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Sobre litio, Corfo-SQM, corrupción y salares

por 15 febrero, 2018

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En términos simples, si consideramos el acuerdo entre Corfo y SQM como el resultado de una negociación conciliatoria en el Centro de Arbitraje y Mediación (CAM) de la Cámara de Comercio de Santiago, con un juez árbitro experto e independiente, los términos del acuerdo debieron satisfacer las expectativas de ambas partes. En el entendido que, bajo el marco legal y de arbitraje, no era posible gatillar el termino anticipado del contrato, que el perjuicio por infracciones muy graves al contrato significaría un pago a Corfo de 17 millones de dólares y que, en una eventual resolución del árbitro, se mantendrían las condiciones contractuales definidas en el contrato firmado entre el Estado de Chile y SQM el año 1995.

Se puede concluir entonces, que el acuerdo alcanzado es bueno para el país porque el Estado mejora de manera sustancial los beneficios por la explotación de la concesión, se asegura el cumplimiento de las normas ambientales y se restituyen los derechos de agua y mineros al Estado de Chile. De yapa, se mejora el gobierno corporativo de la empresa concesionaria, el responsable último de haber hecho pagos ilegales por 15 millones de dólares pierde el control de la empresa y se establecen compromisos para la auditoría independiente de las nuevas condiciones contractuales, a cambio, la concesionaria podrá extender el permiso para la explotación de las salmueras con litio desde el 2022 al 2030.

Pero todos sabemos que este cuento no es tan simple. En paralelo a la negociación del contrato con Corfo, en el Octavo Juzgado de Garantía, la concesionaria negociaba salidas “alternativas” por el delito de cohecho, ofreciendo pagar 4,2 millones de dólares y evitar así que ejecutivos o políticos involucrados en actos de corrupción terminen en la cárcel. Al mismo tiempo, 58 personas, incluyendo a connotados personajes de prácticamente todo el espectro político, son sobreseídos de los cargos por haber recibido dinero ilegal de la concesionaria.

Respecto del litio, recordemos que por ley y constitucionalmente, este metal es considerado como una sustancia estratégica, no concesible, cuya exploración y explotación puede ser llevada a cabo por empresas del Estado a menos que el presidente de la Republica, a través de un decreto supremo, ceda este derecho vía una concesión administrativa a una empresa privada, que es el caso en la relación entre Corfo y SQM.

Chile no puede desaprovechar esta oportunidad, tenemos las condiciones para ser un actor relevante en la industria de las energías renovables y la electromovilidad. Para esto, se debe profundizar el esfuerzo de Corfo tendiente a conocer cuáles son las áreas donde Chile puede desarrollar ventajas, focalizar la asignación de recursos y promover la investigación científica básica y aplicada, teniendo presente que el avance del conocimiento en países como Japón, Estados Unidos, China y Corea del Sur representa más del 60% de la investigación asociada al litio, en centros de investigación de alta complejidad tecnológica que comparativamente, Chile hoy no tiene.

El rol del litio en esta maraña nace de su importancia creciente en el desarrollo de la electro-movilidad, almacenamiento energético y artículos electrónicos. Es por esto que, en diciembre de 2015, una Comisión de 20 expertos llamados por el gobierno saliente propuso una política nacional para la explotación del litio en un informe público “Litio: Una fuente de energía, una oportunidad para Chile”.

Entre las conclusiones más importante de dicha Comisión, se destaca la carencia de una política pública y regulación adecuadas para promover una explotación económica del litio, mediante la agregación de valor en base al desarrollo de tecnologías. Nadie podría estar en desacuerdo con este diagnóstico, considerando la pobre complejidad de los procesos productivos asociados a la minería y, en general, a la explotación de recursos naturales en Chile. La Comisión constató que los depósitos salinos del norte de Chile contienen otros elementos asociados como potasio, boro y magnesio que como sabemos, es una característica también de la explotación minera metálica, que generalmente corresponde a distintas asociaciones de cobre, hierro, molibdeno, oro, plata e incluso, tierras raras.

Entre las propuestas de la Comisión, se propuso mantener el carácter estratégico del litio; reforzar el rol del Estado como dueño de este recurso; reforzar la institucionalidad publica ligada a la gobernanza de los salares; incorporar el concepto de valor compartido en la relación con las comunidades que habitan en los entornos y crear una empresa controlada por el Estado, que se dedique al “aprovechamiento de los salares”. Esta nueva empresa podría ser una nueva entidad o una filial de Codelco o Enami, la cual tendría una participación controladora en una eventual asociación público-privada. Destaca entre las propuestas, la necesidad de generar políticas focalizadas en la investigación y desarrollo tecnológico para la extracción y múltiples usos del litio en diferentes industrias tales como energía, nuevos materiales y farmacéutica.

En lo inmediato, mientras se crea la “nueva empresa” la Comisión propuso revisar los contratos vigentes en el Salar de Atacama, reformulando el rol del Estado; conformar un Consejo Directivo para el manejo de los salares liderado por el Ministerio de Minería e incorporar al Estado, a través de Codelco, Enami y/o Corfo, en la exploración y/o explotación del litio.

