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Resultados a junio confirman los errores en expectativas de las salmoneras

por 14 septiembre, 2012

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Los resultados de las salmoneras en el primer semestre de este año evidenciaron en toda su magnitud el impacto del derrumbe de los precios del salmón desde mediados del año pasado. Estas caídas en los valores de colocación internacionales –que ya acumulan un retroceso de 17% ponderado según volumen despachado entre los primeros siete meses de este año, y de 28,2% promedio en julio 2011/2012, según las cifras Info Trade– no sólo opacaron las alzas de producción y ventas de las empresas sino también agudizaron el contraste entre esa realidad y las expectativas que tenía la industria tras superar la crisis del virus ISA.

Tal como reflejan las empresas que han entregado sus balances de la primera mitad de este año, los incrementos generalizados en la producción –algunos de ellos espectaculares duplicando y hasta triplicando sus cosechas en lo que va corrido de este ejercicio– como consecuencia del deterioro general de los precios desde julio del año pasado castigaron los márgenes y las utilidades de las compañías. 
Un escenario muy lejano no sólo de los cálculos de las propias salmoneras, sino de los análisis de corredoras, bancos de inversiones y clasificadoras, sobre todo los efectuados con motivo de los procesos de apertura bursátil y levantamiento de capital en el mercado en los últimos dos años.

Optimismo post ISA

Sin sospechar el retroceso en los precios internacionales del salmón que vendría meses después como consecuencia del repunte de los envíos desde nuestro país, el prospecto de la apertura en la bolsa de Compañía Pesquera Camanchaca elaborado por Banchile en noviembre de 2010 anticipaba una “oferta mundial con bajo crecimiento esperado entre 2010 y 2011, debido a que Noruega está alcanzando su máximo de producción y Chile comenzará lentamente su recuperación hasta los niveles pre-crisis”. Tampoco se anticipó el ajuste mundial que venía en el prospecto del debut en bolsa de AquaChile elaborado por Celfin Capital, que en mayo de 2011 anticipaba precios para el salmón salar de US$ 5 por libra (que en kilos equivale a un valor en torno a US$ 11/Kg) en 2011, y levemente más bajo para 2012 en US$ 4,6 la libra (cercano a US$ 10,12 por kilo). Cifras todas por debajo del promedio en torno a US$ 6,52 del período enero-julio de este año, valor ponderado para las variedades atlántico, coho y trucha.

Aunque sin aventurar cifras, la tesis de inversión del aumento de capital de Invermar –realizado en junio de 2010 con la asesoría de Celfin–destacó una “tendencia de precios al alza sostenida por una demanda creciente impulsada por las nuevas tendencias del consumo mundial”, por lo cual su balance era el de un “escenario de precios al alza”.

No obstante, el riesgo en precios estaba presente en los análisis. El prospecto informativo elaborado por BanChile e IMTrust para la apertura de AquaChile, reconoce que “la disminución de la producción de salmones experimentada por la industria chilena desde 2007 a la fecha ha generado un aumento del precio internacional de los productos del salmón”, por lo cual puntualiza que “no se puede asegurar que se mantendrán una vez que los productores chilenos recuperen sus niveles de producción”.

Expectativas de corredoras

Con la perspectiva actual, fuentes cuestionan las proyecciones usadas una vez que la industria consolidó su recuperación post virus ISA. En este sentido, recuerdan que en los años 2010 y 2011 “muchos inversionistas se basaron en supuestos demasiado agresivos, con un porcentaje importante de las estimaciones para la industria que apostaban a indicadores como un ebitda/tonelada en niveles de US$ 1.500 –que en determinados casos se empinaba hasta US$ 2.000 – que se asemejaban al peak de precios previos a la crisis sanitaria”, frente a lo cual afirman que los pronósticos debieron seguir una proyección conservadora en torno a US$ 1.000 por tonelada. 
Es que varias corredoras y bancos de inversión hicieron pronósticos audaces en relación al repunte de la industria. No obstante, reconocían en noviembre de 2010 que los precios de salmón “debieran ser negativamente afectados a finales de ese año y 2011, principalmente por la producción de Chile” , sus estimaciones de precio resultaron muy por encima de lo que ocurrió posteriormente.

Banco Penta consideró para análisis de la apertura de Camanchaca un precio de corto plazo de US$ 5 la libra (en torno a US$ 11/Kg) y de US$ 4 (unos US$ 8,8/Kg) en el largo plazo, mientras Inversiones Security incorporó una cotización de US$ 4,7 la libra (US$ 10,34 por kilo) en 2011 y un valor de tendencia posterior en torno a US$ 4 la libra (US$ 8,8/Kg). Y siete meses después, en junio de 2011, BBVA Research, preveía un cierre de ese ejercicio a US$ 4,4 la libra (US$ 9,6 por kilo) para el salmón atlántico, e incluso un alza para este año a US$ 4,7 la libra (US$ 10,34 por kilo), si bien puntualizaba que “los precios debieran contraerse a medida que la industria chilena comience a retomar sus niveles de producción”. 
Igual optimismo se mantuvo en relación al margen de crecimiento de la producción local. Con motivo de la apertura de AquaChile en mayo de 2011, Cruz del Sur aseguraba que dado que Noruega estaba operando con un 83% de su capacidad “nuestro país se ve en un buen pie para aprovechar esta circunstancia dado que en la actualidad se encuentra en condiciones para más que duplicar su producción actual antes de llegar a su límite potencial”.

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