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Devolver el poder al pueblo en pensiones y elecciones

por 23 agosto, 2017

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Todo sería mejor y más claro si los actuales políticos nos dejaran a los ciudadanos escoger en materia de pensiones, entre las AFP y el Instituto de Previsión Social y en materia electoral, con el doble de candidatos que cargos a elegir. Pero se niegan a devolver este poder al soberano, el pueblo, y discuten de manera poco seria sobre cómo nos mantienen al margen.

En estos días los ciudadanos nos vemos en medio de una batalla comunicacional sobre las pensiones y las elecciones muy desigual. La derecha, los neoliberales y los grupos económicos van ganando lejos. Y ello No es porque tengan la razón. El gobierno no logra dar con claridad su mensaje porque en su propio seno hay contradicciones vitales. A lo menos dos Ministros muy influyentes, Valdés y Eyzaguirre, intentan, con éxito, mantener incólume el fracasado sistema de AFP y la Presidenta no tomó la decisión indispensable para que los ciudadanos pudieran ejercer en plenitud su derecho a escoger las autoridades que supuestamente nos representan.
Despejemos este aspecto político electoral para dedicarnos al previsional. Mientras la derecha logra un acuerdo electoral, usando incluso a su candidato principal como árbitro arbitrador, lo que lo fortalece, la Nueva mayoría y el Frente Amplio no han sido capaces de enfrentar apropiadamente el tema.

Las tres candidaturas presidenciales son un hecho que hay que asumir y, en el mejor de los casos, esclarecer después, para aprender, las responsabilidades de cada cual ante una eventual ganancia de la derecha. Pero ello no debiera afectar acuerdos razonables para construir acuerdos electorales fundados en aspectos programáticos, como se intentó con los 15 puntos de acuerdo entre la DC y los demás partidos de la actual Nueva Mayoría. Los partidos de este sector le produjeron un daño grande al candidato Alejandro Guillier al no acoger su llamado para concretar un pacto con la DC que favoreciera el reencuentro para la segunda vuelta. Se impuso, por una parte, la pequeñez de intentar castigar a la DC por un error colosal, pero olvidando la obligación de mirar la política con una visión más amplia, como lo hace el candidato.

El Frente Amplio, hace lo suyo para desmovilizar al electorado No derechista, mediante prácticas políticas que dicen rechazar, pero que generan polémicas que nublan la candidatura presidencial que se impuso legítimamente en sus primarias y ponen en duda o borran de una plumada el interesante aire nuevo que algunos de sus líderes pregonan y muchos de sus seguidores anhelan.

Hasta ahora, todo bien para la derecha, No solo en sus medios y con malas prácticas, sino que reflejando la triste realidad de sus contendores.

¿Por qué no permitieron los actuales líderes políticos ampliar las listas de candidatos al doble? Esa simple medida permitiría cumplir con las cuotas de género y dar espacios a nuevos candidatos, para que la oferta electoral No se vea restringida a los que ya ocupan los cargos, permitiendo así ampliar las opciones de cada ciudadano para reelegir o reemplazar autoridades y, tema no menor, facilitar los acuerdos. Se impuso la “elite” que ha convertido a Chile en un país feudal, con una “democracia semi soberana”, dónde las elecciones No permiten cambiar las políticas injustas y se mantiene el control de los señores feudales y sus financistas.

Creo que esta será una tarea para el próximo período presidencial.

Lo mismo ocurre con el tema previsional. El Gobierno de la Presidenta Bachelet no fue capaz de entregar las respuestas que millones de chilenos en forma pacífica y esperanzada siguen demandando. La naturaleza y características de los proyectos que anuncian permiten suponer que es muy difícil que estos puedan ser tramitados antes del fin del gobierno.

Las primeras declaraciones ya permiten conocer que hay una mayoría política actual que sólo busca algunas modificaciones puntuales, con efectos mínimos en las pensiones, a plazos largos y manteniendo el manejo de cerca del 70% del PIB chileno en manos de 6 grandes empresas, cuatro de ellas extranjeras, afectando la libertad de prensa, la independencia de la política y el desarrollo de Chile.

Los proyectos y declaraciones en general permiten destacar que hay, a lo menos, un elemento nuevo que consideramos positivo. Aparece la necesidad del aporte patronal, que antes del golpe era superior al 40% de las remuneraciones de cada trabajador, aunque se dan algunas diferencias entre el proyecto del gobierno, la derecha y el PC.

En efecto, la derecha señala que este aporte debe ser del 4% e ir todo a las cuentas individuales de las AFP, el gobierno eleva la cifra al 5%, con un 3% a las cuentas individuales, pero a un nuevo organismo autónomo público y un 2% a un fondo solidario. Ambas propuestas comparten que deben ser graduales, 6 años la del gobierno y unos 8 la derecha.

