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Cuatro propuestas para combatir el centralismo político

por 4 mayo, 2013

El centralismo del Estado es un problema político de concentración del poder, no es un problema “técnico o administrativo”.
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El centralismo del Estado es un problema político de concentración del poder, no es un problema “técnico o administrativo”. ¿Cuáles son los problemas políticos que rodean al centralismo y qué hay que resolver para hacer de Chile un país “descentralizado” y “desarrollado”?. Al menos distingo cuatro problemas de naturaleza política y que ameritan propuestas de la misma naturaleza.

Representación política regional. Este es el “clásico” y primero de todos los problemas del centralismo, ya que impide que la función de “gobierno regional” sea ejercida por una autoridad legitimada por la ciudadanía. Elegir de manera directa al Intendente es una necesidad para garantizar la legitimad y representación territorial en la acción de gobierno en la región, lo cual no es excluyente con mantener un representante real e inmediato del presidente de la república en regiones, principalmente porque se debe garantizar la implementación de políticas nacionales en espacios territoriales.

Espacios de decisión y participación ciudadana en regiones. La instrumentalización de la participación ciudadana es un clásico de la gestión pública en Chile. Es decir, se hace participar a ciudadanos para “consultar” pero no se hace participar a ciudadanos para “decidir”.

Habitualmente, no se vincula la priorización de necesidades de representantes sociales/productivos con la inversión pública, porque no hay espacios ni diseños institucionales que garanticen la participación ciudadana en la decisión de políticas públicas regionales. De esta forma, avanzar hacia una “presupuestación participativa regional” para que los actores sociales y productivos prioricen proyectos de interés regional, puede subsanar en parte la falta de legitimidad democrática que hoy tiene la gestión pública a escala regional.

Capacidades técnicas en municipios y regiones.La instalación de recurso humano calificado en municipios y regiones es una urgencia. Desconocer esa problemática no deja de tener consecuencias políticas, especialmente porque contribuye a profundizar las inequidades territoriales entre municipios grandes y pequeños.Los municipios son las principales instituciones que presentan proyectos para financiarlos vía FNDR. Una de las causas de la baja ejecución presupuestaria que esgrimen los Gobiernos Regionales, es que los municipios no presentan muchos proyectos, y los que presentan traen falencias técnicas que impiden obtener rápidamente la recomendación o aprobación técnica (RS).

El centralismo del Estado es un problema político de concentración del poder, no es un problema “técnico o administrativo”.

De esta forma, el problema fundamental en muchas regiones no es la falta de recursos fiscales para financiar proyectos, sino que el problema está en que muchos municipios no tienen recurso humano calificado para formular adecuadamente dichas iniciativas. De esta manera, las inequidades territoriales se profundizan cuando los municipios más pobres no pueden presentar proyectos para solucionar sus problemáticas territoriales.

Atribuciones para formular políticas públicas sectoriales en regiones. En la actualidad, las regiones sólo implementan políticas públicas y no inciden en el diseño, ni en la formulación presupuestaria, la cual es de corte nacional en cada ministerio. Por tanto la identidad regional y la pertinencia territorial de la política pública, no es un elemento consustancial en dicho proceso. Si queremos avanzar hacia la idea de “hacer” gobierno regional, es necesario transferir a regiones una parte importante de la capacidad de “formular políticas públicas” en los gobiernos regionales. Mucho se habla en Chile de superar desigualdades territoriales, disminuir brechas e inequidades territoriales, pero poco se hace para reconocer la heterogeneidad territorial como componente esencial de las políticas públicas que se aplican en regiones.

Las tradicionales medidas como aumentar los recursos de decisión regional, promover impuestos regionales a empresas, transferir funciones de ministerios al gobierno regional, son importantes y necesarias para fortalecer la desconcentración de la gestión administrativa, pero no resuelven el centralismo político del Estado. El centralismo es un problema de concentración del poder político, de representación política regional, de decisión política y legitimidad democrática de la gestión regional. Sin poder político para las autoridades legítimas regionales para ejercer estas nuevas funciones, se refuerza el centralismo.

El problema para enfrentar el centralismo con medidas de naturaleza política, es que previamente se debe enfrentar a una fuerte cultura centralista presente en las instituciones y prácticas políticas del Estado. Como consecuencia casi siempre observamos que termina imponiéndose el statu quo, e impulsando medidas “administrativas” que no resuelven el problema de fondo. Para muestra un botón, medidas como la elección directa de Consejeros Regionales se ha tardado en concretar casi una década, y peor aún, cuando se concreta se observa que las atribuciones que tendrán serán mínimas y en franco desbalance con la autoridad regional designada. Transferir poder político a regiones, esa es la principal tarea para combatir al centralismo.

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