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MUNDO

India y Pakistán: un “polvorín” nuclear con consecuencias globales y multidimensionales

por 2 marzo, 2019

India y Pakistán: un “polvorín” nuclear con consecuencias globales y multidimensionales
En un  mundo globalizado e interdependiente como el actual, cualquier conflicto genera efectos ampliados de tremendo impacto en la estabilidad y seguridad global. No solo este puede extenderse a otros puntos geográficos o traer masiva migraciones, sino que puede afectar a la quinta economía del mundo y al 2030 puede ser la segunda (India), un contrapeso de China en la guerra comercial con EE.UU. De acuerdo al Centro de Estudios Estratégicos Internacionales de Washington (CSIS), India tiene nueve tipos de misiles que pueden alcanzar objetivos de hasta 5.000 km. Los misiles de Pakistán, construidos con apoyo chino (son aliados estratégicos desde 1951), también podrían llegar a cualquier parte de la India, afirmó el CSIS. En cuanto a cabezas nucleares, según el Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI), Pakistán tendría entre 140 y 150 cabezas frente a las 130 o 140 de India.
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Como dice un artículo de español “India y Pakistán están cada vez más cerca de enfrentarse en una guerra a gran escala. El escenario es más que peligroso, ya que ambos países vecinos poseen armas nucleares de alta tecnología. Ya se han enfrentado en tres guerras por Cachemira, región que ambos reclaman un control total. Y cuando la confrontación aumenta entre ambos, siempre hay riesgo de enfrentamiento nuclear”.

El último round se da en el contexto de la acusación de Nueva Delhi a Karachi  (centro financiero, comercial y portuario del Pakistán) y por consecuencia a Islamabad de estar detrás del grupo musulmán Jaish-e-Mohammed (JeM), responsable del ataque sucedido en contra una comisaría en Cachemira el 14 febrero pasado, en el cual murieron 42 policías indios. De acuerdo a informes de inteligencia, estos grupos de rebeldes cachemires como el JeM, formados militarmente por grupos islámicos más radicalizados que operan en Afganistán y el norte de Pakistán como Al Qaeda, ISIS o Tehrik-e-Taliban Pakistan, son los que perpetra regularmente ataques en contra de las instalaciones gubernamentales indias de la región como el ataque a su base aérea en Pathankot, en el estado norteño de Punyab el 2015.

La respuesta de la India fue iniciar un despliegue de tropas a lo largo de la frontera común y lanzar una ofensiva aérea contra los santuarios del grupo terrorista en territorio paquistaní. El derribo de dos aviones indios por parte de sistemas antiaéreos paquistaníes y las noticias de al menos una docena de bajas en las refriegas entre tropas de ambos países, hace temer que la escalada de tensión lleve en un nuevo enfrentamiento como sucedió en 1965 y 1971, con el agravante del perfeccionamiento del armas de destrucción masivas como súper bombas o misiles de largo alcance capaces de transportar cabezas nucleares (ahí está el misil indio Agni-V con un alcance de hasta 5.500 kilómetros).

India justificó el ataque como autodefensa, mientras Pakistán niega su participación en el atentado de Pulwana. El primer ministro pakistaní, Imran Khan, declaró que su gobierno incluso tomaría medidas contra JeM si se aportaban pruebas concretas de su participación. Islamabad niega el respaldo a cualquier grupo islamista en Cachemira o en la región.

La disputa entre estos países por el territorio de Cachemira viene desde que la colonia inglesa de la India se fragmentó en tres grandes porciones en 1947. En esa fecha, en el centro nació la India, un estado multicultural dominado por integrantes de la mayoría religiosa hindú. En el noroeste apareció Pakistán, de identidad musulmana, de lengua urdú y habitado por una mayoría perteneciente a la etnia Pasthún, la que habitaba un inmenso territorio que ocupa el sur del actual Afganistán, pero que fue partido al medio en 1893 por el capricho del diplomático ingles Mortimer Durand. En el Este se creó Bangladesh, otro territorio de mayoría musulmana y etnia bengalí que fue asignado a Pakistán (de allí que fuese denominado Pakistán del Oeste/Oriental).

