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Informe OEA sobre migraciones: tareas para Chile

por 14 marzo, 2017

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El pasado 9 de marzo, OEA presentó su Informe Regional “Flujos de Migrantes en Situación Migratoria Irregular. Provenientes de África, Asia y El Caribe en Las Américas”. Dicho documento prioriza su enfoque en la realidad de varios países en situación fundamental de tránsito o destino de flujos irregulares: Brasil, Estados Unidos, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Honduras, México y Panamá., aunque pese a lo anterior, y debido a la perspectiva continental con la que ha sido elaborado el estudio (con apoyo de la Organización Internacional para las Migraciones de Naciones Unidas, y del Comité Internacional de la Cruz Roja), posee importante información así como desafíos para países en los que los fenómenos migratorios son mucho más recientes, como el nuestro.

La caracterización del fenómeno migratorio en el continente

Dicho fenómeno ya había captado el interés de OEA en 2010, momento en que dicha organización convocó a un Foro Especial sobre Migración Extra-Continental en las Américas. Desde ahí ya se consideraba el fenómeno migratorio de extra-continentales a Latinoamérica como “nuevo y creciente”, pues se componía de flujos migratorios mixtos, (diversos tipos de migrantes): migrantes económicos, solicitantes de refugio, refugiados y víctimas de tráfico y trata de migrantes.

Casi siete años después, --y en base al estudio de los censos de inmigrantes en América, y de datos provenientes de flujos migratorios: permisos temporales y permanentes concedidos anualmente 2011-2014 --, para OEA los flujos migratorios mixtos irregulares procedentes de África y Asia, se han acentuado y también “diversificado de forma considerable con algunas fluctuaciones, en ocasiones, exacerbadas por circunstancias específicas, como la exención del visado para los ciudadanos chinos en 2007 en Colombia, y la exención generalizada del visado a los ciudadanos de todos los países del mundo en Ecuador en 2008” (pág. 7). A lo anterior debe sumarse la situación de migrantes del Caribe, particularmente de Cuba y Haití, los cuales han aumentado significativamente en dicho periodo por causas distintas: para Cuba, el acercamiento con Estados Unidos implicó el término de las prelaciones migratorias para ingresar a dicho país., mientras que para Haití, los factores están asociados a las consecuencias del terremoto de 2010 y otras catástrofes naturales posteriores.

Dicha diversidad implica complejidad en la gestión del fenómeno, pues implica diversidad étnica, lingüística, social, religiosa, etc., así como también respecto a la condición de quienes migran, muchos de los cuales lo hacen en situación irregular, lo que los vuelve vulnerables al tráfico y a la trata de personas.

El fenómeno migratorio requiere un enfoque continental, coordinado, pues los flujos migratorios claramente superan lo exclusivamente bilateral, e incluso las temáticas meramente regionales, pues en su gestión debiesen interactuar coordinadamente los países de origen, tránsito y de destino, de dichos flujos., los cuales, es necesario mantener siempre presente, se tratan de seres humanos, con presencia femenina e infantil creciente.

Según datos provenientes de censos de inmigrantes en el continente americano en 2013, la población inmigrante pasó de “34 millones en 1990 a 61 millones en 2013, un incremento de casi 78% comparado al 42% observado en el resto del mundo (…). Casi la totalidad de este aumento fue en Canadá y Estados Unidos, en donde la población inmigrante prácticamente se duplicó desde 1990, alcanzando un nivel de 53 millones de personas en 2013” (pág. 9). Dicha situación contrasta con la población inmigrante en América Latina y el Caribe, la cual ha aumentado tan solo un 19% desde 1990, alcanzando un nivel de 7.7 millones en 2013. Sin embargo, si la evolución se mide a lo largo del periodo 2000-2013, el aumento en la población inmigrante en América Latina y el Caribe ha sido algo mayor que lo observado en Canadá y Estados Unidos (35% América Latina y El Caribe; 31% Canadá y Estados Unidos).

Por otra parte, según datos provenientes de los flujos migratorios: permisos temporales y permanentes concedidos anualmente en 2011-2014, dichos flujos migratorios, considerando tanto los movimientos permanentes como los temporales, aumentaron en un promedio de 5% por año a lo largo del periodo 2011-2013, mientras que aumentaron de 17% por año en los países de América Latina y el Caribe (pág. 12). Dicha inmigración se debió, esencialmente a la migración intrarregional; aun cuando la inmigración extra continental también aumentó de 12% a lo largo del periodo 2010-2013.

