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Crisis sanitaria y económica, “la tormenta perfecta” para la innovación colaborativa

por 29 abril, 2020

Crisis sanitaria y económica, “la tormenta perfecta” para la innovación colaborativa
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Desde que estalló la pandemia del coronavirus, los ojos del mundo se han volcado con mayor o menor sofisticación hacia un objetivo básico: generar mecanismos que nos permitan sobrevivir. Ejemplo de ello es que en el país hay más de 100 makers, investigadores o fabricantes que están desarrollando ventiladores mecánicos para hacer frente a los casos más críticos de coronavirus. La pregunta ahora es si llegaremos a tener uno de estos ventiladores producidos en Chile, funcionando en clínicas y hospitales, y cuándo.

La crisis sanitaria está generando una “tormenta perfecta” para impulsar la innovación. Para poner los talentos, las capacidades, la infraestructura, la tecnología y las redes al servicio de materializar nuevas formas de enfrentar la emergencia, pero también el futuro o la nueva normalidad.

Así, la pandemia está modificando el concepto de innovación. Si antes era percibida como un tema lejano, prohibitivo, e incluso elitista relacionado con ingenieros, doctores académicos insertos en las universidades y Centros de I+D, lo que estamos enfrentando hoy nos desafía a democratizar la innovación y a ponerla a disposición de la sociedad.

Sin embargo, y pese a esfuerzos destacables, como la fabricación de ventiladores “made in Chile”, nos estamos quedando atrás. Esto, producto de esperar que el Estado genere las condiciones, solucione o bien dé instrucciones a nivel central para el desarrollo de proyectos de rápida implementación pero estratégicos para enfrentar la crisis, que puedan ser liderados por innovadores locales, entendiendo que desde lo local se tiene mayor conocimiento de dónde nos aprieta el zapato.

China y Corea del Sur tienen en funcionamiento al menos 50 apps de rastreo de pacientes contagiados que se utilizan para monitorear el ingreso de estos enfermos a lugares como supermercados y restaurantes. En Chile, aún no hemos debatido de manera pública si es posible utilizar este tipo de app, qué pasa con la protección de datos y de nuevo estamos dejando a nuestros innovadores rezagados en proponer soluciones en este sentido, mientras el Gobierno se vuelca a entregar soluciones tecnológicas con menos agilidad y mayor inversión de recursos públicos que hoy no tenemos.

Lo anterior es una muestra de que, por distintas razones, entre ellas, la existencia de estructuras gubernamentales rígidas, poco modernas y ágiles para innovar, y los riesgos y precauciones que exigen las innovaciones en una industria como la salud, estamos reaccionando sin la velocidad que la emergencia exige. ¿Cómo articular las innovaciones en una estrategia común?

Mi propuesta es levantar un espacio de innovación abierta para la crisis, un nuevo espacio público, con cabida para todos los actores: la sociedad civil, las universidades, el gobierno, las organizaciones sociales, las empresas, para que así, de manera conjunta, avancemos en resolver los problemas que nos están aquejando. Debemos salir de la mirada de los silos y de las peleas de área chica, poniendo por sobre todo la mirada país y espíritu resiliente que nos caracteriza.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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