Disputa histórica

La disputa entre estos países por el territorio de Cachemira viene desde que la colonia inglesa de la India se fragmentó en tres grandes porciones en 1947. En esa fecha, en el centro nació la India, un estado multicultural dominado por integrantes de la mayoría religiosa hindú. En el noroeste apareció Pakistán, de identidad musulmana, de lengua urdú y habitado por una mayoría perteneciente a la etnia Pasthún, la que habitaba un inmenso territorio que ocupa el sur del actual Afganistán, pero que fue partido al medio en 1893 por el capricho del diplomático ingles Mortimer Durand. En el Este se creó Bangladesh, otro territorio de mayoría musulmana y etnia bengalí que fue asignado a Pakistán (de allí que fuese denominado Pakistán del Oeste/Oriental).

Las tensiones entre musulmanes e hindúes estallaron el mismo 15 de agosto de 1947, día de la independencia de India y Pakistán. En total, 14 millones de seres humanos migraron para escapar de una matanza que se veía venirEl día de la emancipación y ya sin el control de las tropas británicas, comenzó una de las mayores masacres de la era moderna. Un millón de personas fueron asesinadas por turbas de civiles, la mayoría de ellas hindúes, que tomaron por asalto las caravanas de musulmanes que huían a pie desde la India (Infobae 28/02/2019).

Con las masacres de 1947, se renovaron las promesas de venganza entre musulmanes e hindúes. Pero además se sucedieron algunos hechos políticos que conducirían a las tensiones del presente. Por un lado, la India había retenido para sí la zona de Cachemira (donde China también tiene influencia), un enclave de gran valor económico y estratégico habitado por una mayoría musulmana (60% de los habitantes del estado indio de Jammu y Cachemira profesan la fe islámica). Bajo el plan de partición proporcionado por la Ley de Independencia de la India, Cachemira era libre de adherirse a India o Pakistán. El maharaja (gobernante local) Hari Singh, eligió la India y una guerra de dos años estalló en 1947 (BBCmundo 24/11/2016).

Por otro, al promoverse desde Nueva Delhi un plan de apoyo político a los integrantes del movimiento Mukti Bahini, un movimiento político de la etnia bengalí que pretendía independizarse de Pakistán, la tensión se volvió conflagración abierta en septiembre de 1965 cuando ambos iniciaron hostilidades a gran escala por la entrada de tropas paquistaníes a Cachemira y el posterior ingreso de soldados indios a territorio de Pakistán. El alto el fuego fue seguido por negociaciones diplomáticas oficiadas por las dos grandes superpotencias del momento (Pakistán perdió 3.800 hombres y la India declaró 3.000).

Tanto EEUU como la URSS habían apoyado a uno de los bandos en conflicto en el contexto de la disputa de la Guerra Fría. Washington encontró en Pakistán un aliado firme en el extremo oriente y los soviéticos un socio conveniente en la India, cuyo principio de no alineamiento resultaba apropiado para sus necesidades estratégicas en la zona y  globales. En los hechos, Pakistán recibió alta tecnología militar de Occidente y la India enormes cantidades de pertrechos soviéticos de última generación.

Esas armas fueron puestas a prueba en diciembre de 1970 cuando estos países entraron nuevamente en guerra. Todo comenzó con el triunfo de la Liga Awami en las elecciones celebradas en Pakistán Oriental. Aquel grupo era apoyado en su reclamo de independencia por La India. Pakistán respondió al desafío con una feroz persecución a los líderes de ese partido, que huyeron de manera precipitada hacia la India. Una rebelión de las tropas locales formadas en su mayoría por bengalíes, concluyó con la declaración de Independencia de Bangladesh el 27 de marzo de 1971 y su reconocimiento por parte del gobierno indio (infobae 28/02/2019).

Si bien la insurgencia violenta en Cachemira ha ido y venido desde 1989, el conflicto adquirió fuerza nuevamente el 2016 con la muerte del  líder separatista Burhan Wani, de 21 años y una de las caras más conocidas por su actividad en las redes sociales  del grupo insuregnte Hizb-ul-Mujahideen (HM), quien fue abatido en una operación conjunta de la Policía y el Ejército indios en la localidad cachemir de Kokernag. Este hecho  provocó gigantescas protestas que dejaron varios muertos y heridos (EFE 09/07/2016).