El gobierno ha sido débil. Rehusó escuchar a esa clase media explotada, llegando incluso a permitir que dos grandes AFP hagan plebiscitos truchos, dónde sus defensores y dueños redactan las preguntas, no exponen las alternativas existentes y sólo ellos tienen acceso a los millones de afiliados. Así y todo, los trabajadores no son tontos y se negaron abrumadoramente a participar en eso plebiscitos, hechos a la manera del pinochetismo.

Respecto a la posición del PC, el principal exponente del PC en estas materias, Manuel Riesco, Vicepresidente de Cenda, sostiene que No es necesario el aporte patronal, lo que contradice las políticas de seguridad social en todo el mundo, en dónde el aporte tripartito es de la esencia de ellas, para garantizar recursos, siempre limitados, para situaciones que se incrementarán en el tiempo.

Sigue la gran incógnita respecto a las medidas concretas y su efecto en las pensiones. Un experto de la Fundación Sol ha señalado que si el 3% que va a la capitalización individual se aplicara desde hoy, medio punto por año, según el gobierno actual, “una persona de 20 años va a tener un impacto en su pensión cercano al 24%, pero para las personas que tienen 30 años el impacto va a ser inferior al 13%, mientras que las personas que tienen 40 años el impacto va a ser de 6,1% y para quienes tienen 50 años o más el impacto no superará el 2,1%”
Si calculamos sobre la base de mantener las actuales edades de jubilación, 60 años para mujeres y 65 años para hombres, y considerando que las pensiones promedios son actualmente de $ 200.000 mensuales, la persona que tiene 20 años, a los 65 años, si es hombre, podría recibir una pensión cercana a los $ 240.000, en el mejor de los casos. El que tiene 30 años, una de $ 226.000; el de 40 años, una de $212.000 y el de 50 años una de $204.000 mensuales.

Como se ve un impacto mínimo y muy a largo plazo, al igual que la planteada por la derecha.
La manera elegida para legislar por el actual gobierno, garantiza a las AFP un amplio margen de seguridad, quizás 4 años más, aparte del que se forjan con las el candidato de derecha, firme defensor del sistema implantado por su hermano.

La discusión, por ejemplo, sobre el nuevo ente autónomo que administraría el sistema va a ser larga, difícil y culminará con una entidad que necesariamente deberá ser cuoteada entre los que manejan el poder. Igual que el Tribunal Constitucional, El Banco Central, TVN, entre otros. Todos estos órganos sin que se pueda exigir la responsabilidad política, esencial en toda democracia.

Entre tanto, nada se podrá hacer con el supuesto 5%, ya que su puesta en vigencia deberá esperar la aprobación y puesta en marcha de este organismo.

En cambio, si se destina el 5% al Fondo de Garantía de Pensiones, que ya existe, que tiene actualmente un fondo de 10 mil millones de dólares, sólo se requeriría una ley calificada para que se cree un Directorio tripartito, que se amplié la Pensión Básica solidaria a todos los pensionados actuales y futuros para que 400 mil chilenos, vean sus pensiones reajustadas en casi un 100%, y otros 600 mil obtengan mejoras superiores al 50% de lo que hoy reciben.

Es cierto, los trabajadores no recibirían este 5% en sus cuentas individuales , las que NO MANEJAN ACTUALMENTE, pero cuando se pensionen, partirán con una base de 104 mil pesos mensuales actualizados, garantizados por el Estado y con recursos que no serán manejados ni por los 6 grupos dueños de las AFP ni por el Ministro de Hacienda de un gobierno.

El gobierno ha sido débil. Rehusó escuchar a esa clase media explotada, llegando incluso a permitir que dos grandes AFP hagan plebiscitos truchos, dónde sus defensores y dueños redactan las preguntas, no exponen las alternativas existentes y sólo ellos tienen acceso a los millones de afiliados. Así y todo, los trabajadores no son tontos y se negaron abrumadoramente a participar en eso plebiscitos, hechos a la manera del pinochetismo.
La crisis de la política, del sindicalismo y el poder abrumador de los que manejan nuestro dinero, mantendrá eta situación hasta que los chilenos aprendamos que esto no es un problema de partido. Las pensiones son malas para todos los civiles y las víctimas de los abusos son de todas las creencias, partidos y regiones.

Por eso, hay que marchar. Se ha entendido, al parecer, que las marchas de los domingos son las que cuentan. Sin protagonismos pequeños, con alegría y esperanza, aun pensando distinto sobre candidatos o fórmulas, marchemos juntos el 3 de septiembre para decir que No queremos más de lo mismo. Septiembre es el mes de la Patria y esta se reflejará en las familias, los grupos de baile y los rostros alegres de los que luchamos:
El pueblo chileno quiere decidir por sí mismo en materias tan relevantes.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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