Creo no equivocarme al sostener que la Comisión recoge una demanda profunda que existe hoy en Chile en cuanto a la urgencia de diseñar políticas para agregarle valor a las materias primas, sobre las cuales se basa nuestra frágil economía. Sin embargo, aun cuando sabemos que las mayores concentraciones de litio se encuentran en salmueras evaporitas de los salares ubicados en el norte del país, desconocemos cuáles son las reservas y como éstas se distribuyen en las distintas condiciones geológicas. El informe de la Comisión ratifica que el país no cuenta con un conocimiento actualizado e integral acerca del potencial en litio, potasio y boro de los salares pre-andinos y andinos. Entonces, la primera pregunta que debemos responder es ¿estamos en condiciones de considerar la explotación y desarrollo del litio, como de carácter estratégico si ni siquiera conocemos las reservas, ni su distribución, ni la fragilidad de los ecosistemas donde se encuentra este mineral?

A partir de las propuestas de los expertos, podemos concluir que las negociaciones entre Corfo con la empresa concesionaria, cumplió con una de las recomendaciones, cual es, el revisar los contratos vigentes en el Salar de Atacama.

Sin embargo, los planteamientos de los expertos respecto al nivel de conocimiento que tenemos de los salares no se puede soslayar. Antes de implementar cualquier estrategia sobre la explotación de los salares, es indispensable conocer primero su hidrogeología, climatología, sus características geológicas, mineralógicas, geomorfológicas, su biodiversidad y las características de las concentraciones de litio, potasio, boro y magnesio, en los distintos ambientes. Sin este conocimiento integrado y a una escala adecuada, el escalamiento de la explotación de los salares pierde sentido estratégico y de sustentabilidad. Al desconocer el potencial real y las características específicas de los salares del norte de Chile, corremos el alto riesgo de implementar una política de explotación intensiva, que generará beneficios económicos de corto plazo, pero, con costos medioambientales irreversibles que dejaremos como herencia a las generaciones futuras.

Con toda esta información (acuerdo entre Corfo y SQM, propuestas de la Comisión sobre litio, juicios por corrupción) yo, ciudadano, podría inferir lo siguiente: en nuestro país, el Estado de Chile ha renunciado a ejercer soberanía sobre uno de los pocos recursos sobre el cual tiene derechos exclusivos; en nuestro país, no creemos en la participación del Estado en la explotación y desarrollo de nuestros propios recursos, preferimos el rol exclusivo de la empresa privada; en nuestro país, corromper a políticos no es suficientemente grave como para que una empresa pierda una concesión otorgada por el Estado, el costo es sólo administrativo; en nuestro país, los políticos que sucumben frente a la codicia por el dinero ilegal, sin importar su origen ni la inmoralidad ideológica del acto, no tienen sanción ni a nivel de partido ni a nivel de las elites, siguen como siempre opinando sobre los problemas del país. Un triste escenario, que aleja aún más al ciudadano de la política.

¿Se puede rescatar algo de todo este embrollo? Pareciera que sí. Por primera vez, en nuestro país el Estado, a través de Corfo, ha querido marcar un estándar en una transacción aludiendo a términos éticos y principios básicos respecto de la integridad de los miembros del gobierno corporativo de una empresa concesionaria, que explota un recurso de propiedad exclusiva de Estado. Y podría haber más. De la renegociación del contrato entre Corfo y SQM, el Estado de Chile dispondrá de recursos para invertir en la generación de conocimiento sobre los sistemas naturales llamados “Salares” y aumentar el valor de una materia prima que hoy, aparece como vital en el desarrollo de la industria de la energía, electro-movilidad y en el desarrollo sustentable.

Nadie debería estar en desacuerdo en la necesidad de crear valor agregado mediante el desarrollo tecnológico asociado al lito, pero partamos por lo más básico, conocer los sistemas naturales donde se encuentra. En las instituciones como el Servicio Nacional de Geología y Minería; Corfo; el Centro de Innovación del Litio; las universidades Católica del Norte y Antofagasta entre otras, existen las capacidades para en el corto plazo, generar un conocimiento multidisciplinario sobre los salares. Se requiere primero voluntad política y a partir de ahí, definir los objetivos; asignar los recursos y establecer metas claras con un control de gestión de la más alta calidad. En paralelo, se podrán evaluar cada una de las propuestas de negocios en alianzas público-privadas, generar los incentivos para impulsar el desarrollo de la industria del litio y buscar resultados específicos en el mediano y largo plazo.

Chile no puede desaprovechar esta oportunidad, tenemos las condiciones para ser un actor relevante en la industria de las energías renovables y la electromovilidad. Para esto, se debe profundizar el esfuerzo de Corfo tendiente a conocer cuáles son las áreas donde Chile puede desarrollar ventajas, focalizar la asignación de recursos y promover la investigación científica básica y aplicada, teniendo presente que el avance del conocimiento en países como Japón, Estados Unidos, China y Corea del Sur representa más del 60% de la investigación asociada al litio, en centros de investigación de alta complejidad tecnológica que comparativamente, Chile hoy no tiene.

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