Desde entonces, diversos episodios de violencia esporádica se han producido en esta zona. En total, más de 500 personas murieron en 2018, incluyendo civiles, miembros de las fuerzas de seguridad y militantes. Esa es la cifra anual más alta en una década.

Potencias Nucleares

India y Pakistán ya se habían declarado potencias nucleares en el siglo pasado (BBCMundo 26/01/2019). Así en 1972 y en medio de la Guerra Fría, el presidente pakistaní Nawaz Shariff aprobó el plan para proveerle a su país de armas atómicas. La idea había sido desarrollada por su antecesor, Zulfikar Ali Bhutto, quien había entendido que el único modo de evitar una nueva derrota como la de 1971 era contar con armas de destrucción masiva.

Hacia 1976, el diseño estaba listo, pero las demoras por presiones externas y especulaciones políticas internas hicieron que recién en 1998 se hiciera la primera prueba de un arma atómica (artefacto de 40 kilotones) en las instalaciones subterráneas de Chagai y cinco detonaciones similares en los días siguientes. Toby Dalton, codirector del Programa de Política Nuclear de la Fundación Carnegie, ha expresado que “los paquistaníes afirman que sus armas nucleares están desarrolladas para defenderse de la India. La economía india es mucho más grande y puede invertir más en armamento. A medida que crece su poder militar, Islamabad necesita más armas para disuadir a la India” (espanol24.com). El dato duro es que nacía una nueva potencia nuclear en el escenario geopolítico.

La India reaccionó ante la prueba y denunció a Pakistán por no respetar los acuerdos internacionales de no proliferación nuclear, pero Nueva Delhi ya había hecho detonar su propia bomba atómica en 1974, aunque seguía sosteniendo que se trataba de un plan de investigación con fines pacíficos: India también ha utilizado la energía nuclear de manera pacífica, especialmente para la generación eléctrica  (Infobae 28/02/2019).

Ambos desarrollos contaron con la ayuda de las potencias hegemónicas de la época aunque estos ejes se modificaron un tanto después del fin de la Guerra Fría. EEUU, por su parte, toleró el desarrollo nuclear de sus aliados paquistaníes, a los que necesitaba para seguir nutriendo de armas a los rebeldes afganos que luchaban contra los invasores rusos en el marco de la disputa estratégica. Los muyahidines que peleaban contra las tropas de Moscú en Afganistán eran parte de la etnia pashtún que habitaba en norte de Pakistán y desde donde les mandaban armas norteamericanas (recibieron programas de ayuda financiera y militar durante la era Reagan y sólo se cortaron en 1990 con George Bush).

Y la Unión Soviética apostó a debilitar ese apoyo obligando a Pakistán a aumentar sus gastos en el programa nuclear y debilitar su economía. Lo hizo proveyendo a la India de tecnología y vectores adecuados para transportar más lejos sus artefactos atómicos (Infobae 28/02/2019), eso junto a la formación de científico ha permitido a la India entrar con fuerza en  la nueva carrera espacial.

De acuerdo al Centro de Estudios Estratégicos Internacionales de Washington (CSIS), India tiene nueve tipos de misiles que pueden alcanzar objetivos de hasta 5.000 km. Los misiles de Pakistán, construidos con apoyo chino (son aliados estratégicos desde 1951 cuando Pakistán rompió con Taiwán, tiene convenios de cooperación en distintos plano e India ha tenido tres conflictos armados con China por territorios y hoy tiene disputa en el Himalaya y por las incursiones chinas en Bután), también podrían llegar a cualquier parte de la India, afirmó el CSIS. En cuanto a cabezas nucleares, según el Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI), Pakistán tendría entre 140 y 150 cabezas frente a las 130 o 140 de India (espanol24.com).

La pugna estratégica

Los aliados han cambiado. Estado Unidos que estuvo a punto de intervenir en conflicto sobre Bangladesh ve a China como su principal amenaza (ver Estrategia de Seguridad Nacional o la de Inteligencia); percibe que la verdadera pugna por la hegemonía mundial y, en particular, el control geopolítico de Asia se dilucidará en el ajedrez a gran escala entre China e India, los dos países potencia emergente y llamados a ejercer el control del continente a corto y medio plazo (ahí está el concepto Indo Pacífico versus Asia Pacífico por ejemplo).

