cobrando la renta. ¿Es esa la forma de ahorrar de una economía desarrollada?

Y los emprendedores, ¿qué rol cumplen en este escenario? Son vitales como componente de la macroeconomía. ¿Por qué? Porque básicamente son ellos los que van generando la sustitución de flujos. En el caso de Chile, está condicionado a emigrar de obtener dinero a través de la explotación de un recurso agotable, a lograr flujos sostenibles en el tiempo. Son los emprendedores los encargados de lograr esa transición. En pocas palabras, son la base del progreso económico.

Por ello, llama la atención la falta de conciencia del Estado en la captación del problema intertemporal de generación de recursos y, con tal de obtener recaudación lo antes posible, eleva los impuestos para financiar políticas sociales, colocando mucha presión al sector emprendedor. Además, el emprendedor tiene que enfrentar temas de índole administrativo, como la demora en el pago de las facturas, los temas previsionales que hacen difícil contratar gente, el acceso limitado a capacitaciones tecnológicas o de emprendimiento.

Volviendo a lo que pasa con José y Manuel, sumando al Estado, los tres actores económicos enfrentarán un problema de caja, aunque en diferentes períodos. José, como empleado, sufrirá una vez jubilado o si llega a ser despedido; Manuel, como emprendedor, hoy sufre porque necesita hacer crecer su negocio; y el Estado tendrá serios problemas para generar recursos al no haber apoyado a los emprendedores y no haber sabido reemplazar los ingresos del cobre a la baja. En este panorama, todos pierden.

¿Cómo arreglamos esto? En primer lugar, que los tres actores tomen consciencia de la relación dinero y tiempo. El emprendedor, pedir ayuda, solicitar financiamiento a cambio de acciones que acrediten la propiedad, es decir, flexibilizar su negocio a la comunidad accionaria. El empleado debe confiar en el emprendedor y hacer su aporte a cambio de acciones, junto con colaborar con su experiencia y redes de contacto para hacer que su ahora empresa sea sostenible en el tiempo. ¿El futuro problema de flujo de caja? Invertir en varios emprendimientos, generando capital de riesgo.

Por último, el Estado, podría otorgar beneficios impositivos para los primeros cinco años de una empresa. Con esto aumenta la masa de emprendedores y, además, podría también comprar bonos de las nuevas empresas, a cambio de acciones. Con esto, poco a poco, generará recursos que puedan ser sostenibles.

En esta economía todos ganan, porque es colaborativa, circular y cada eslabón de la cadena alimenta al otro.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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