Como causas, el informe OEA señala factores legales, económicos, sociales y culturales: en primer lugar, América Latina y el Caribe experimentaron crecimiento económico, generando mayores oportunidades de empleo. Segundo, los diferentes sistemas de integración (por ej., Mercosur), han aumentado el número de países miembros e introducido disposiciones para facilitar la entrada, estadía y acceso al empleo por parte de los ciudadanos de sus países. En tercer lugar, se encuentran otras variables como los menores costos de transporte, un mejor acceso a la información sobre las oportunidades de trabajo en otros lugares y la influencia de las diásporas para alentar la migración (pág. 12).

Respecto al origen de las/os migrantes, la mayoría de los movimientos ha ocurrido dentro de la misma región o entre regiones vecinas: 64% de los inmigrantes en el Caribe provienen de la misma región, 63% en el caso de la Región Andina y 44% en el Cono Sur. En el caso de América Central, el promedio es más bajo (32%) porque una parte importante de los inmigrantes en México proviene de los Estados Unidos, (aunque muchos de estos inmigrantes son en realidad los hijos e hijas nacidos en Estados Unidos de mexicanos que más tarde regresaron a su país de origen).

Las excepciones son Canadá, Brasil, Cuba y Estados Unidos, en donde la mayoría de los inmigrantes provienen de afuera del hemisferio: en 2013, en América Latina y el Caribe, las/os inmigrantes asiáticos representaba 4% del total de inmigrantes de todos los orígenes, y los inmigrantes de origen africano solamente 0.6%. Brasil es el país que registra los máximos porcentajes de inmigrantes de origen asiático (16.9%) y africano (3.1%), seguido por Panamá en el caso de los asiáticos (15.2%). Estados Unidos es el país de destino ampliamente mayoritario para cubanos (81.4%) y haitianos (56.7%), (pág. 10-11).

Características de la migración haitiana

El informe, asimismo, presenta interesantes datos para entender la diáspora migratoria haitiana a nuestro país. Según OEA, además del terremoto de Haití de enero de 2010, el cierre de las fronteras de la Guyana Francesa detona flujos importantes hacia otras regiones, pues dicha región de ultramar francesa, dada la afinidad lingüística, cultural y étnica, y su potencial puerta de entrada a Francia y Europa, era su destino principal en Sudamérica. Debido a ello, los migrantes haitianos buscan rutas alternativas, lo que los vuelve particularmente vulnerables al tráfico y trata de personas.

A lo anterior debe agregarse la crisis económica brasileña, la cual habría impulsado a un número significativo de haitianos ya asentado ahí, a abandonar el país para buscar nuevas oportunidades.

Según el informe, existen varias rutas empleadas para llevar a las víctimas de tráfico de personas desde Haití hasta Brasil, siendo durante los últimos años, la más utilizada la que pasa por República Dominicana, Ecuador, Perú y, finalmente, Brasil.

Recomendaciones generales y desafíos

Finalmente, OEA presenta algunas recomendaciones para la acción:

  1. Propiciar el diálogo regional para la adopción de un enfoque de responsabilidad compartida de los Estados ante nuevos flujos de migrantes extra-regionales. Los esfuerzos de colaboración deben tener como prioridad el bienestar, protección y asistencia de las personas.
  2. Consolidar sistemas integrados de información sobre los flujos migratorios, en específico de las personas extra continentales, estableciendo si hubo solicitud de refugio en un determinado país de la región.
  3. Redoblar los esfuerzos de coordinación de los Estados, y fortalecer su intercambio con las organizaciones humanitarias y de asistencia para entender, extender y mejorar el acceso de las personas migrantes a los servicios de asistencia y protección básicos, incluyendo el respeto al principio de no devolución.

En síntesis, el fenómeno migratorio requiere un enfoque continental, coordinado, pues los flujos migratorios claramente superan lo exclusivamente bilateral, e incluso las temáticas meramente regionales, pues en su gestión debiesen interactuar coordinadamente los países de origen, tránsito y de destino, de dichos flujos., los cuales, es necesario mantener siempre presente, se tratan de seres humanos, con presencia femenina e infantil creciente.

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