Los roces entre ambas potencias no son nada nuevo (por ejemplo, ahí está el conato de enfrentamiento hace un tiempo en el estratégico Doklam Plateau, en el Himalaya), aunque en los últimos meses se han intensificado los movimientos. El medio espanol.com del 22/01/2018 relataba, por ejemplo, que en el mes de diciembre 2017  China movió ficha con el primer encuentro a tres bandas en el que se sentaba con Afganistán y con Pakistán dos países beligerante con la India (entre 2008 y 2017, Islamabad compró más de 6.000 millones de dólares en armas chinas, según el laboratorio de ideas CSIS), mientras India y Japón realizaban en el océano Índico ejercicios conjuntos mirando limitar la “expansión y control” de China con su ruta de la seda e islas artificiales.

En un  mundo globalizado e interdependiente como el actual, cualquier conflicto genera efectos ampliados de tremendo impacto en la estabilidad y seguridad global. No solo este puede extenderse a otros puntos geográficos o traer masiva migraciones, sino que puede afectar a la quinta economía del mundo y al 2030 puede ser la segunda (India), un contrapeso de China en la guerra comercial con EE.UU. (relación que había mejorado con cumbre entre Narendra Modi y Xi Jingping el 2018).  Incluso más, la actuación China se complica por el hecho de que la India afirma que estaba atacando a los terroristas en Cachemira y la detención masiva de los uigures musulmanes en la provincia noroccidental china de Xinjiang por parte del gobierno chino es una de las políticas internacionales más controvertidas de Beijing, y el gobierno de China la justifica argumentando que se trata de una medida esencial en la lucha contra el terrorismo (CNN.com 01/03/2019).

Expertos de China han dicho, por tanto, que la mejor opción del país era unirse a Estados Unidos para trabajar en el intento de rebajar las tensiones entre Pakistán y la India. Han Hua, profesora y experta en estudios del sur de Asia en la Universidad de Beijing, dijo que dado que China tiene una mayor influencia en Pakistán, mientras que Estados Unidos posee más influencia en la India, tiene sentido que ambos cooperen. China ha realizado un delicado acto de equilibrio diplomático en el sur de Asia, después de aliviar algunas tensiones regionales. “El interés de China radica en la estabilidad del sur de Asia” (CNN.com 01/03/2019).

El ministro de Relaciones Exteriores de Pakistán, Shah Mehmood Qureshi, pidió al ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi, desempeñar “un papel constructivo para aliviar las tensiones actuales” y devolvió al piloto capturado. India afirma que el piloto “no es pieza de negociación” y mantiene silencio sobre la oferta de diálogo del primer ministro paquistaní. Entre tanto, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció haber “estado involucrado en intentos por ayudarles a India y Pakistán” en medio del fracaso de las conversaciones sobre desarme nuclear con Kim Jong Un. Mientras que el ministerio de exteriores ruso se ofrecía a mediar entre las dos potencias nucleares poco antes de que el Kremlin informase de que el presidente ruso, Vladímir Putin, había llamado a Modi para transmitirle su deseo de una “rápida solución de la crisis” (El País 01/03/2019).

Un hilo de nacionalismo complica aún más la solución de esta crisis al estar ella en el contexto de las elecciones generales de la mayor democracia del mundo (votan 850 millones). Modi llega a esta elección con problemas.  En diciembre, el Congreso Nacional Indio (el partido de Ghandi) ganó tres elecciones estatales que se pueden considerar algo así como semifinales de cara a las nacionales. Los sondeos de opinión muestran que los indios adoran a Modi. Pero las elecciones estatales también demostraron que los indios están dispuestos a votar en contra de su partido (eldiario.es 02/01/2019). En ese contexto, Narendra Modi, dijo que los ataques aéreos es lo “que ha unificado a nuestra nación”, insistiendo en que “el ejército tiene libertad para hacer lo que quiera” con el objetivo de “restringir la influencia del terrorismo” (El País 01/03/2019).

Mientras tanto siguen los “tiroteos y fuego de mortero” de las fuerzas del Ejército de tierra de Pakistán a lo largo de la línea de control que divide Cachemira entre los dos países. Así un conflicto se sabe dónde empieza pero no dónde termina.

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